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"A mí la fama me hizo mal"

Written By Charles Francis on 23 noviembre 2011 | 22:09

Pelo Duro es uno de los delincuentes juveniles  más
 conocidos de Rosario. Entra y salde la cárcel desde que tiene
 pocos años.
Imagen: Alberto Gentilcore
Por Alicia Simeoni: El reclamo por la inseguridad es una fuerte demanda de la sociedad, casi siempre referida a los hechos callejeros. Cuando se piden más cárceles y represión no hay referencia a otros delitos, planificados, sofisticados, para los que se necesitan organizaciones y estructuras acordes. Y cuando los vecinos de un barrio piden medidas que tienen que ver con la seguridad cotidiana, es frecuente que sostengan expresiones que no guardan anclaje con las raíces del problema. Así se señala con ensañamiento a adolescentes y jóvenes cuyo origen social se corresponde con la mayor exclusión. 

No se reclama por inclusión, por la más justa distribución de la riqueza, ni por educación, salud y vivienda como para que no existan -o cada vez sean menos-, quienes actúan en compulsión a partir de proyectos de muerte, sin ninguna expectativa que los conecte a la vida. En ese camino dañan y se dañan. Rosario/12 ofrece desde hoy una serie de notas con historias de vida de algunos actores y protagonistas de esa 'inseguridad'. Ellos muestran su rostro de victimarios, pero mucho antes y desde siempre han sido víctimas. La opinión de quienes trabajan por los derechos de la niñez y la adolescencia y por el cumplimiento de las leyes que los protegen, porque al cumplirse las normas se aportaría a la cobertura de todo el entramado social cuya participación activa, con una visión clara y solidaria del problema es el nudo central para una sociedad en la que valgan todas las vidas. El Estado, si se hace historia, violó de manera permanente esa premisa. 

"A mi la fama me hizo mal... Y las drogas, que son las que me traen acá. Por eso quiero una oportunidad para dejar de consumir, pido que me ayuden y si yo salgo puedo ayudar a muchos otros. Me gustaría que si hablan de mí digan 'Pelo se recuperó, está bien, trabaja y cuida a su hijo'". Carlos Fernández, 22 años, a quien se conoce como Pelo Duro -un apodo que remite a una anécdota del entorno familiar, cuando otro chico le pegó un chicle en su cabello-, está sentado a uno de los lados del viejo escritorio de chapa ubicado en el centro de una gran habitación, la cocina de la seccional 4ª de policía ubicada en La Paz entre 1º de Mayo y Alem, en Rosario. 

Ese es el lugar que después de muchos trámites se asignó en respuesta a esta cronista que pidió verlo. A poca distancia, una mujer uniformada lava algunas tazas y mira de reojo. Vigila aunque no tiene asignada esa tarea. Un poco más lejos, en la entrada a esa cocina, en el que es el cuarto contiguo a la guardia, tres hombres, de a rato dos, son los encargados de 'Pelo'. Hay una mirada común entre ellos, algo así como ¡'mirá a este chorro'! Pelo Duro está esposado, y con sus brazos sobre el viejo mueble. No es muy alto, pero creció desde los 17 cuando Rosario/12 lo vio por primera vez en el Instituto de Rehabilitación del Adolescente Rosario (IRAR), aunque parece más golpeado y por momentos, reflexivo.

C.F. sabe que su fama es pésima en República de la Sexta donde vive, pero también es consciente de que es casi un ícono para chicos del barrio que desean emularlo como una forma de lograr algunas de las cosas que hacen a una búsqueda de identidad, entre ellas el par de zapatillas o la gorra de marca deportiva. ¿Y por qué no deberían desear esos bienes que otorgan un espacio y una sensación de pertenencia? Sin las generalizaciones de consignas que colocan a pobres y excluidos en el lugar del delito, es útil recordar algunos datos recogidos en un muestreo realizado por el equipo compuesto por la abogada María Juliana Girolimo, la médica Ivana Lamboglia, la psicóloga María Dolores Martínez, la trabajadora social María Jimena Staurini y quien es acompañante juvenil en el IRAR, Mauro Testa. 

El trabajo citado llevó por título "Uso y abuso de drogas-Abordajes en salud en lugares de encierro", entre el lapso de enero y junio de 2010 en el IRAR y en la Colonia Psiquiátrica "Dr. Abelardo Irigoyen Freyre de la cercana localidad de Oliveros. El promedio de edad de los varones alojados en el IRAR, una institución total, era de 16,6 años. Allí ingresa la franja etárea que va de los 16 a los 18. En cuanto al lugar de residencia de quienes fueron derivados por la orden de un juzgado de Menores, el resultado es más que contundente: el 94 por ciento vive en los barrios periféricos -villas, asentamientos-, en Rosario o en ciudades o localidades más o menos cercanas. Por otra parte el 83 por ciento de los chicos no concluyó la educación primaria, mientras que el 17 por ciento no terminó la secundaria. 

 "Puedo ayudar a muchos" 
 Carlos Fernández sabe que tiene alguna condición de líder. Pero en el momento en que lo reconoce también se muestra impotente, inerme hacia el barrio en el que conoce los puestos de venta de distintas sustancias y donde se reúne con amigos en parecida situación. Es esa dualidad la que lo lleva a pedir ayuda para superar su adicción, por una parte, y decir al mismo tiempo: "Corte que... (un modismo por el 'ya está' o 'ya fue') yo podría ayudar a otros, a muchos otros a salir de esto". 

La habitación de la comisaría es lúgubre como el resto de la vieja construcción. Por uno de los costados se accede a un baño de donde sale un fuerte olor a orín. Afuera hay muchas mujeres, es día de visita femenina y ellas nunca abandonan a sus familiares presos. A veces los detenidos se preparan para la visita y no va nadie. Quien más va a ver a Pelo es su madre, M. una mujer trabajadora que sigue viviendo con sus otros hijos y su marido en la vivienda de la Sexta. Allí, cada día amanece entre chapas, maderas y cartones, entre mucho barro en este tiempo en que llueve mucho. Perros y gallinas chapalean y hacen un 'pisadero' alrededor de la casa. 

Carlos Fernández recuerda que comenzó a fumar marihuana en el baño de la escuela primaria a la que asistía, la Juana Elena Blanco. Los problemas de conducta estuvieron casi siempre. Repitió, según el dice, cinco veces el 4º grado hasta que lo echaron y llegó hasta 6º en otro establecimiento. Vivía con su madre y sus varios hermanos a quienes cuidaba cuando ella iba a trabajar. Ahora desliza que "si dejo la droga hasta podría estudiar. Quiero esa oportunidad, a veces pienso en poder irme lejos porque allí, en el barrio, conozco todo". Esta cronista piensa que lo que no conoce es La Siberia, el nombre que hace mucho tiempo se le dio al Centro Universitario Rosario, casi pegado al pasillo con basura en el que vive Pelo cuando no está preso. Muchos estudiantes y docentes lo reconocieron cuando han sido víctimas de robo en la zona. El saber de las facultades de Arquitectura, Ciencia Política, Ingeniería, Psicología y Música no lo roza siquiera. Ese es un territorio extraño para él, nunca pudo sentarse a una de las sillas con pupitres. Algunos estudios que se le hicieron cuando fue el momento del grupo de acompañamiento-estaba a disposición del entonces juez de Menores Juan José Carmona-, determinaron que tiene dificultades para realizar operaciones que requieran de la abstracción, no escribe en manuscrita sino con algunas dificultades en letra de imprenta. 

Hasta hace un mes atrás Carlos Fernández tenía un trabajo. El no vive con la madre de su chico de 3 años, una joven que conoció a través de los alambrados mientras estaba en el IRAR y tenían salidas al patio. Con un salario en sus manos, cuenta, buscaba al niño: "Le compraba cosas, lo llevaba a pasear...Pero no quiero que me vea más aquí. Al final me pasé la mitad de mi vida encerrado". Del último delito que le fue imputado él dice que no recuerda nada. Había tomado varias -¿una tableta?-, de clonazepam de la marca comercial Rivotril. Hace un mes atrás murió su padre biológico "a quien nunca le importó si estaba vivo o muerto", dice. Está enojado, muy enojado y a la vez tuvo otra noticia que lo desequilibró: su padrastro, una persona a la que quiere mucho, está enfermo de gravedad. Así fue que un día salió de la casa en busca del Rivotril. El resto pertenece a la causa que investiga el juzgado de Instrucción 15ª y en el que lo patrocina el defensor público Oscar Loverse. 

 -¿Qué pasa cuando la gente pide que se baje la edad de imputabilidad a los 14 años y cuándo reclama más castigo para los jóvenes? -
Nada, lo de la edad no lo sé y en lo otro yo los entiendo. Tengo un hijo y no quiero que nadie le haga mal. (En ningún momento puede hacer un historial, una reflexión acerca de las razones que lo llevaron al lugar donde está. La condena que suponen pobreza y exclusión no entran en su vocabulario, pequeño y acotado).

 -Ya hay un tiro en su pierna izquierda por lo que no puede jugar al fútbol. En cualquier momento otra bala puede ser mortal... 
-Ya sé, pero no quiero morirme. Tengo un hijo y no quiero que le pase lo mismo que a mí, que no tuve a mi padre. Yo también tengo un chico y no quiero que le pase nada malo, por eso entiendo a los que tienen miedo. 

Uno de los policías señala el reloj. Quedan 15 minutos. Pide que le lleve un libro. -¿Cuál? "De poesía, es para escribirle a A.", una chica menor de edad a quien sus padres no le firman la autorización para ir a verlo. Es su novia y Pelo dice que lo cuida mucho y que se enoja cuando él consume. Ya vienen sus custodios y lo llevan, apenas da la vuelta a la reja el penal estalla en aplausos. En ese círculo, Carlos Fernández, Pelo Duro, sigue siendo un personaje.

Peloduro

Written By Charles Francis on 13 noviembre 2011 | 11:28

PELODURO SABE QUE SU REPUTACION ES PESIMA EN REPUBLICA DE LA SEXTA, PERO ES CONSCIENTE DE QUE ES CASI UN ICONO PARA CHICOS DEL BARRIO. 
"A mí la fama me hizo mal" Por Alicia Simeoni 
El reclamo por la inseguridad es una fuerte demanda de la sociedad, casi siempre referida a los hechos callejeros. Cuando se piden más cárceles y represión no hay referencia a otros delitos, planificados, sofisticados, para los que se necesitan organizaciones y estructuras acordes. Y cuando los vecinos de un barrio piden medidas que tienen que ver con la seguridad cotidiana, es frecuente que sostengan expresiones que no guardan anclaje con las raíces del problema. Así se señala con ensañamiento a adolescentes y jóvenes cuyo origen social se corresponde con la mayor exclusión. No se reclama por inclusión, por la más justa distribución de la riqueza, ni por educación, salud y vivienda como para que no existan -o cada vez sean menos-, quienes actúan en compulsión a partir de proyectos de muerte, sin ninguna expectativa que los conecte a la vida. En ese camino dañan y se dañan. Rosario/12 ofrece desde hoy una serie de notas con historias de vida de algunos actores y protagonistas de esa 'inseguridad'. Ellos muestran su rostro de victimarios, pero mucho antes y desde siempre han sido víctimas. La opinión de quienes trabajan por los derechos de la niñez y la adolescencia y por el cumplimiento de las leyes que los protegen, porque al cumplirse las normas se aportaría a la cobertura de todo el entramado social cuya participación activa, con una visión clara y solidaria del problema es el nudo central para una sociedad en la que valgan todas las vidas. El Estado, si se hace historia, violó de manera permanente esa premisa. 

"A mi la fama me hizo mal... Y las drogas, que son las que me traen acá. Por eso quiero una oportunidad para dejar de consumir, pido que me ayuden y si yo salgo puedo ayudar a muchos otros. Me gustaría que si hablan de mí digan 'Pelo se recuperó, está bien, trabaja y cuida a su hijo'". Carlos Fernández, 22 años, a quien se conoce como Pelo Duro -un apodo que remite a una anécdota del entorno familiar, cuando otro chico le pegó un chicle en su cabello-, está sentado a uno de los lados del viejo escritorio de chapa ubicado en el centro de una gran habitación, la cocina de la seccional 4ª de policía ubicada en La Paz entre 1º de Mayo y Alem, en Rosario. Ese es el lugar que después de muchos trámites se asignó en respuesta a esta cronista que pidió verlo. A poca distancia, una mujer uniformada lava algunas tazas y mira de reojo. Vigila aunque no tiene asignada esa tarea. Un poco más lejos, en la entrada a esa cocina, en el que es el cuarto contiguo a la guardia, tres hombres, de a rato dos, son los encargados de 'Pelo'. Hay una mirada común entre ellos, algo así como ¡'mirá a este chorro'! Pelo Duro está esposado, y con sus brazos sobre el viejo mueble. No es muy alto, pero creció desde los 17 cuando Rosario/12 lo vio por primera vez en el Instituto de Rehabilitación del Adolescente Rosario (IRAR), aunque parece más golpeado y por momentos, reflexivo.

C.F. sabe que su fama es pésima en República de la Sexta donde vive, pero también es consciente de que es casi un ícono para chicos del barrio que desean emularlo como una forma de lograr algunas de las cosas que hacen a una búsqueda de identidad, entre ellas el par de zapatillas o la gorra de marca deportiva. ¿Y por qué no deberían desear esos bienes que otorgan un espacio y una sensación de pertenencia? Sin las generalizaciones de consignas que colocan a pobres y excluidos en el lugar del delito, es útil recordar algunos datos recogidos en un muestreo realizado por el equipo compuesto por la abogada María Juliana Girolimo, la médica Ivana Lamboglia, la psicóloga María Dolores Martínez, la trabajadora social María Jimena Staurini y quien es acompañante juvenil en el IRAR, Mauro Testa. 

El trabajo citado llevó por título "Uso y abuso de drogas-Abordajes en salud en lugares de encierro", entre el lapso de enero y junio de 2010 en el IRAR y en la Colonia Psiquiátrica "Dr. Abelardo Irigoyen Freyre de la cercana localidad de Oliveros. El promedio de edad de los varones alojados en el IRAR, una institución total, era de 16,6 años. Allí ingresa la franja etárea que va de los 16 a los 18. En cuanto al lugar de residencia de quienes fueron derivados por la orden de un juzgado de Menores, el resultado es más que contundente: el 94 por ciento vive en los barrios periféricos -villas, asentamientos-, en Rosario o en ciudades o localidades más o menos cercanas. Por otra parte el 83 por ciento de los chicos no concluyó la educación primaria, mientras que el 17 por ciento no terminó la secundaria. 

"Puedo ayudar a muchos" 
Carlos Fernández sabe que tiene alguna condición de líder. Pero en el momento en que lo reconoce también se muestra impotente, inerme hacia el barrio en el que conoce los puestos de venta de distintas sustancias y donde se reúne con amigos en parecida situación. Es esa dualidad la que lo lleva a pedir ayuda para superar su adicción, por una parte, y decir al mismo tiempo: "Corte que... (un modismo por el 'ya está' o 'ya fue') yo podría ayudar a otros, a muchos otros a salir de esto". 

La habitación de la comisaría es lúgubre como el resto de la vieja construcción. Por uno de los costados se accede a un baño de donde sale un fuerte olor a orín. Afuera hay muchas mujeres, es día de visita femenina y ellas nunca abandonan a sus familiares presos. A veces los detenidos se preparan para la visita y no va nadie. Quien más va a ver a Pelo es su madre, M. una mujer trabajadora que sigue viviendo con sus otros hijos y su marido en la vivienda de la Sexta. Allí, cada día amanece entre chapas, maderas y cartones, entre mucho barro en este tiempo en que llueve mucho. Perros y gallinas chapalean y hacen un 'pisadero' alrededor de la casa. 

Carlos Fernández recuerda que comenzó a fumar marihuana en el baño de la escuela primaria a la que asistía, la Juana Elena Blanco. Los problemas de conducta estuvieron casi siempre. Repitió, según el dice, cinco veces el 4º grado hasta que lo echaron y llegó hasta 6º en otro establecimiento. Vivía con su madre y sus varios hermanos a quienes cuidaba cuando ella iba a trabajar. Ahora desliza que "si dejo la droga hasta podría estudiar. Quiero esa oportunidad, a veces pienso en poder irme lejos porque allí, en el barrio, conozco todo". Esta cronista piensa que lo que no conoce es La Siberia, el nombre que hace mucho tiempo se le dio al Centro Universitario Rosario, casi pegado al pasillo con basura en el que vive Pelo cuando no está preso. Muchos estudiantes y docentes lo reconocieron cuando han sido víctimas de robo en la zona. El saber de las facultades de Arquitectura, Ciencia Política, Ingeniería, Psicología y Música no lo roza siquiera. Ese es un territorio extraño para él, nunca pudo sentarse a una de las sillas con pupitres. Algunos estudios que se le hicieron cuando fue el momento del grupo de acompañamiento-estaba a disposición del entonces juez de Menores Juan José Carmona-, determinaron que tiene dificultades para realizar operaciones que requieran de la abstracción, no escribe en manuscrita sino con algunas dificultades en letra de imprenta. 

Hasta hace un mes atrás Carlos Fernández tenía un trabajo. El no vive con la madre de su chico de 3 años, una joven que conoció a través de los alambrados mientras estaba en el IRAR y tenían salidas al patio. Con un salario en sus manos, cuenta, buscaba al niño: "Le compraba cosas, lo llevaba a pasear...Pero no quiero que me vea más aquí. Al final me pasé la mitad de mi vida encerrado". Del último delito que le fue imputado él dice que no recuerda nada. Había tomado varias -¿una tableta?-, de clonazepam de la marca comercial Rivotril. Hace un mes atrás murió su padre biológico "a quien nunca le importó si estaba vivo o muerto", dice. Está enojado, muy enojado y a la vez tuvo otra noticia que lo desequilibró: su padrastro, una persona a la que quiere mucho, está enfermo de gravedad. Así fue que un día salió de la casa en busca del Rivotril. El resto pertenece a la causa que investiga el juzgado de Instrucción 15ª y en el que lo patrocina el defensor público Oscar Loverse. 

 -¿Qué pasa cuando la gente pide que se baje la edad de imputabilidad a los 14 años y cuándo reclama más castigo para los jóvenes? 
 -Nada, lo de la edad no lo sé y en lo otro yo los entiendo. Tengo un hijo y no quiero que nadie le haga mal. (En ningún momento puede hacer un historial, una reflexión acerca de las razones que lo llevaron al lugar donde está. La condena que suponen pobreza y exclusión no entran en su vocabulario, pequeño y acotado).
-Ya hay un tiro en su pierna izquierda por lo que no puede jugar al fútbol. En cualquier momento otra bala puede ser mortal... -Ya sé, pero no quiero morirme. Tengo un hijo y no quiero que le pase lo mismo que a mí, que no tuve a mi padre. Yo también tengo un chico y no quiero que le pase nada malo, por eso entiendo a los que tienen miedo.

Uno de los policías señala el reloj. Quedan 15 minutos. Pide que le lleve un libro. -¿Cuál? "De poesía, es para escribirle a A.", una chica menor de edad a quien sus padres no le firman la autorización para ir a verlo. Es su novia y Pelo dice que lo cuida mucho y que se enoja cuando él consume. Ya vienen sus custodios y lo llevan, apenas da la vuelta a la reja el penal estalla en aplausos. En ese círculo, Carlos Fernández, Pelo Duro, sigue siendo un personaje. 

"Pelo Duro"

Written By Charles Francis on 27 marzo 2010 | 2:57

¿Qué estamos esperando?
Con tan sólo 18 años, Pelo Duro ya tiene su marca registrada en el barrio República de la Sexta, allí donde se levanta el Centro Universitario  Rosario que todos conocen como "La Siberia". El pibe vive allí, a metros de uno de los portones de ingreso al predio estudiantil, y en esa zona suele cometer sus tropelías. Hechos que lo han llevado a recorrer todos los juzgados de Menores y entrar varias veces a los denigrantes institutos para menores en conflicto con la ley.

Nació en un hogar humilde, donde lo único que sobraban eran las carencias y las ausencias. Fue la calle su principal cobijo y allí conoció como pasar unos minutos de enajenada satisfacción. Allí se formó y fue creando su estigma. Ese que llevó a que la policía le achaque cada delito que se comete en la zona y que los vecinos, llenos de tantos temores justificados como de prejuicios, profundicen su exclusión. Pero él no tiene a donde ir, es un excluído.

Ausencia. Tampoco el Estado lo ayuda. Es que no hay un lugar donde los Pelo Duro reciban la protección, el cuidado y la formación que les permitan buscar un horizonte que hoy no tienen. Por eso es indispensable que alguien piense en Pelo Duro y en todos los iguales a él. Para que no haya más víctimas de sus tropelías, pero también para que él mismo deje de ser una víctima. Es necesaria la intervención pública que permita a estos chicos generar recursos que les hagan ver la posibilidad de una vida distinta. Eso no sólo redundará en su beneficio sino en el de toda la comunidad.

Cuando Pelo Duro fue detenido por el crimen de María Carrizo, la colega Alicia Simeoni escribía una recomendable columna en Rosario/12. Decía que este muchacho era "sólo un pobre, pobrísimo chico, no sólo de recursos económicos, en una comunidad también pobre, atormentada y sin posibilidades de mirarlo de otra forma que no sea la condena". Y que, "el mirar de otra forma (a ese chico) no significa apañarlo ni justificarlo, pero sí exigir que los que como él no la han tenido, gocen de alguna oportunidad en la vida". ¿Qué estamos esperando?

Detienen a pelo Duro

Otro detenido por el crimen de una mujer en la Siberia 
El señalamiento formal de dos personas precipitó la detención, ayer a la tarde, de un chico que se hizo célebre por su apodo: Pelo Duro. Los dos testimonios precisaban en sede policial que este joven, que tiene un largo historial de conflicto con la ley como menor de edad, tiene vinculación con el asesinato de María Carrizo, la mujer de 31 años a la que le atravesaron el corazón de una puñalada el martes, en la zona de la Siberia, cuando iba a una casa donde era empleada doméstica.

Con los elementos que derivaron en el arresto, no obstante, es muy difícil que prospere una acusación: las dos personas que declararon, aunque lo mencionaron, no fueron testigos directos del ataque. Sus dichos se suman a una multitud de comentarios de vecinos de la mujer que afirman que Pelo Duro es el autor del crimen de María Carrizo. Pero ningún juez mantendría la detención de una persona sin más sustento que comentarios barriales.

La tragedia. María, de 31 años, estaba casada y tenía dos hijas, Milagros, de 10 años, y Dolores, de 11. Cerca de las 8 del martes salió de su casa de Grandoli y bulevar Seguí para ir a una casa en Funes donde trabajaba. Pero un desconocido la cruzó para asaltarla en Chacabuco al 2400. Se apoderó de un bolso donde llevaba cosas de poco valor: ropa, algo de dinero para pagar los pasajes de los colectivos y un teléfono celular. Se presume que resistió el robo y que por ello el atacante le dio una puñalada mortal en el pecho.

El lugar donde mataron a María está a 250 metros de la casa de Pelo Duro. En principio se detuvo por el hecho a Pedro V., de 19 años, por un testigo que lo identificó con nombre y apellido, según dijo porque lo vio correr junto a otros tres jóvenes del sitio del crimen. En el barrio varias voces aseguran que este joven, sobre el que no pesan pruebas más allá de aquel testimonio, es ajeno al hecho.

Ayer se presentaron dos personas a la comisaría 4ª para acusar a Pelo Duro. Una de ellas dijo que por comentarios supo que las pertenencias de la víctima habían sido arrojadas arriba del dispensario ubicado en Esmeralda al 2300. Según contó un oficial portavoz de la zona, la policía obtuvo además indicios que el cuchillo utilizado para el crimen estaba en la zona de Cochabamba y la barranca del río. Otro testimonio indicó que en la huerta comunitaria Siempre Verde, de Viamonte al 100 bis, podría estar parte de los objetos robados. Hubo rastrillajes de la policía en los tres lugares. En ningún caso se encontró nada.

Ese chico. Pelo Duro se llama Carlos Jesús F. y tiene un prolongado historial en tribunales de menores, donde hay registrada, según la Unidad Regional II, una secuencia de 28 incidentes que se le atribuyen.

En su época de imputable, a partir de los 16 años, nunca tuvo antecedentes por tentativa de homicidio u homicidio. Sí se le atribuyeron robos con lesiones con armas de tipo cortante.

El ex juez Juan Leandro Artigas resolvió restituir al chico a su casa en abril de 2007, cuanto tenía 16 años, después de que se tiroteara con la policía tras un asalto, por falta de un lugar idóneo donde alojarlo.

En noviembre de ese mismo año fue derivado al Irar. Se le atribuía ser el autor de dos violentos asaltos a mujeres ocurridos en su mismo barrio, que es la zona aledaña al Centro Universitario de Rosario. Una de las víctimas fue atacada en la playa de estacionamiento de la Facultad de Arquitectura. La otra lo fue en la puerta de su casa, en Chacabuco al 1900.

Ahora tiene 18 años, por lo que su caso ya no ocupa a juzgados de menores. Está a cargo de la jueza de Instrucción Alejandra Rodenas.

Nuevo escape de Pelo Duro

Nuevo escape de Pelo Duro, pero el laberinto es el mismo.  Pelo Duro, el chico de 16 años de la zona de La Siberia conocido por una historia de conflictividad (...)

¿Qué estamos esperando?

Written By Charles Francis on 23 febrero 2009 | 12:47

Con tan sólo 18 años, Pelo Duro ya tiene su marca registrada en el barrio República de la Sexta, allí donde se levanta el Centro Universitario Rosario que todos conocen como "La Siberia". El pibe vive allí, a metros de uno de los portones de ingreso al predio estudiantil, y en esa zona suele cometer sus tropelías. Hechos que lo han llevado a recorrer todos los juzgados de Menores y entrar varias veces a los denigrantes institutos para menores en conflicto con la ley.

Nació en un hogar humilde, donde lo único que sobraban eran las carencias y las ausencias. Fue la calle su principal cobijo y allí conoció como pasar unos minutos de enajenada satisfacción. Allí se formó y fue creando su estigma. Ese que llevó a que la policía le achaque cada delito que se comete en la zona y que los vecinos, llenos de tantos temores justificados como de prejuicios, profundicen su exclusión. Pero él no tiene a donde ir, es un excluído.

Ausencia. Tampoco el Estado lo ayuda. Es que no hay un lugar donde los Pelo Duro reciban la protección, el cuidado y la formación que les permitan buscar un horizonte que hoy no tienen. Por eso es indispensable que alguien piense en Pelo Duro y en todos los iguales a él. Para que no haya más víctimas de sus tropelías, pero también para que él mismo deje de ser una víctima. Es necesaria la intervención pública que permita a estos chicos generar recursos que les hagan ver la posibilidad de una vida distinta. Eso no sólo redundará en su beneficio sino en el de toda la comunidad.

Cuando Pelo Duro fue detenido por el crimen de María Carrizo, la colega Alicia Simeoni escribía una recomendable columna en Rosario/12. Decía que este muchacho era "sólo un pobre, pobrísimo chico, no sólo de recursos económicos, en una comunidad también pobre, atormentada y sin posibilidades de mirarlo de otra forma que no sea la condena". Y que, "el mirar de otra forma (a ese chico) no significa apañarlo ni justificarlo, pero sí exigir que los que como él no la han tenido, gocen de alguna oportunidad en la vida". ¿Qué estamos esperando?

Un muchacho conflictivo volvió a ser detenido por un atraco en La Siberia


La pizzería de Alem al 1700 donde balearon en la cabeza a un empleado la noche del 24 de enero. El señalamiento formal que el testigo de un violento robo hizo en una comisaría precipitó la detención la mañana de ayer de un joven de 18 años que ha pasado toda su vida excluido y gran parte de ella en conflicto con la ley penal. Se llama Carlos Jesús Fernández pero todos lo conocen como Pelo Duro, un número puesto en cada hecho delictivo que se cometa en el barri República de la Sexta. Ahora, según el testimonio, habría estado vinculado con el feroz atraco ocurrido en una pizzería de Alem 1700 en el que fue baleado en la cabeza el encargado del local.

De esta manera, Pelo Duro vuelve a estar en una celda a pocos días de haber salido de allí. Es que los últimos días de enero lo habían apresado por el asesinato de María Carrizo, una mujer de 31 años a la que el 27 de enero pasado le atravesaron el corazón de una puñalada cuando iba a una casa donde era empleada doméstica. Sin embargo, por aquel caso el muchacho fue excarcelado ya que la acusación no prosperó: las dos personas que declararon, aunque lo mencionaron, no fueron testigos directos del ataque sino reproductores del estigma que persigue al joven y que lo pone como sospechoso de todos y cada uno de los delitos ocurridos en la zona de La Siberia.

Uno de los testigos dijo entonces en la comisaría 4ª que, "por comentarios", supo que las pertenencias de la mujer asesinada habían sido arrojadas arriba del dispensario ubicado en Esmeralda al 2300. Otro testimonio indicó que en la huerta comunitaria Siempre Verde, de Viamonte al 100 bis, vecina a la casa de Pelo Duro, podrían estar algunos de los objetos robados a la víctima. Además, según un pesquisa, había indicios de que el cuchillo utilizado para el crimen estaba en la zona de Cochabamba y la barranca del río. Hubo rastrillajes policiales en los tres lugares, pero en ningún caso se encontró nada. Ningún elemento con el cual vincular al muchacho con el homicidio.

El atraco. Ayer a la mañana, Pelo Duro cayó nuevamente tras las rejas. Con una orden de allanamiento de la jueza de Instrucción Nº2, Alejandra Rodenas, lo detuvieron en su casa situada en Viamonte al 100 bis. Ahora le sindican ser uno de los dos jóvenes que la noche del 24 de enero pasado irrumpieron en la pizzería La Gula, situada en Alem al 1700.

A las 23.30 de aquel día dos motociclistas llegaron al comercio vistiendo bermudas y usando gorras. Entraron como clientes pero dejaron en claro rápido lo que buscaban. Le exigieron la recaudación al encargado, Luis Alberto B., de 19 años, quien al parecer se resistió el atraco y forcejeó con los intrusos. Entonces, los ladrones le asestaron varios culatazos en la cabeza con un revólver hasta que se escuchó una detonación.

El estruendo puso en fuga a los maleantes, que no se llevaron nada. El encargado quedó tirado en el suelo con su rostro ensangrentado. En un móvil de la seccional 4ª, y pensando que sólo de trataba de heridas causadas por los golpes, lo llevaron al hospital Provincial. Allí advirtieron que el joven tenía en realidad una bala alojada en la cabeza y lo derivaron al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, donde lo operaron.

En ese centro asistencial le realizaron una tomografía computada que determinó que tenía alojada una bala dentro de la cavidad craneana y que el proyectil le había ingresado por el hueso frontal. Los médicos decidieron no retirar el plomo por el riesgo neurológico pero, según comentaron fuentes médicas, resolvieron la cirugía para limpiar la zona superficial del cerebro y evitar infecciones.

Acusado. A Pelo Duro la policía le atribuyó la autoría de ese violento suceso luego de que una mujer que presenció la escena lo reconociera en un álbum de fotografías de la seccional y en un fotofit. Lo atraparon ayer a la mañana en su casa y una vez más en su vida tendrá que ir a Tribunales para comparecer ante un magistrado.

Su hisoria de conflicto con la ley empezó cuando era muy chico y, según la policía, acumuló 28 causas que lo llevaron a pasar gran parte de sus días en el denigrante Instituto de Recuperación del Adolescente Rosario (Irar). Sin embargo, en abril de 2007, cuando tenía 16 años, el ex juez Juan Leandro Artigas resolvió restituirlo a su hogar "por falta de un lugar idóneo donde alojarlo" y "permitir su reinserción".

Antes de que terminara ese año lo volvieron a detener. Le atribuyeron la autoría de dos violentos atracos a mujeres. Una de las víctimas fue atacada en la playa de estacionamiento de la Facultad de Arquitectura, la otra en la puerta de su casa, en Chacabuco al 1900. Entonces, a pesar de las recomendaciones judiciales, volvió al Irar. Ahora tiene 18 años, por lo que su caso ya no ocupa a juzgados de menores. Está a cargo de la jueza de Instrucción Alejandra Rodenas.

Otro detenido por el crimen de una mujer en la Siberia

Written By Charles Francis on 31 enero 2009 | 12:53

El señalamiento formal de dos personas precipitó la detención, ayer a la tarde, de un chico que se hizo célebre por su apodo: Pelo Duro. Los dos testimonios precisaban en sede policial que este joven, que tiene un largo historial de conflicto con la ley como menor de edad, tiene vinculación con el asesinato de María Carrizo, la mujer de 31 años a la que le atravesaron el corazón de una puñalada el martes, en la zona de la Siberia, cuando iba a una casa donde era empleada doméstica.

Con los elementos que derivaron en el arresto, no obstante, es muy difícil que prospere una acusación: las dos personas que declararon, aunque lo mencionaron, no fueron testigos directos del ataque. Sus dichos se suman a una multitud de comentarios de vecinos de la mujer que afirman que Pelo Duro es el autor del crimen de María Carrizo. Pero ningún juez mantendría la detención de una persona sin más sustento que comentarios barriales.

La tragedia. María, de 31 años, estaba casada y tenía dos hijas, Milagros, de 10 años, y Dolores, de 11. Cerca de las 8 del martes salió de su casa de Grandoli y bulevar Seguí para ir a una casa en Funes donde trabajaba. Pero un desconocido la cruzó para asaltarla en Chacabuco al 2400. Se apoderó de un bolso donde llevaba cosas de poco valor: ropa, algo de dinero para pagar los pasajes de los colectivos y un teléfono celular. Se presume que resistió el robo y que por ello el atacante le dio una puñalada mortal en el pecho.

El lugar donde mataron a María está a 250 metros de la casa de Pelo Duro. En principio se detuvo por el hecho a Pedro V., de 19 años, por un testigo que lo identificó con nombre y apellido, según dijo porque lo vio correr junto a otros tres jóvenes del sitio del crimen. En el barrio varias voces aseguran que este joven, sobre el que no pesan pruebas más allá de aquel testimonio, es ajeno al hecho.

Ayer se presentaron dos personas a la comisaría 4ª para acusar a Pelo Duro. Una de ellas dijo que por comentarios supo que las pertenencias de la víctima habían sido arrojadas arriba del dispensario ubicado en Esmeralda al 2300. Según contó un oficial portavoz de la zona, la policía obtuvo además indicios que el cuchillo utilizado para el crimen estaba en la zona de Cochabamba y la barranca del río. Otro testimonio indicó que en la huerta comunitaria Siempre Verde, de Viamonte al 100 bis, podría estar parte de los objetos robados. Hubo rastrillajes de la policía en los tres lugares. En ningún caso se encontró nada.

Ese chico. Pelo Duro se llama Carlos Jesús F. y tiene un prolongado historial en tribunales de menores, donde hay registrada, según la Unidad Regional II, una secuencia de 28 incidentes que se le atribuyen.

En su época de imputable, a partir de los 16 años, nunca tuvo antecedentes por tentativa de homicidio u homicidio. Sí se le atribuyeron robos con lesiones con armas de tipo cortante.

El ex juez Juan Leandro Artigas resolvió restituir al chico a su casa en abril de 2007, cuanto tenía 16 años, después de que se tiroteara con la policía tras un asalto, por falta de un lugar idóneo donde alojarlo.

En noviembre de ese mismo año fue derivado al Irar. Se le atribuía ser el autor de dos violentos asaltos a mujeres ocurridos en su mismo barrio, que es la zona aledaña al Centro Universitario de Rosario. Una de las víctimas fue atacada en la playa de estacionamiento de la Facultad de Arquitectura. La otra lo fue en la puerta de su casa, en Chacabuco al 1900.

Ahora tiene 18 años, por lo que su caso ya no ocupa a juzgados de menores. Está a cargo de la jueza de Instrucción Alejandra Rodenas.

Pelo Duro volvió a caer preso

Written By Charles Francis on 30 enero 2009 | 12:37

El chico cumplió los 18 años el 22 de noviembre. Hay dos testimonios de su participación en el asesinato de María Carrizo. Lo detuvieron ayer, a las 17, cuando caminaba por Esmeralda y Pasco. La jueza Rodenas definirá su situación.

Pelo Duro fue detenido por primera vez como mayor de edad ayer, a las 17, cuando caminaba por Esmeralda y Pasco. Un vecino llamó de manera anónima a Patrulla Urbana para avisar que estaba allí, y efectivos de la comisaría 4ª lo llevaron nuevamente al lugar, en el que estuvo más de 30 veces cuando la ley lo consideraba un niño. Pero eso cambió el 22 de noviembre pasado. Lo que no cambió fue el estigma. Más allá del insistente rumor barrial, dos declaraciones testimoniales y la declaración del otro detenido, Pedro Vallejos, señalaron al joven, cuya identidad es Carlos Jesús Fernández, como uno de los autores del homicidio de María Carrizo, de 31 años, atacada el martes a la mañana en Chacabuco al 2200. Pelo Duro cuenta con 30 antecedentes penales, aunque todos por delitos contra la propiedad, que datan de cuando era menor.

"Este chico ya está estigmatizado en la seccional 4ª. Cualquier hecho que ocurre se le atribuye, pero también tiene 30 antecedentes penales cuando era menor. Estamos ante un problema no menor", se sinceró el comisario inspector Jorge Wellschelejel.

La policía tomó las declaraciones testimoniales, y además tomó nota de los reclamos que hicieron los vecinos en la reunión mantenida anteayer con las autoridades de la seccional 4ª, donde no sólo pidieron mayor presencia policial sino que también amplificaron los rumores sobre la participación de Pelo Duro en el asesinato de la joven que concurría a trabajar.

Después de los testimoniales, Wollschelejel, a cargo de la zona sur, ordenó un rastrillaje con 15 efectivos por la Siberia, donde vive el joven. Los efectivos estuvieron en Cochabamba al fondo, cerca del domicilio de Pelo Duro, ubicado en Viamonte al 100 bis. También fueron a una huerta comunitaria del barrio que está abandonada, y revisaron los techos de un centro asistencial. No sólo lo buscaban a él, también consideraban que Pelo Duro podía haber dejado elementos que lo incriminen en el homicidio de Carrizo, como algún arma, o la cartera de la mujer asesinata, que aún no apareció. Pero las pesquisas fueron negativas.

Más allá de este operativo, un vecino lo vio caminando y avisó a la policía. Así, efectivos de la seccional 4ª pudieron apresarlo. Luego, el denunciante concurrió a la comisaría para ampliar la testimonial.

Como uno de los datos que surgió de la reunión entre vecinos y autoridades policiales fue el temor de dar testimonios en la comisaría del barrio. "Ante la eventualidad de que no quieran ir a la seccional 4ª, les brindamos los teléfonos de la división Homicidios, para que puedan concurrir directamente a la Jefatura", indicó el comisario inspector, quien afirmó que ayer a la tarde se realizó el operativo rastrillaje no sólo en busca de Pelo Duro, sino también de elementos relacionados con el homicidio. "Pero alrededor de las 17 nos avisaron que ingresó un llamado telefónico a la Patrulla Urbana diciendo que Pelo Duro iba caminando por Esmeralda y Pasco, ahí la seccional 4ª procedió al arresto", relató Wolschelejel.

Ahora, como mayor, Pelo Duro quedó detenido a disposición de la jueza en feria, Alejandra Rodenas, a raíz de la imputación basada en las declaraciones testimoniales. Pelo Duro tiene 30 antecedentes por robos, algunos agravados, y uno por tenencia de un arma de guerra, anteriores a su cumpleaños número 18.

Por el hecho del martes ya estaba detenido Vallejos, quien también apuntó contra Pelo Duro. Además, los vecinos aseguran que participaron otros tres jóvenes.

Matan de una puñalada a una mujer que iba a trabajar

Written By Charles Francis on 28 enero 2009 | 12:50

Los gritos de María Carrizo pidiendo ayuda resonaron en la zona de la Siberia durante quince minutos en la mañana de ayer. Cecilia, una comerciante del barrio, escuchó sus ruegos. La mujer se asomó por la ventana y no distinguió a María, que agonizaba en el suelo. Un muchacho le había asestado una certera puñalada en el corazón para robarle el poco efectivo que tenía encima y el teléfono celular. Poco después del hecho, fue detenido un muchacho de 19 años bajo la sospecha de ser el autor del crimen.

María Carrizo, de 31 años, estaba casada y tenía dos hijas, Milagros, de 10 años, y Dolores, de 11. Cerca de las 8 de ayer, salió de su casa de Abanderado Grandoli y bulevar Seguí.

Iba a reemplazar a la madre, Zulma Balbi, en una de las tareas cotidianas de la mujer: limpiar una casa quinta en Funes. Ya había llegado a Chacabuco al 2400 y se disponía a comprar una tarjeta de colectivos que la llevaría hasta el centro. Allí planeaba tomar un micro para ir a Funes.

Pero no llegó a destino. Un desconocido la emboscó. Una reconstrucción preliminar le permitió a la policía determinar que el recién llegado le ordenó a María que le entregara el bolso. La mujer allí había guardado algunas pertenencias de poco valor: ropa para cambiarse, algo de dinero para pagar los pasajes de los colectivos y un teléfono celular.

La agresión. Los pesquisas presumen que la empleada doméstica se resistió al atraco y que el maleante reaccionó de manera brutal: le asestó una puñalada en el hemitórax derecho que le perforó el corazón.

María se desplomó malherida al suelo y sus gritos clamando ayuda resonaron en la cuadra, pero, según Cecilia —tiene un autoservicio en Chacabuco al 2200— nadie acudió en su ayuda por temor a represalias. "Los ladrones son conocidos en el barrio", sostuvo la comerciante para explicar la conducta de los habitantes de ese sector cercano al Centro Universitario Rosario.

Un rato después, una ambulancia del Sies la trasladó al Hospital Provincial. Veinte minutos después falleció a pesar de los esfuerzos de los médicos por reanimarla. En el mediodía de ayer, los padres y el hermano aguardaban en la sala de espera del hospital Provincial. Debían aguardar la realización de la autopsia de rigor y y realizar los trámites para el sepelio.

El desconsuelo. Juan Carrizo lucía desencajado, pero sereno. El sosiego tal vez se lo brindaba sus convicciones religiosas. Se lamentaba por la inseguridad en la que desarrolla la vida cotidiana en la ciudad. "Nos podemos vivir seguros y además el que mató a mi hija destrozó una familia", se quejó Juan.

El hombre planteó un reclamo común a muchos ciudadanos. Que las autoridades lancen medidas para "frenar al menos los asaltos". Un rato antes, Cecilia se había quejado por la ola creciente de delitos en la barriada. "Desde hace tres meses hay más vigilancia policial, pero sigue habiendo robos. Unos días atrás, en Chacabuco al 2100, Pelo Duro le cortó una mano a una mujer. Y quince días atrás se llevaron una camioneta estacionada a plena luz del día", recordó la mujer.

A su vez, Rodolfo —vive en Chacabuco al 2400— recordó que, un mes atrás, su hija fue asaltada en la misma cuadra donde fue asesinada María, a una cuadra de un conocido hipermercado. "Habitualmente, los ladrones asaltan a los que entrarn o salen de Carrefour" (por el supermercado), comentó el hombre.

El señalado. Dos horas y media después, los efectivos de la comisaría 4ª y de la Brigada de Homicidios detuvieron a un muchacho de 19 años bajo la sospecha de haberle asestado la cuchillada mortal a María. Pedro V. fue apresado en un pasillo de un villa de emergencia situada en Beruti al 1800.

Los uniformados, según una fuente policial, lo localizaron luego de que un testigo lo viera escapando corriendo de la escena del crimen.

"Nos dio el nombre y el apellido", comentó el portavoz de Jefatura consultado. Sin embargo, hasta anoche, la acusación era débil porque los pesquisas no tenían otro elemento firme que lo incriminara. "Hoy (por ayer) vamos a allanar la casa para buscar el cuchillo", explicó un oficial de la Brigada de Homicidios.

Varias vidas compartidas

Written By Charles Francis on 07 abril 2008 | 12:59

La proyección de la vida de Elías no tiene nada que envidiarle a la de Tierrita o a la de Mostrito. Y tampoco a la del conocido Pelo Duro, de 16 años, que deambula por la ex República de la Sexta o Cuyi, de la misma edad, y que anda dando vueltas por los confines de barrio Tablada.

Son todos pibes que andan entre los 14 y los 16 años, con severos problemas de contención familiar, que ya están acostumbrados al ping pong institucional que los hace codear con el sistema judicial, la policía de menores, sus propias familias y las crónicas de los medios de comunicación en la que se dan cuenta de sus arrebatos o robos bajo amenazas con armas.

Pelo Duro se presentó en Tribunales y volvió al Irar

Written By Charles Francis on 02 abril 2008 | 13:02

Pelo Duro, el chico de 16 años que ganó notoriedad por su abultado prontuario policial y que el lunes pasado escapó de un taller educativo, se presentó ayer espontáneamente en un juzgado de Menores acompañado por su madre. De allí lo derivaron directamente al Instituto de Recuperación del Adolescente (Irar) de Saavedra y Cullen.

El joven, cuyo nombre es Carlos y vive en la zona cercana a La Siberia, estaba alojado hasta el lunes pasado en el Irar acusado de una serie de robos. Ese día, a las 9, el menor fue conducido junto a un compañero a la Casa del Adolescente, de Arijón 65 bis. Allí debía concurrir a unos talleres educativos.

A los pocos minutos de llegar a ese lugar, que no es un sitio de detención sino un centro de día, el muchacho escapó. Sin embargo, fuentes judiciales indicaron que ayer a la mañana el chico llegó "por sus propios medios" al juzgado de Menores en turno de los Tribunales Provinciales.

De inmediato se dispuso que Pelo Duro volviera al Irar hasta que se resuelvan las causas que tiene abiertas en su contra. Los voceros señalaron que el menor estaba en buen estado de salud, pero no trascendió si mencionó algún detalle relacionado con su fuga.

Ida y vuelta. El caso de Carlos trascendió cuando se supo que acumulaba más de 20 causas penales. También quedó en evidencia que el Estado provincial no cuenta organismos idóneos para tratar a chicos con problemas graves de conducta.

El ex juez Leandro Artigas dispuso enviar al chico a su casa en abril de 2007 después de que se tiroteara con la policía tras un asalto.

La última vez que fue derivado al Irar fue el 27 de noviembre pasado porque se le atribuía ser el autor de dos violentos asaltos a mujeres ocurridos en su mismo barrio, que es la zona aledaña al Centro Universitario de Rosario. Una de las víctimas fue atacada en la playa de estacionamiento de la Facultad de Arquitectura. La otra lo fue en la puerta de su casa, en Chacabuco al 1900.

Según se informó en esa oportunidad, el joven cometió esos delitos durante un permiso de salida transitoria de dos horas gestionado por sus familiares para que pudiera asistir a los talleres.

Nuevo escape de Pelo Duro, pero el laberinto es el mismo

Written By Charles Francis on 01 abril 2008 | 12:56

Pelo Duro, el chico de 16 años de la zona de La Siberia conocido por una historia de conflictividad que lo lleva a pendular entre la calle e institutos de menores, se escurrió una vez más. El chico que estaba alojado en el Instituto de Recuperación del Adolescente de Rosario (Irar) se esfumó ayer a la mañana de la Casa del Adolescente, un sitio al que acudía habitualmente para participar de los diferentes talleres que se dictan allí. Junto a él también escapó otro chico que también estaba detenido en el Irar.

Pelo Duro fue trasladado a las 9 de ayer desde el Irar a la Casa del Adolescente, situada en Arijón 65 bis. Allí, todos los lunes, participaba de los talleres de manualidades. Y lo hacía sin custodia ya que es un centro de puertas abiertas. Debía permanecer en ese instituto hasta las 13, pero dos horas después de su arribo no lo vieron más. Al parecer, se fue por la puerta sin que nadie lo advirtiera.

El pozo. Pelo Duro es el apodo con el que se lo conoce a Carlos F., un chico de 16 años que vive en la zona de La Siberia y que acumula más de 20 causas penales. El 27 de noviembre pasado fue nuevamente recluido en el Irar luego de que la policía le atribuyera dos asaltos a mujeres. Uno de los atracos ocurrió en el playón de estacionamiento de la Facultad de Arquitectura y el otro en Chacabuco al 1900.
Curiosamente, en el momento en que cometió los asaltos, Pelo Duro estaba bajo tutela en el Irar, pero había obtenido un permiso de salida transitoria de dos horas. Según había señalado una fuente policial, ese permiso había sido ampliado a pedido de sus familiares para que el adolescente pudiera asistir a los talleres que se dictan en la Casa del Adolescente. Pero, al parecer, Pelo Duro cometió los delitos antes de ingresar.

Uno de los robos tuvo como víctima a una arquitecta que trabaja en la Facultad de Arquitectura. La mujer fue emboscada por el chico cuando bajaba de su auto en el Centro Universitario. El joven, según denunció, la amenazó con un cuchillo y le tiró un par de puntazos, aunque escapó sin llevarse nada.

Poco después, el mismo muchacho interceptó a una contadora que vive en Chacabuco al 1900 cuando sacaba el auto de su cochera. El asalto fue cruento. Según ella, el chico le colocó el puñal en el cuello y le pidió dinero. La mujer le entregó 70 pesos, pero igual él le arrancó el reloj pulsera y el estéreo del auto.

Una calesita. No por mucho que consiga gambetear algunos muros este chico delgado y con aspecto de nene logra evadirse del laberinto mayor en el que parece atrapado. Las actuales autoridades del Ministerio de Justicia provincial intentan recrear un ámbito para la minoridad en conflicto tras décadas sin proyectos que pasaran del encierro.

En el caso de Pelo Duro quedó evidenciado que el Estado no cuenta con institutos idóneos para alojar a chicos con trastornos graves de conducta. En abril de 2007, el entonces juez de Menores Juan Artigas resolvió mandar a Pelo Duro a su casa una semana después de que se tiroteara con la policía luego de asaltar a un hombre. Una vez que fue dado de alta, la única alternativa que encontró el magistrado fue entregárselo a la madre. Ella aseguró que no podía contenerlo.

El 15 de abril del año pasado, el chico fue baleado en una pierna en una refriega con agentes del Comando Radioeléctrico luego de que asaltara a un peatón en Pasco y Chacabuco. El proyectil le afectó la arteria femoral y debió ser operado.

Ordenó el arresto domiciliario de un pibe antes de mandarlo al IRAR

Written By Charles Francis on 24 abril 2007 | 1:23

La decisión del juez Artigas, tiene que ver con que la provincia carece de infraestructura para alojar a chicos en conflicto con la ley penal. "Estamos arriba de un campo minado", dijo. 
Cuando el juez de Menores Juan Leandro Artigas dijo ayer que no hay en la provincia de Santa Fe infraestructura adecuada para alojar y contener a los chicos en conflicto con la ley penal y ordenó el arresto domiciliario del joven al que se conoce como "Pelo Duro", dejó a un costado el IRAR como un sitio ya no sólo no deseable sino inconveniente. En tanto los integrantes de la Coordinadora de Trabajo Carcelario presentaron el informe de la visita que hicieron al Instituto de Rehabilitación del Adolescente de Cullen y Saavedra después de que murió quemado el joven Néstor S. la semana pasada. Ese informe habla de las condiciones inhumanas a que se encuentran sometidos los niños y jóvenes en el IRAR. Además se pidió a la fiscalía en turno que secuestre el libro de guardia en el que se registran las entradas y salidas y la toma de testimonio con protección de los chicos que vieron el miércoles pasado con vida a Néstor antes de que lo lleven a la celda a la que expresamente había pedido no ir. 

 Casi lacónico el juez Artigas auguró un futuro negro para chicos como "Pelo Duro" que recibió el alta en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez y cuando buscó un lugar de alojamiento no encontró ninguno. El IRAR donde se suponía que debía ser derivado no presenta garantías, sobre todo después de la todavía no aclarada muerte del chico de 17 años Néstor S. a quien se imputaba por la muerte del también muy joven Luciano Drovandi cuando lo mataron para sacarle la moto en la que volvía de su trabajo. Del negro futuro del que habla el juez Artigas se puede salvar si tiene "diez mil ángeles protectores, si no pasa los 25 años" y además agregó que "la juventud no le interesa a nadie". 

 "Pelo Duro" tiene 16 años y su familia planteó en varias oportunidades que "no lo puede contener" por eso vive con familiares sustitutos y el último episodio fue la operación en una de sus piernas después de que recibió un balazo cuando fue detenido por el Comando Radioeléctrico. 

 Este diario reflejó días atrás la conmoción de otra fuente judicial ante la muerte de Néstor y ayer Artigas volvió sobre el tema cuando aseguró: "Estamos arriba de un campo minado, este chico sobre el que no sabemos muy bien qué le pasó creíamos que le podía ocurrir algo afuera y le pasó adentro" y volvió a quejarse porque no se piensa en la recuperación de chicos como "Pelo Duro". "O lo mata la policía o se matan entre ellos o muere ahorcado... es gravísimo y no hay respuesta", dijo. 

 Tal vez las palabras que mejor dibujan las de Artigas fueron las de la directora provincial de Menores en Conflicto con la Penal quien está hace tres meses en la tarea y cuando fue consultada por Rosario/12 dio una respuesta que poco tenía que ver con que dentro del IRAR uno de los internos había muerto víctima del fuego. Néstor S. quedó según reveló la autopsia con el 80 por ciento de su cuerpo quemado a excepción de los testículos y los pies, una de las causas por las que no están claras las circunstancias en que se inició el fuego. En ese momento Elba Ballore dijo a este diario que se había iniciado un sumario interno, que se estaban haciendo obras pero que todavía falta mucho por hacer. 

 La Coordinadora de Trabajo Carcelario recorrió el IRAR después de la muerte de Néstor y elaboró el informe que entregó ayer a los jueces de Menores, a Instrucción 10ª que un tiempo atrás hizo lugar al hábeas corpus correctivo que presentó la Defensoría del Pueblo por las terribles condiciones de detención en la que estaban los chicos y a la Corte Suprema de Justicia de la provincia. La situación fue motivo de entrevistas del Programa Antiimpunidad del Ministerio de Justicia de la Nación y de una presentación del Colectivo Infancia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). 

 Ahora la CTC pidió que la fiscalía en turno secuestre el libro de guardia con el registro de ingresos y salidas. En el ámbito judicial se sostiene que se ordenó el alojamiento de Néstor en la seccional Nº 1 y no en el IRAR por lo que también se investiga quién dio la orden del traslado. Además pidió que se le tomen declaraciones testimoniales a los chicos alojados en el Instituto que hablaron con Néstor antes de que se lo descubriera envuelto en fuego en su celda y a la vez insistió en que se les brinden todas las medidas que no los pongan en riesgo y de ser necesario se los traslade a otro lugar para resguardarlos física y psíquicamente.

Pelo Duro pide volver con el padre Santidrián

Written By Charles Francis on 10 noviembre 2006 | 12:34

El chico de 20 años que fue detenido por vigésima vez, en un breve diálogo con Canal 3, dijo que quiere regresar al hogar del sacerdote. Pelo Duro habló antes de ser trasladado a Tribunales (D12a14)

Pelo Duro, el chico se 15 años que fue detenido por vigésima vez tras un robo y luego se clavó un alambre por el que debió ser internado en el Hospital Provincial, pidió que lo dejen volver al hogar del padre Tomás Santidrián.

El chico habló brevemente con Canal 3 antes de ser trasladado desde el Irar –su actual lugar de detención– a Tribunales, para prestar declaración ante el juez Joan José Carmona, el mismo que, cuando salió a la luz este caso, habló de una "generación de pibes quemados que no tienen futuro".

"No hice nada", se limitó a decir el adolescente, que lamentó estar "engarronado" y pidió que lo dejen volver con el padre Santidrián.

Santidrián, por su parte, criticó las políticas para "contener" a este tipo de chicos. "Se los reprime, pero no se los educa", afirmó el sacerdote en una nota que se pudo ver en De 12 a 14. Y reclamó que los que cuidan a los chicos en los lugares de detención sean, justamente, educadores.

Tras ser capturado por vigésima vez, cambió de estrategia: se clavó un alambre de cerca de 9 centímetros en su abdomen para lograr salir de la comisaría. Por eso fue llevado de emergencia el Hospital Provincial, donde fue intervenido con éxito y los médicos informaron que no llegó a dañarse ningún órgano vital. El joven quedó internado bajo custodia policial.

Se trata de Pelo Duro, un menor con frondoso prontuario que quedó detenido este fin de semana por vigésima vez tras un robo. El chico, de 15 años, fue apresado tras robar con un revólver una cartera a una mujer de 68 años este lunes a la mañana en Pasco y Necochea. El pibe tiene ocho causas penales abiertas en los Juzgados de Menoresy este lunes ingresó una vez más a la comisaría 4º. Allí, los uniformados ya conocen su historial.

La mamá del chico, entrevistada por Daniel Amoroso en el móvil de De 12 a 14, aseguró que quiere que a su hijo "lo pongan en un centro de rehabilitación, para que salga de la droga". "No le hace caso a nadie, es imposible tenerlo en casa. Si tiene que estar en un centro hasta los 21años que esté allí, donde lo tengan controlado", sostuvo. La mujer aseguró que el problema la supera: "Se me va de las manos. Estoy sola, el papá no se ocupa de él", confió.

“Uno va viendo que tanto su situación familiar como los hechos que comete se van agravando cada vez más”, confió el sumariante, el oficial Oscar Romero, a Radio 2, quien explicó además que de los primeros hurtos o arrebatos ahora pasó a robos a mano armada.

La contracara de la situación del menor es la ausencia de programas de rehabilitación articulados, el cierre de un centro de rehabilitación ubicado en calle Dorrego (CAT) y la clausura de cuatro pabellones del Instituto de Recuperación Adolescente de Rosario (Irar). Mientras tanto, la delincuencia juvenil sigue en alza y sin contención.

HISTORIA DE UNA BANDA

 
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