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Testimonios sobre el derrotero del auto desde el que mataron al bolichero Demarre

Written By Carlos Francisco Gutierre on 20 febrero 2018 | 21:03

La Fiscalía expuso que ese mismo vehículo pertenecía a Los Monos y fue también captado la noche anterior al crimen en el Clemente Alvarez.
Tribunal. Los jueces Usandizaga, Manfrin y Mas Varela.

El auto desde el cual Diego Demarre fue asesinado a tiros el 27 de mayo de 2013 fue uno de los puntos centrales en la audiencia de ayer del juicio a Los Monos. Mediante los relatos de testigos, la Fiscalía intentó probar que el vehículo blanco desde el cual le dispararon al bolichero y que fue registrado por una cámara en el momento del atentado es el mismo captado por el sistema de videovigilancia del Hospital Clemente Alvarez (Heca) un día antes, cuando asesinaron a Claudio "Pájaro" Cantero, y luego secuestrado en Córdoba pintado de otro color. También se reprodujeron escuchas a miembros de la banda en las que, se infiere, hablan del crimen.
La semana pasada Rodrigo Capdevila, un policía que al momento del crimen de Demarre prestaba servicio en la TOE, se refirió a un informe en el que daba cuenta de que auto usado en el crimen era del mismo modelo y color que uno utilizado por miembros de la banda que fue captado por cámaras del Heca el 26 de mayo, tras el crimen del Pájaro en la puerta de un boliche de Demarre. Su conclusión era que se trataba de un Volkswagen Bora 1.8 Highline, un modelo fabricado entre 2007 y 2013.
Para llegar a esa conclusión, Capdevila se entrevistó con empleados de una concesionaria de Volkswagen. Uno de ellos fue interrogado ayer por la Fiscalía sobre ese tipo de vehículo.
Con una experiencia de 20 años en la venta de autos, Germán G. se refirió a las particularidades de cada vehículo. Ayer recordó que en 2013 se entrevistó con el policía de la TOE y, observando fotogramas extraídos de los videos de las cámaras que tomaron el crimen de Demarre, llegó a la conclusión de que, por el tipo de faros y llantas, se trataba de un Bora 1.8 Highline.
La teoría del fiscal
El fiscal Luis Schiappa Pietra sostiene que el crimen de Demarre fue un vuelto por el de Claudio Cantero. Se comentaba que el bolichero había entregado al Pájaro a sus asesinos cuando salió a orinar a la puerta de Infinity Night y fue emboscado.
El 26 de mayo de 2013, después de las 4.30, el Pájaro fue llevado al Heca. El centro de monitoreo del hospital deja ver, entre las 5 y las 8, el arribo en distintos autos y motos de varias personas, entre ellas Ariel "Guille" Cantero y Ramón "Monchi" Machuca, hermanos del Pájaro y considerados el autor material y el instigador del crimen de Demarre, respectivamente. También se ve a Andrés "Gitano" Fernández, acusado de partícipe necesario, llegar en un auto blanco que, sostiene la Fiscalía, es el mismo Bora desde el cual un día después ultimaron a Demarre.
Tres meses después de los homicidios del Pájaro y Demarre se pidió un informe a la Dirección Nacional del Registro del Automotor para ubicar ese Bora blanco. El informe determinó que estaba radicado en la capital cordobesa desde el 30 de agosto de 2013 a nombre de Denise Viviana G. El auto fue localizado y secuestrado por una comisión de la Policía Judicial de Córdoba.
Al respecto ayer declararon Miguel Medrano, un policía cordobés que participó del allanamiento, y Oscar Rodríguez, de la Judiciales de la Unidad Regional II y diligenciado para traer el auto hasta Rosario. Según dijeron, el Bora estaba pintado de negro aunque conservaba la patente y el número de motor.
Escuchas
Ayer también volvió a declarar el suboficial Ariel Lotito, coordinador de la disuelta Brigada Operativa Judicial (BOJ) y uno de los principales investigadores de la causa. Fue citado, como ya ocurrió en el juicio, con la finalidad de introducir al debate escuchas telefónicas captadas por el BOJ, que son una de las columnas vertebrales de la acusación.
El interrogatorio fue objetado varias veces por las defensas, pero finalmente se reprodujeron varias escuchas en las que se hablaba, entre otras cosas, del crimen del Pájaro, del de Demarre y de allanamientos de fines de mayo de 2013 en casas vinculadas a los principales imputados.
Así, se escuchó una charla del día del crimen de Demarre, en la cual Monchi es captado en un diálogo telefónico con el policía Juan Marcelo "Chavo" Maciel, sargento que revistaba en la Secretaría de Delitos Complejos del Ministerio de Seguridad de la provincia, quien recibió tres años de prisión en el juicio abreviado firmado por once miembros de la banda en abril de 2015.
El tema de debate entre ambos era la ejecución de Demarre y en ese marco el Chavo le dice a Monchi: "Un Bora blanco, lo único que hay... Tené en cuenta que ese auto... no esté más, ¿entendés?".

Murió un hombre que había sido baleado desde una moto

La víctima tenía 32 años y anoche fue abordado por dos sujetos en la zona de Lamadrid y Cafferata.

Un hombre de 32 años falleció esta mañana en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez debido a las múltiples heridas recibidas tras ser atacado abalazos por dos desconocidos en la zona sur de Rosario.
El hecho ocurrió anoche alrededor de las 23, cuando Ramón De León, de 34 años y nacido en República Dominicana, fue abordado por dos desconocidos que se movilizaban en una motocicleta y le dispararon en reiteradas oportunidades en inmediaciones de Lamadrid y Cafferata.
De León fue trasladado al Hospital de Emergencia Clemente Álvarez (Heca), donde le diagnosticaron múltiples heridas de arma de fuego en la región lumbar, pierna izquierda y brazo derecho.
La víctima fue operada de urgencia pero debido a la gravedad de las hertidas falleció esta mañana.
De acuerdo a los testimonios de algunos testigos, De León fue atacado por dos hombres que se desplazaban en una moto blanca de 110 cc. Uno de los sujetos llevaba puesta una campera negra con capucha que luego de la balacera la tiró en pasaje Boman al 3500.
Interviene el fiscal de Homicidios Dolosos Miguel Moreno.

Un adolescente fue asesinado de dos tiros en la zona sur

El cuerpo del joven de 17 años apareció en la vía pública. Sucedió en Guillermo Tell y Ayacucho.
El cuerpo estaba en Guillermo Tell y Ayacucho.Foto: Sebastián Suárez Meccia / La Capital

Tras un llamado de vecinos al 911, este lunes por la noche fue hallado en Guillero Tell y Ayacucho el cuerpo de un joven de 17 años con dos disparos en el cuerpo.
El cuerpo estaba en la vía pública y fue trasladado por personal policial al Hospital Roque Sáenz Peña, donde le diagnosticaron una herida de arma de fuego en el abdomen y en el pómulo derecho. Producto de los impactos recibidos, el adolescente falleció en el hospital.
Sobre la cinta asfáltica la policía recogió cuatro vainas servidas.
Interviene en la investigación del caso el fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos, Miguel Moreno.

"Cable" Solís será imputado mañana por los crímenes de los hermanos Funes

El fiscal Pablo Pinto sostiene que Enrique Solís Esquivel tiene "un grado de participación importante en ambos homicidios". Mañana será llevado a tribunales en una "cápsula de seguridad".

Enrique "Cable" Solís Esquivel, quien fue detenido esta madrugada en la zona sur de la ciudad por la policía Federal, afrontará mañana en los Tribunales provinciales una audiencia imputativa como presunto autor de los crímenes perpetrados a los hermanos Jonatan y Ulises Funes, en el marco de la sangrienta disputa que se debaten con el clan Camino por la venta de drogas.
"Cable", quien estaba siendo buscado por las Justicias provincial y federal, fue apresado a la 1 de la madrugada en Ayacucho y Muñoz mientras caminaba solo y desarmado. Según el fiscal de Homicidios Pablo Pinto, el acusado "tiene un grado de participación importante en ambos crímenes".
La zaga de homicidios comenzó el domingo 7 de enero por la noche, cuando Ulises Nicolás Funes fue ultimado a balazos mientras estaba con su novia frente a un pasillo de barrio La Lata. En tanto, el 5 de febrero, Jonathan Funes fue asesinado cuando salía de la cárcel de Piñero luego de visitar a su hermano Alan.
Mañana, a las 14.30, Solís Esquivel será trasladado en una "cápsula de seguridad" desde 9 de Julio y Ayacucho hacia los Tribunales de Montevideo y Balcarce, donde se espera que el fiscal realice la imputación correspondiente y ordene la prisión preventiva.

Ataque a balazos y un muerto en Villa Gobernador Gálvez

Written By Carlos Francisco Gutierre on 19 febrero 2018 | 8:40

La víctima tenía 25 años y fue baleado por dos sujetos en moto. Murió en el Hospital Provincial.

07:22 hs - Lunes 19 de Febrero de 2018
Un joven de 25 años murió tras ser atacado a balazos en Villa Gobernador Gálvez.
De acuerdo a las primeras informaciones, el hecho sucedió en Pablo VI al 700, donde la víctima fue abordada por dos sujetos que le dispararon desde una moto.
El joven recibió múltiples disparos y fue llevado por sus familiares al Hospital Anselmo Gamen (de Villa Gobernador Gálvez), a dónde ingresó cerca de las 22.45 con una herida de arma de fuego en el tórax. Desde allí fue trasladado al Hospital Provincial de Rosario, donde finalmente falleció.
Investiga el caso el fiscal Miguel Moreno, de la Unidad de Homicidios.

El crimen del comisario Morgans sigue impune y lleno de misterios

Written By Carlos Francisco Gutierre on 18 febrero 2018 | 10:36

Lo asesinaron el 10 de junio de 2014 en el quiosco de su hijo. Nunca hubo sospechosos ni una pista sobre el hecho, caratulado robo seguido de muerte.
Guillermo Morgans tras uno de los operativos que comandó y presentó a la prensa.

Tres años y ocho meses pasaron desde el asesinato del comisario inspector Guillermo Morgans, la tarde del 10 de junio de 2014 en el quiosco y Pago Fácil que uno de sus hijos tenía junto a un socio en Rodríguez al 200. Morgans era en ese momento jefe de Agrupaciones Especiales (AUE) de la Unidad Regional II, tercero en la línea sucesoria de la jefatura de Rosario. Tenía 44 años y 24 al servicio de la fuerza. A poco de cumplirse cuatro años de su asesinato, la causa está inmóvil y sin avances. Estancada. "Se trató de un crimen en circunstancias de robo. No hay en la causa elementos que acrediten otra cosa. No fue un ajuste de cuentas, un crimen por venganza o por su condición de empleado policial", indicó una alta fuente tribunalicia al ser consultada por el caso en manos del fiscal Florentino Malaponte, actualmente de licencia.
   Sin embargo, el asesinato de Morgans despertó desde el minuto cero un sinnúmero de suspicacias a partir de alto perfil del comisario y su participación en investigaciones resonantes (ver aparte). El entonces ministro de Seguridad, Raúl Lamberto, dijo de él tras su muerte que era "uno de los más importantes investigadores de la policía". Si bien los pesquisas coinciden en que la escena del crimen "fue la de un robo seguido de muerte", con el devenir del tiempo y la lectura global del hecho, a muchos les surgieron dudas. Por eso los entrevistados por La Capital hablaron bajo reserva de identidad.
No hubo ningún indicio
"Matar a un policía tiene un precio en la calle. Por un lado da cartel y por el otro es una condena, porque el policía que lo cruce se lo va a hacer sentir. Y por lo general los policías no olvidan a sus camaradas muertos. En muchos aspectos Morgans quedó como un muerto más porque se agotaran todas las hipótesis que se abrieron. Los ladrones son de boca floja y siempre algo los delata. No pueden mantener un secreto mucho tiempo. En casi cuatro años no hubo en la calle indicios de quién fue el asesino. Nadie «boqueó» una punta sobre el hecho. En las cientos de interceptaciones telefónicas de investigaciones nunca se escuchó un dato o una «caída» sobre el crimen de Guillermo. Se peritaron decenas de armas pero nunca se dio con la utilizada en el crimen. Por eso las dudas", indicó una fuente consultada.
   "La escena del crimen es la de un robo seguido de muerte. Los delincuentes entraron y nunca se dieron cuenta que Morgans era un policía y que tenía un arma. Le pegaron un culatazo en la cabeza y lo tiraron en el cuartito contiguo al salón donde su hijo estaba haciendo el arqueo de caja. El culatazo le provocó un severo corte en la cabeza y lo desmayó. Todo hace inferir que Guillermo al volver en sí tomó su pistola y salió al salón. Hizo unos disparos y uno de los delincuentes le respondió. Ese balazo le entró por la región intercostal y lo atravesó de lado a lado, una herida que hace pensar que no hubiera sobrevivido. Cuando ya estaba en el suelo, casi sin fuerzas, le dieron el disparo de remate. Él alcanzó a agarrarle el arma al delincuente porque tenía la quemadura del fogonazo en una de sus manos. Guillermo nunca se identificó como policía. Es muy probable que el que lo mató no supiera que mataba a un policía", confió otra fuente consultada.
Quién era
Morgans era oriundo del departamento San Javier. Había ingresado a la policía en 1990 e inició su carrera en el Unidad Regional I (Santa Fe) donde desempeñó tareas en varias comisarías. También cumplió funciones en la Unidad Regional III (departamento Belgrano) para llegar a Rosario en 1995. Aquí ocupó cargos en las comisarías 10ª y 7ª, fue Inspector de la 2ª Zona, se desempeñó en la Brigada de Orden Urbano, en Leyes Especiales y en Seguridad Personal. El 23 de febrero de 2013 fue nombrado jefe de la Agrupación de Unidades Especiales (incluye Homicidios, Investigaciones y Sustracción de Automotores).
   Este diario intentó dialogar con integrantes de la familia Morgans pero nadie aceptó hablar. "Para ellos todo esto es una tragedia. Creo que ni entre ellos hablan del tema", explicó una vecina del barrio donde siguen viviendo la viuda y uno de sus hijos.
   "Cuando pasó todo esto Guillermo estaba más temeroso por sus funciones que de ser asesinado. No tenía miedo. Ya se había enfrentado a la muerte dos veces: una cuando era jovencito y lo quisieron robar en villa La Lata y le dieron un puntazo; y en la época de los saqueos le pegaron un tiro. Él tenía miedo a que le cortaran la carrera, a no poder ascender. Cuando lo mataron le faltaban siete años para retirarse. Hoy podría ser jefe de policía de Rosario o de la Policía de Investigaciones (PDI). El temía porque algún recelo interno le frustrara un ascenso y en la policía siempre hay recelos. Por esos días estábamos en el cambio de paradigma investigativo. Se disolvió Agrupaciones Especiales y se puso en funcionamiento la PDI", explicó un policía que se definió como "amigo" del comisario muerto.
Cambios en la fuerza
De hecho, una semana después del asesinato de Morgans el gobierno provincial anunció esos cambios y un centenar de investigadores de la AUE fueron entrevistados por fiscales que evaluaron sus competencias y examinaron sus legajos. La mayoría pasó a la PDI.
   El martes 10 de junio de 2014, cuatro meses después de la entrada en vigor del nuevo sistema penal en Santa Fe, Morgans salió pasado el mediodía de jefatura en una Toyota Hilux negra. Pasó por un mecánico para un breve chequeó al vehículo y siguió hacia el negocio de su hijo, en Rodríguez al 200. Llegó poco antes de las 15. Poco después era asesinado por dos maleantes.
   Las imágenes que se tiene de los matadores son difusas a partir de una cámara de vigilancia del Colegio San Patricio. A la escena del crimen llegaron el entonces Fiscal Regional Jorge Baclini y los fiscales de Homicidios Dolosos Adrián Spelta, Miguel Moreno, Ademar Bianchini y Florentino Malaponte, quien quedó a cargo de la investigación.
   Un año después del crimen se hizo público un identikit a mano alzada de uno de los agresores. Tras ello los investigadores allegados a la pesquisa indicaron que se siguieron alrededor de una decena de líneas de investigación, se realizaron una veintena de allanamientos y media docena de reconocimientos de persona, todos negativos.
   Pero hasta hoy el crimen sigue impune y se pide a quienes puedan aportar datos que lo hagan en la Fiscalía Regional 2ª, a los teléfonos 341-2526363 o 4721898/99.

Murió una empleada de la Dirección de Tránsito que fue baleada en un oscuro episodio

Written By Carlos Francisco Gutierre on 10 febrero 2018 | 13:30

Margarita Angela Gómez vivía en Patagones al 3900. El 2 de enero, una persona llegó en moto hasta el frente de su casa y tras preguntar por un tal "Cara pálida" atacó a tiros el frente. Familiares piden justicia.

La víctima se llamaba Margarita Angela Gómez, tenía 66 años y sufrió una herida de bala el martes 2 de enero a la noche cuando una persona pasó en moto por el frente de su casa y tras preguntar por un tal "Cara pálida" efectuó varios disparos de arma de fuego.
Gómez vivía en una humilde casa ubicada en Patagones al 3900, en el asentamiento conocido como La Vía Onda, en la zona sudoeste de Rosario, y la bala le impactó en el pecho. Desde entonces, Margarita Angela estuvo internada en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez y anoche falleció.
La investigación del caso quedó a cargo del fiscal de Homicidios Dolosos Florentino Malaponte".
Familiares de Gómez expresaron esta mañana a La Capital su malestar por la falta de respuestas por parte de la policía y de la Justicia, ya que, según dijeron, siempre supieron quien estuvo detrás del trágico hecho.
"Nadie nos dio una mano. Nadie vino a vernos y ni siquiera hablaron con nosotros. Todo el mundo sabe quien fue. Se lo dijimos a los de la seccional 18. Nos vemos obligados a hacer justicia por mano propia", afirmó Marcelino, uno de los hijos de la mujer fallecida.

Conmovido por el desenlace de la vida de su mamá, Marcelino dijo que Margarita trabajó más de 30 años como empleada administrativa en la Dirección de Tránsito de la Municipalidad. Los primeros indicios que se establecieron el día en que ocurrió el hecho indicaban que el ataque sería una venganza o ajuste de cuenta contra un allegado a Margarita y que la mujer fue una víctima inocente.

Un hombre y su hijo de tres años murieron baleados anoche en barrio Alvear

Written By Carlos Francisco Gutierre on 08 febrero 2018 | 8:29

Ocurrió anoche, en la zona sudoeste de la ciudad. El padre tenía 27 años y falleció en el Hospital Clemente Alvarez y el nene llegó sin vida al Vilela.

Un hombre de 27 años y su hijo de tres fallecieron anoche luego de ser atacados a balazos en la zona sudoeste de la ciudad. Según las primeras informaciones, les dispararon desde una moto en inmediaciones de Presidente Quintana y Crespo y fallecieron en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) y el Hospital Víctor J. Vilela, respectivamente.
Las víctimas fatales fueron identificadas como Pablo Federico Riquelme y Jamil Riquelme. El ataque se habría producido minutos antes de las 21 y se desconoce quiénes fueron los autores del violento episodio.
El padre fue ingresado al Heca por un auto particular y, tras ser examinado, se le diagnosticó heridas de arma de fuego múltiples en miembros inferiores, superiores y tórax, pasando a quirófano en estado reservado. Cerca de las 21.50, falleció como consecuencia de las heridas.
En tanto, alrededor de las 21.15 la madre del chico lo trasladó por sus propios medios, pero el menor llegó sin vida luego de recibir disparos de arma de fuego con entrada y salida en la zona del tórax.
Según se desprende de los primeros testimonios, el padre y su hijo se encontraban sentados en la vereda en Crespo y Quintana cuando una moto pasó a toda velocidad y sacudió una ráfaga de disparos que acabó con la vida de ambos.

Lo ejecutaron de 7 tiros sobre la cama de su vivienda y le prendieron fuego

Written By Carlos Francisco Gutierre on 07 febrero 2018 | 8:49

Dolor. Ana, la madre de Nelson, es consolada por un familiar en la puerta de la casa donde ocurrió el crimen.Marcelo Rubén Bustamante
La víctima tenía 33 años y vivía con su pareja en un pasillo de Biedma al 100 bis. Lo sorprendieron durmiendo y ya había recibido amenazas.

En los pasillos intrincados e interminables de uno de los humildes asentamientos de barrio Tablada lo conocían como "Pepe Moco". Allí se crió, vivió y murió. Lo asesinaron de siete tiros la tarde de ayer. Se llamaba Nelson Ricardo Contreras, tenía 33 años y una sobrina lo encontró poco después de las 19 dentro de su precaria vivienda, tirado en la cama, y tapado por el humo del fuego que le prendieron para borrar huellas después de arrojarle algún combustible y provocarle 80 por ciento de quemaduras en el cuerpo.

"Todo esto tiene que ver con la venta de drogas, pero la policía y el gobernador no hacen nada para frenarlo", indicó entre lágrimas Florentino, uno de los cinco hermanos de la víctima. Pero aclaró: "Él no tenía nada que ver con la droga, esto fue porque le querían usurpar la casa. Al culpable yo lo conozco, lo venía a amenazar cada tanto".
Desesperado y sin saber qué hacer más que acumular bronca, Florentino mordió cada palabra: "Yo sé quien lo mató y lo va a pagar con la muerte de su hermano. Él estaba durmiendo y lo mataron vivo". Después tomó aire y aseguró: "Lo que pasa es que en este pasillo venden drogas y le quisieron usurpar la casa para poner un búnker. Lo venían amenazando para quitarle la casa que tiene al fondo del pasillo".
A las 19.30, después de que doña Ana no lograra comunicarse por teléfono con su hijo Nelson, le pidió a Florentino que vaya hasta la casa a ver si lo encontraba. El hombre mandó a su hija y la adolescente lo encontró a su tío humeando y vestido, tirado sin vida sobre la cama. Si el fuego se extendía la catástrofe hubiera sido mayor y las casillas del pasillo se habrían convertido en una pira.
Familiares de "Pepe Moco" no hablaron demasiado anoche. Y repetían: "Que hijo de puta, como lo quemó vivo". Por lo bajo, a media palabra, expresaban que "el que lo mató lo hizo por fama, para decir que fue él, que todos lo supieran. Pero esto no fue ni un ajuste de cuentas ni tiene que ver con los Funes (la familia enfrentada a los Caminos en una espiral de violencia criminal) ni nada. Cada vez que pasa algo acá dicen que es por esa gente y ésto no tiene nada que ver", decían a quien los escuchara.
Un pasillo largo y angosto
Contreras vivía al fondo de un pasillo junto a su mujer. Al lugar se accede por Biedma 163 bis, entre Esmeralda y Beruti. El pasillo se hace ancho, angosto, más angosto. La casa está al final de una curva que termina en un lateral y al fondo, al final del pasillo que cierra la puerta. Chapas que son paredes, ladrillos y maderas son parte del paisaje. Anoche, sentada frente al cadáver, estaba doña Ana. Entre el aire viciado de la casilla y su hijo tirado enfrente, la mujer se desmayó más de una vez y fue atendida por su nuera y médicos que llegaron al lugar.
Los faroles que iluminaban las chapas acanaladas y los ladrillos vistos de las humildes casillas los puso alguien de buena voluntad, y las piletitas de lona para refrescarse estaban vacías. En muchas casillas ni heladeras hay. Anoche hacía 31 grados.
"El muerto es el hijo de la Ana. Su papá se jubiló en el puerto y hace años que viven acá. Era un buen pibe. No sabemos por qué lo mataron", dijo una vecina que vive en Biedma y Colón, a tres cuadras del lugar y es amiga de la madre del muchacho.
Otra vecina lo describió: "Era un muchacho grandote. A mi nieto lo defendió una vez que le robaron una gomera. No escuchamos tiros ni olimos a quemado ni nada, es raro que no lo escucháramos. Lo que pasa es que la casa de él está al fondo y es única, sólo da con otros patios".
Nueve vainas
Según fuentes de la investigación la víctima se hallaba con el 80 por ciento del cuerpo quemado y una sábana que lo cubría. Alrededor del cuerpo se encontraron 9 vainas servidas calibre 9 milímetros y se veían de manera clara los impactos. El resultado previo de la autopsia arrojó que el cadáver presentaba siete impactos de bala: cinco por la espalda, uno en el cuello y otro en la frente.
Cuando lo encontraron "tirado, como si nada" su hermano fue a buscar a los efectivos de Gendarmería Nacional que patrullan Tablada y les dijo dónde estaba el cuerpo. En la casilla no había rastros de violencia y se presume que lo mataron mientras dormía ya que la puerta de acceso ni siquiera estaba rota.
Cuando el fiscal en turno Pablo Pinto llegó al lugar pidió a la Policía de Investigaciones (PDI) que relevara cámaras de seguridad, de las que a primera vista no se ven en la zona, y recabaran datos entre la familia y los posibles testigos. Según trascendió a última hora de la noche, el autor estaría identificado. Un vecino dijo a LaCapital "todos sabemos quien fue, «Pepe Moco» tuvo sus errores , pero todos lo queríamos y la familia es muy buena". Los "errores" para Fiscalía son "antecedentes penales" ya cumplidos.

Emboscan y matan a un hermano de los Funes frente a la cárcel de Piñero

Written By Carlos Francisco Gutierre on 06 febrero 2018 | 7:04

Emboscado. Jonatan iba al volante de un Audi cuando desde una camioneta le dispararon al auto. El muchacho bajó del vehículo, salió corriendo y entonces le dispararon hasta matarlo.Silvina Salinas
Guerra entre bandas: la tercera muerte en 48 horas. Jonatan, de 28 años, había ido con su novia a visitarlos y al salir fue cercado por los ocupantes de una camioneta blanca. La joven salió ilesa.


Los sicarios se acercaron a la joven que temblaba al lado de su novio acribillado a balazos adentro del Audi negro y le dijeron: "Te dejamos viva para que cuentes bien qué pasó". Era la culminación verbal de la emboscada a balazos a la salida de la cárcel de Piñero que terminó con la vida de Jonatan Daniel Funes.
Fue un capítulo más de la guerra de brutales venganzas en la que contienden dos grupos delictivos con una ferocidad que en la zona de Rosario no se advertía por lo menos desde hace casi cinco años. Mañana se cumple un mes de que un hermano de la víctima de ayer, Ulises Funes, fuera exterminado a disparos en Garay al 1400. Otros dos hermanos de ambos están presos acusados por distintos asesinatos recientes y otros delitos.
Como en toda la secuencia reciente de hechos de sangre que caracteriza esta disputa estos incidentes letales parecían estar anunciados. Fuentes judiciales señalaron que la semana pasada Jorge Funes, padre de este grupo de jóvenes, denunció que dos vehículos lo siguieron cuando salía de la cárcel de Piñero luego de haber visitado a sus hijos Lautaro y Alan. Funes padre sostuvo en su denuncia que los vehículos eran dos Ford EcoSport, una blanca y una negra. Voceros de la investigación dieron cuenta ayer de la participación de una EcoSport blanca en el crimen de Jonatan.
Estas refriegas sangrientas son atribuidas por fuentes del Ministerio Público de la Acusación (MPA) y Policía de Investigaciones (PDI) al choque entre dos grupos de la zona sudeste, los Caminos y los Funes, por cuestiones que entremezclan tráfico de drogas, revanchas familiares y conflictos múltiples (ver aparte página 37).
El atentado de ayer fue precedido por otro que el sábado se cobró las vidas de Jorge Selerpe, tío de la novia de Alan Funes, y Dante Ismael Gago (ver página 37). Pero hace cuatro meses despunta otro matanza que se concretó en el mismo lugar que donde ayer mataron a Jonatan. Fue el 11 de noviembre pasado frente a la cárcel de Piñero donde mataron a tres personas desde una camioneta o vehículo monovolumen blanco. En ese incidente la víctima buscada era un recluso llamado Javier Gaitán al que los investigadores consideran allegado a los Funes.
Fuentes de la investigación indicaron que desde el crimen de Ulises Funes del 7 de enero pasado está bajo sospecha un joven de la zona sur al que apodan "Cable". Ayer voceros policiales volvieron a invocar ese sobrenombre como alguien implicado en el homicidio de ayer.
Al mediodía
Jonatan Funes, de 28 años y sin antecedentes penales según fuentes consultadas por este diario, fue asesinado a las 14.10 de ayer cuando salía de visitar a sus hermanos en la cárcel de Piñero. Allí están alojados en un sector de resguardo, separados del resto de la población carcelaria y con días de visitas diferenciados, Lautaro "Lamparita" Funes, de 23 años, preso como jefe de una asociación ilícita y, entre otros delitos, dos homicidios; y su medio hermano Alan, de 19 años, detenido recientemente cuando dormía junto a su novia en un Fonavi de barrio Itatí. A Alan lo acusan de integrar junto con su hermano la banda llamada "Los Miserables" y como autor del crimen de Marcela Díaz, hermana de su enemigo Ariel "Tubi" Segovia, un aliado de los Caminos (ver página 37).
   Bajo un sol abrasador, Jonatan salía de la cárcel con su novia en un Audi negro patente IIW 402. Iba por la mano este de la ruta 14 en dirección a Rosario cuando, al llegar al cruce con la A-012, un vehículo que según fuentes policiales era una Ford EcoSport blanca le interrumpió el paso. "Se le cruzó otro vehículo desde el cual comenzaron a efectuar disparos", explicó el fiscal de Homicidios Pablo Pinto a los medios tras recorrer la escena del crimen y examinar el auto de la víctima.
   El Audi recibió un balazo en el capó. Cercado, Jonatan descendió del auto y comenzó a correr hacia el sur, en dirección a la cárcel, hasta caer atravesado por varios balazos. Quedó tendido a unos diez metros del vehículo. En el lugar los efectivos de la PDI recogieron 16 vainas servidas calibre 9 milímetros. Se desconocía hasta ayer si fueron disparadas por una o más armas.
   El joven tenía diez impactos en el cuerpo, la mayoría en la zona del torso. Se esperaba el resultado de la autopsia para precisar la cantidad de disparos e identificar orificios de entrada y salida.
Bronca y dolor
La novia de Jonatan fue la única testigo de lo ocurrido y quedó en el lugar en medio de una crisis de nervios hasta la llegada de los móviles policiales. El auto quedó con las balizas encendidas y así permaneció por horas, mientras los peritos tomaban rastros en el capó y otros efectivos examinaban las puertas y la carrocería.
   A la escasa sombra que daba el vehículo y sentada bajo el asiento trasero derecho, la madre de Jonatan no dejaba de llorar y gritar de bronca. "Es mi hijo el que está ahí", decía. "Este también es Funes", le escuchó decir el enjambre de periodistas que permaneció ubicado a distancia de la escena, al otro lado de la ruta.
   Cerca de allí, el cuerpo de Jonatan permanecía cubierto por una
especie de biombo con la sigla de la PDI y fuertemente custodiado. La novia del muchacho, de short y remera celeste, iba y venía entre el auto y el cuerpo. Detrás, la cárcel se erigía como un mudo telón de fondo.
   Junto con la madre y la novia de Jonatan se encontraba un hombre que increpaba exaltado al personal policial: "La semana pasada me llevó la PDI y me pegó", les gritaba. "Todo el mundo sabe que en zona sur te llevás toda la plata de los Cantero, vos y el jefe de Unidad", le dijo a uno de los uniformados en medio de un fuerte entredicho.
   En ese clima que se percibía muy tenso, la madre de Jonatan reclamaba que no se tomaran fotos del cuerpo de su hijo y también les gritaba a los policías: "Todo el mundo sabe que dieron 100 lucas por mi hijo, eso cualquiera lo sabe", se escuchó.
   Mientras el tránsito fluía por la A-012, un vallado sostenido sobre tres conos rodeaba al auto y una chata policial atravesada sobre la mano oeste de la ruta 14 cortaba el tránsito por esa arteria. Sobre las 16.30 un helicóptero de la PDI sobrevoló la zona.
   Tras la llegada del fiscal Pinto los policías retiraron el biombo y el cuerpo de Jonatan quedó expuesto al sol implacable bajo una lona amarilla. Sus familiares se acercaron entonces a hablarle, mirarlo y tocarlo. A un costado quedaron sus zapatillas.

HISTORIA DE UNA BANDA

 
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