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Balearon a dos personas que jugaban a la pelota en V.G. Gálvez y uno murió

Written By Carlos Francisco Gutierre on 20 agosto 2017 | 20:04

Fue esta tarde en una canchita de Maipú al 100. Los atacantes huyeron en moto.
Dos personas que jugaban un partido de fútbol en Villa Gobernador Gálvez fueron baleadas esta tarde, y uno de ellos murió debido a las heridas recibidas en rostro y abdomen.

El hecho ocurrió esta tarde, cuando un grupo de personas se encontraba jugando a la pelota en una improvisada canchita de Maipú al 100, muy cerca de avenida de la Ribera. Aproximadamente a las 15.30, desconocidos que pasaban en motocicleta abrieron fuego contras los jugadores e inmediatamente se dieron a la fuga.
Nahuel M., de 21 años, recibió múltiples disparos en el rostro y el abdomen. Fue trasladado al Hospital Gamen, donde falleció.
También resultó herido Jesús María M., que sería familiar de la víctima fatal, recibió un balazo en la pierna con orificio de entrada y de salida y se encuentra internado en el mismo nosocomio.
Interviene en el caso el fiscal de Homicidios Dolosos Florentino Malaponte y el Gabinete Criminalistico de la Policía de Investigaciones.

Luego de robar un celular, asesinan a un joven de una puñalada

Written By Carlos Francisco Gutierre on 18 agosto 2017 | 7:50

Unos chicos le dijeron a una mujer que se trataba de un hombre que minutos antes le había robado el celular a su hija cerca del Hospital Eva Perón.

un joven de 24 años fue asesinado de una puñalada en el pecho ayer a la tarde en un predio cercano al Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria. El cadáver apareció junto a una moto y a unos metros de un teléfono celular y, según fuentes policiales, el único testimonio que tenían hasta anoche era el de una mujer cuya hija había sido asaltada minutos antes y declaró que unos adolescentes que habían visto el robo le dijeron que quien le había robado el teléfono estaba muerto.

La víctima fue identificada como Gustavo Alberto Scavuzzo y la pesquisa del hecho está a cargo del fiscal de Homicidios Florentino Malaponte, que ordenó las primeras medidas y peritajes de rigor al gabinete de la Policía de Investigaciones (PDI).
El crimen ocurrió alrededor de las 18, unos 50 metros al sur del Galpón de la Juventud. Allí estaba tendido en el pasto, y con una herida de arma blanca en el pecho a la altura de la tetilla izquierda, el cadáver de Scavuzzo.
El joven fue identificado porque entre sus pertenencias se halló una billetera con 50 pesos y el DNI.
Junto al cuerpo había una moto Honda Titán negra sin dominio que hasta anoche no presentaba pedido de captura. Y a unos metros se halló un teléfono celular marca Samsung.
En ese contexto se presentó una mujer que relató que minutos antes su hija de 12 años había sido asaltada por un hombre mientras patinaba con una amiga.
Al parecer la madre de la niña sindicó como ladrón al joven asesinado y contó que el asaltante le había exigido la nena que le entregara el celular sin mostrarle ningún arma y que su hija se asustó, arrojó el aparato y salió corriendo.
"Buscá tu celular"
La mujer agregó que minutos después se cruzó con un grupo de chicos de aproximadamente 13 años que le dijeron: "Andá a buscar tu celular que el que te lo robó está muerto".
Al cierre de esta edición no habían trascendido más testimonios sobre el homicidio de Scavuzzo, que al parecer era oriundo de Rosario.

Lo asesinaron de varios disparos cuando estaba dentro de su auto junto a su pareja

Written By Carlos Francisco Gutierre on 15 agosto 2017 | 8:43

De acuerdo a las primeras informaciones, dos hombres fueron directamente a ejecutar a la víctima.

Un hombre de 55 años fue asesinado anoche de un disparo en el cráneo mientras conducía su automóvil en compañía de su pareja, quien resultó ilesa del ataque.
Según las primeras informaciones, Norberto Enrique Pescheux, y su mujer habrían sido atacados por dos hombres que se movían en una moto y que se les pusieron a la par mientras circulaban en un Chevrolet Corsa de color blanco por avenida del Rosario y el Acceso Sur.
Esa versión deberá ser corroborada por la investigación que está a cargo de la fiscal de Homicidio Dolosos Georgina Pairola.
De acuerdo a fuentes de la investigación, el ataque se produjo cuando la pareja regresaba de visitar a una familiar.
Fuentes del Ministerio Público de la Acusación indicaron que en el lugar del homicidio se levantaron quince vainas servidas de balas calibre 9 milímetros y que Pescheux sufrió "mútiples heridas".

Hoy Rosario cumple 165 años como ciudad

Written By Carlos Francisco Gutierre on 12 agosto 2017 | 14:43

Esta sábado  5 de agosto conmemora el 165° aniversario de la ley que proclamó como ciudad a la denominada Villa del Rosario y dio origen a la ciudad de hoy, la Municipalidad programó una serie de actividades especiales.
Las actividades comenzaron desde las 10 horas en la Plaza 25 de Mayo con una invitación para niños y niñas a partir de 7 años para formar parte de una jornada de juego y aprendizaje que concluirá, por la tarde, en el Jardín de los Niños. Los chicos y sus familias podrán viajar por los espacios y los tiempos de su ciudad para conocer su historia, personajes y anécdotas, y terminarán el recorrido en un encuentro entre todos los participantes y la intendenta Mónica Fein.
Finalmente, el sábado desde las 21, en el Centro Cultural Cine Lumière () se presentará Adrián Abonizio junto a la Agrupación Coral Rosario.
Todas las actividades son gratuitas.
Un nuevo aniversario 
Rosario fue declarada ciudad en 1852 por el gobernador Domingo Crespo. Esa declaración sintetizó procesos históricos que habían dado a la Villa del Rosario un lugar protagónico en la historia argentina. Fue también resultante del reconocimiento que le fuera conferido por hombres como Sarmiento y Urquiza y, a la vez, el logro de aquellos hombres y mujeres que la habitaban, que confiaban en el potencial de su tierra y en la importancia de las causas justas y colectivas.
“A 165 años de esta declaración, afirmamos que construir ciudad sigue siendo una tarea colectiva y en constante movimiento. Una búsqueda de espacios y tiempos comunes. Un ejercicio de participación que nos demanda encuentro, compromiso y el reconocimiento de todos los que la habitamos, incluyendo, y muy particularmente, la mirada y la perspectiva de los niños”, indicaron desde la propia Municipalidad en una gacetilla de prensa

El joven asesinado era un cuidacoches y habría participado de una discusión

De acuerdo a las primeras investigaciones, el muchacho que fue ejecutado de un balazo en la cabeza en barrio Luis Agote se desempeñaba como trapito en la zona de la terminal. Fue identificado. Habría discutido violentamente con su posterior asesino.

Un hecho sangriento se produjo este sábado a la madrugada en San Lorenzo al 3200, en el barrio Luis Agote de Rosario. Allí, un joven fue asesinado de un disparo de arma de fuego en el cráneo. Una persona que se bajó de un auto lo habría ultimado. De acuerdo a las primeras investigaciones, la víctima se desempeñaba como cuidacoches en la zona de la terminal y habría discutido violentamente con su posterior asesino a la salida de un local nocturno.
La víctima fatal fue identificada como Mauricio Roberto Puchetta, de 32 años. Según los primeros datos que pudo recoger la fiscal de Homicidios Dolosos, Georgina Pairola, este hombre trabajaba como cuidacoches en la zona de la terminal de ómnibus.
Algunos testimonios dan cuenta de que el trapito habría participado de una violenta discusión con otro hombre, que luego lo mató de un disparo en la cabeza en San Lorenzo al 3200 y se dio a la fuga a bordo de un automóvil.
El personal de la comisaría 7ª fue convocado a San Lorenzo al 3200 alrededor de las 3 de la madrugada, avisados de que una persona estaba caída en la vereda.
Al llegar al lugar, los efectivos comprobaron que se trataba del cuerpo de un joven, que estaba cubierto de sangre. Llamaron a una ambulancia del Sies y los médicos confirmaron la muerte de la víctima por una herida de arma de fuego en el cráneo.
Personal de la PDI recogió una vaina servida calibre 40, que fue enviada a pericia balística. El cuerpo fue llevado al Instituto Médico Legal para la correspondiente autopsia.
El Ministerio Público de la Acusación (MPA) informó que hay medidas en curso y relevamiento de cámaras.

Un yerno del "Viejo" Cantero cayó en barrio Las Flores por un homicidio

Un yerno de Ariel "Viejo" Cantero fue detenido ayer a la tarde en el barrio Las Flores como sospechoso del asesinato de Eduardo Sebastián Oviedo, baleado en marzo pasado en el barrio Saladillo.

Fuentes policiales lo identificaron como Lucas P., quien en las próximas horas será imputado por la fiscal de Homicidios Georgina Pairola.
Desde un auto
Oviedo tenía 20 años y vivía en barrio La Granada. A las 15.40 del viernes 3 de marzo caminaba en compañía de un familiar por Regimiento 11 al 500 cuando, según el relato de testigos, apareció en escena un Fiat Siena rojo con dos ocupantes. Algunos vecinos vieron cómo un brazo se asomaba por la ventanilla esgrimiendo un arma negra y se escucharon tres disparos.
   Con dos balas calibre 9 milímetros en el pecho, Oviedo corrió unos 50 metros hasta caer malherido frente a la plaza Las Heras, donde murió antes de que llegara una ambulancia que según vecinos se demoró más de media hora.
   En ese momento fuentes policiales refirieron una vieja disputa entre Oviedo y quien le había disparado, una persona que fue reconocida por el muchacho que acompañaba a la víctima al ser baleada. Según relató una vecina a este diario, el familiar de Oviedo le contó que en el centro de salud habían visto a quienes les dispararon.
   "Me dijeron que los tiros estaban destinados al muchacho que salió ileso, no al chico que murió. Y que la persona que vieron en el hospital, el que disparó, ya lo había amenazado con matarlo", relató una mujer que intentó en vano reanimar al herido.
Resistencia
Ayer a la tarde personal de la División Investigaciones Criminales y Judiciales de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) detuvo a Lucas P., quien fue presentado como "pareja de una de las hijas" del Viejo Cantero, uno de los líderes de la banda de Los Monos.
   Los voceros consultados señalaron que Lucas P. tenía pedido de captura como sospechoso del crimen de Oviedo y detallaron que fue detenido en horas de la tarde en inmediaciones de Caña de Ambar y España.
   En ese lugar una brigada de la TOE "estuvo observando los movimientos del hombre hasta que éste salió de una vivienda a bordo de un auto. Desde ese momento comenzó a ser seguido de cerca por los investigadores quienes lo interceptaron a pocos metros", señalaron desde el Ministerio de Seguridad de la provincia.
   Según las fuentes, Lucas P. intentó esquivar la acción policial acelerando el vehículo y luego incluso forcejeó con un efectivo de TOE para evitar su detención. Los voceros agregaron que el personal policial "tuvo que retirarse rápidamente del lugar ante la hostilidad de los vecinos".

Guerra por el planeta de los monos

Written By Carlos Francisco Gutierre on 10 agosto 2017 | 12:28


“Los Monos. Historia de la familia narco que transformó a Rosario en un infierno”, de Germán de los Santos y Hernán Lascano, indaga en la historia reciente del clan Cantero no sólo la violencia que se desplegó en la ciudad, sino el modo en que toda esa trama criminal ingresó en la economía formal.

En la fundación de Roma –siete siglos antes de Cristo, según la leyenda–, Rómulo traza los límites de la ciudad y ordena que nadie los traspase. Pero su hermano Remo lo desafía, cruza los límites, hay una pelea y Rómulo termina matando a su mellizo. Roma se erigirá sobre la tumba donde yace Remo. La ciudad, cuna de la civilización, nace en ese crimen originario. Para decirlo con un concepto más moderno: no hay acto de civilización que no lo sea también de barbarie.

La historia de Los Monos, que Germán de los Santos y Hernán Lascano siguen a través de varios hilos en su libro “Los Monos. Historia de la familia narco que transformó a Rosario en un infierno” narra lo que podríamos llamar la refundación de Rosario a comienzos de los 2000, cuando comienzan a expandirse las cocinas de cocaína en manos de grupos criminales familiares, con la complicidad de policías –la mitad de los 25 procesados por la causa son agentes policiales de rangos medios y altos– y empresarios que inyectaron el dinero sucio, ensangrentado de la droga a través de inversiones que van desde autos de alta gama hasta la compra de propiedades.

“Los monos”, la historia del clan Cantero que narran De los Santos y Lascano es también el dibujo de un mapa de la ciudad, de sus límites y su tolerancia: la violencia que generó el narcotráfico a través de bandas criminales comenzó a ser un dolor de cabeza para las autoridades políticas una vez que los muertos comenzaron a salpicar las veredas del centro: el Fantasma Paz en Corrientes y 27 de Febrero; el Quemadito Rodríguez en Pellegrini y Presidente Roca.

Sin embargo, para cuando esos muertos asaltaron la vista de los ciudadanos respetables de la zona céntrica –donde la tasa de homicidios es equivalente al de algunas ciudades europeas– en la zona sur, en los barrios La Tablada y Las Flores, donde se concentraba la actividad de Los Monos, ya había muerto un tendal de de jóvenes que, a falta de perspectivas, habían abrazado la causa y la economía narco; además de los inocentes que quedaban en medio de los disparos.

Entre los caídos de esas zonas donde las crisis sociales y económicas encuentran sus primeras víctimas, el libro también cuenta a las familias desplazadas porque los narcos se apropiaban de sus casas para usarlos como búnkeres de venta de drogas.“Cuando los flujos económicos allí generados se insertan en la economía –leemos en la página 259–, las marcas de sangre dejan de verse”.

El libro, escrito por dos periodistas que siguieron el caso incluso antes de que se visibilizara en medios nacionales, se detiene en más de una ocasión en esos detalles, acaso lo más político de un relato que comienza con la escena en la que el Pájaro Cantero, líder de la banda, encuentra la muerte en un boliche de Villa Gobernador Gálvez, el 26 de mayo de 2013, desatando una guerra feroz que sembró de muertos las calles de Rosario.

De los Santos y Lascano hurgan en la causa judicial, escuchan a testigos, a funcionarios judiciales y policiales, se encuentran con las escuchas telefónicas. Como en la serie “The Wire” (su creador, David Simons, un ex periodista de Baltimore, conversó con el presidente Barack Obama en la Casa Blanca acerca de la inutilidad de la guerra contra las drogas luego de ganarse el respeto con el planteo de la serie televisiva) los investigadores judiciales incursionaron en la escucha telefónica para conocer cómo funcionaba la banda y sus relaciones con la policía, que despejaban la zona, avisaban cuando los buscaban y permitieron así que Los Monos desarrollaran el negocio.

“Los búnkeres son el modelo de fuerza de ventas que proliferó en Rosario cuando el auge de las cocinas locales, a inicios del nuevo siglo, multiplicó la disponibilidad de una cocaína más abundante y más económica”, leemos en la página 103.

En Los Monos, que no son la única banda, se visibiliza el funcionamiento de todas: la complicidad policial, la pelea por el territorio a través de sicarios, el traslado de de droga y productos para “estirarla” a través del río y las rutas nacionales 34 y 11, que llegan al norte del país y a Bolivia y Paraguay, desde donde provienen los mayores cargamentos.

Entre las pocas causas que tiene el Viejo Cantero, padre del Pájaro y patriarca de la familia, figura una federal por tráfico de marihuana pero en Itatí, Corrientes, en 1999. “Pasaron 18 años –nos anota Germán de los Santos– desde que al Viejo Cantero lo apresan por primera vez por una causa federal. Es en la YPF de Itatí (que ahora es una Axion), lo detienen en un Ford Escort con 70 kilos de marihuana. Y él declara ante la justicia que sólo había ido a darle gracias a la Virgen porque se había podido comprar su primer auto”.

Violencia y política

“Creo que los dos teníamos como intención hacer un libro –nos dice Hernán Lascano– que pudiera contar la violencia descomunal y con visos teatrales que existió en los hechos de esta historia reciente de Rosario. Nos interesaba eso porque hay una trama sangrienta llena de matices originales que facilitan una narración atractiva, porque ese atractivo está en los elementos de la realidad, más que en la calidad de la escritura. Pero no queríamos que esa oleada de hechos muy brutales se volvieran lo más importante. La historia que queríamos contar pasaba por cómo la violencia era un instrumento para asegurar negocios económicos”.

En el séptimo episodio de la primera temporada de la serie televisiva “Ozark”, la maestra les pide a sus alumnos de 12 años que firmen un documento en el que se comprometen a decirle no a las drogas. Pero Jonah, cuyo padre es un contador que huye de un cartel de drogas para el que lava dinero, le dice si puede pensarlo. “¿Qué es lo que hay que pensar?”, le espeta la maestra. “La economía de todo este asunto –comienza el niño–; ¿no pretenderá que firme algo en lo que no creo, verdad?”. Y la maestra: “¿No piensa que es importante decirle no a las drogas?” “Bueno, no es tan simple –continúa el niño–. Es cierto que las drogas son adictivas y llevan al crimen y la muerte, pero también impulsan la economía de Estados Unidos. Digamos que firmaría algo que dijera ‘Sería grandioso que la gente no sea adicta a las drogas’. Pero la gente es adicta a las drogas y debe comprarlas, ¿no? Hay una teoría que dice que el dinero de la droga fue lo único que previno el colapso de la economía global en 2008; ya sabe, cuando explotó la burbuja inmobiliaria, porque el dinero de la droga era el único efectivo disponible para apuntalar a los grandes bancos, sin mencionar los 350 millones de dólares con los que se pagaron puentes, caminos y servicios de salud. Incluso hasta educación, tal vez hasta parte de esta escuela”.

Lo que el niño expresa, si bien es una teoría, describe el efecto que la economía del narcotráfico produce en los barrios, donde hay una respuesta económica para algunos jóvenes y vecinos, y en la ciudad, en la que respetables concesionarias de autos, firmas financieras y desarrolladores inmobiliarios que nunca pisaron el barro de La Tablada, La Granada o Las Flores, en zona sur, se encuentran con montañas de dinero. “La plata llegaba en bolsas de consorcio negras, en billetes ajados de baja denominación, con el humano olor a escoria del dinero”, leemos en una de las páginas de “Los Monos”.

Desde la operatoria de los sicarios, jóvenes que se desplazaban en moto con armas que iban desde pistolas 9 milímetros hasta ametralladoras poderosas, hasta la historia casi legendaria de dos departamentos alquilados sólo para ser llenados de billetes, cuidados por soldaditos en pleno centro de Rosario, hasta el seguimiento de un testigo por los pasillos de Tribunales: el libro despliega ese laberinto de límites que es la ciudad y los expone allí, en su realidad más brutal, el dinero y la sangre; “el dinero que es la sangre del pobre”, como decía en sus diarios –ahora que el papa vuelve a citarlo– León Bloy.

“La violencia es una herramienta que usan las organizaciones criminales, por precarias que sean –dice Lascano–, para cimentar su estructura de negocios. Me parece que Los Monos tienen dos distintivos en ese sentido. Por un lado, un uso eficaz de la violencia, que aterroriza a rivales, los saca de competencia, impone respeto y una forma de regulación del territorio. Lo otro que los distingue es una asociación estratégica con la policía que le facilita ese predominio. Lo político pasa por ahí, no por ver a la violencia como un recurso en sí mismo –si bien tal vez aporte agilidad a la trama y detalles que ayudan a la lectura. Lo político es ver que hay un negocio que vertebra todo. Porque el comercio ilegal del búnker entra de lleno en la actividad económica donde están los factores de poder real.

La plata de Los Monos está en concesionarias, en inmobiliarias, en estudios de contadores, escribanos, abogados y arquitectos, en financieras. Esta última parte queda invisibilizada o por debajo de los hechos de violencia, y sacarla de ese lugar recóndito era nuestro objetivo. A estos ámbitos de negocios y de poder formal se los interpela poco. En general vamos por el foco que es el hecho violento. Nadie quiere saber nada con limpiar la sangre de las veredas. Pero con esos crímenes se genera rentabilidad que es captada por la economía formal. Y esta parte no genera sobresalto”.

Civilización y barbarie

En el prólogo a “Los Monos” Osvaldo Aguirre recupera el mote con el que Rosario ganó los titulares de la prensa nacional en la década del 30: “la Chicago argentina”, nacido primero del próspero mercado de granos que tenía su centro en el puerto de la ciudad y luego, cuando se ganó las calles la guerra entre Chicho Grande y Chicho Chico (Juan Galiffi y Francisco Marrone).

“Los narcotraficantes –escribe Aguirre, uno de los escritores rosarinos que más estudió la historia criminal de la ciudad– son inversores cuidadosos de su dinero y consumen bienes suntuarios que el sentido común eleva como sus objetos más preciados, (…) también la violencia y el afán de lucro de las organizaciones criminales aparecen como un reflejo exasperado de tendencias más generales, que pasadas en limpio en otros ámbitos son valores de la sociedad y justificaciones de su ordenamiento. La identidad de Rosario cristalizada en el apodo ‘la Chicago argentina’ asocia así el desarrollo económico con la expansión criminal, en una sola moneda”. 

En su “Breve historia del neoliberalismo” David Harvey explica cómo en las grandes ciudades la especulación inmobiliaria convirtió a la tierra en un bien de intercambio, desplazó a grandes barriadas de sus zonas históricas para ganarles valor, las “gentrificó”, las convirtió en barrios de lujo con el 25% de sus viviendas ocupadas, y marginó a esa gente que antes los habitaban a zonas donde el único recurso, la única economía, es el narcotráfico.

Los Monos, con su nombre pre-civilización, provenientes de una barriada que la dictadura escondió para que los turistas que llegaban al Mundial 78 no vieran la miseria, la gigantesca desigualdad que generaba su política económica –De los Santos y Lascano no ahorran ese dato–, encajan en ese diagrama en el que el acto de barbarie parece desplazar al de civilización, cuando es en realidad al revés: “Estos instantes recientes y dispersos en el trazado urbano –leemos en una página cerca del final del libro– están organizados en una misma trama. Ocurrieron en un tiempo que la ciudad, a fuerza de una negación de lo que está a la vista, no estuvo preparada para comprender.


Cuando la violencia estalla, las preguntas aturden a los funcionarios del Estado, a las fuerzas empresarias, a los vecinos comunes. ¿Dónde se incubaba esta desmesura? ¿Cómo se vuelve rutinario que sicarios en moto maten gente bajo el sol? ¿Por qué pasó todo de golpe? ¿Qué se desmadró en una ciudad de fuerzas económicas multifacéticas, con una universidad poderosa y vida cultural desplegada?”

Las Flores: territorio de venganza

Como ocurre tras el crimen de algún integrante del clan Cantero, en la zona sur ven una saga de ejecuciones recientes como parte de las vendetas de la banda de los Monos, ahora por el asesinato de una hermana del fundador del clan, como antes había sucedido tras las muertes de dos de sus hijos.

La saga de venganzas atribuida a la banda de los Monos arranca allá a fines del siglo pasado, desde cuando sucesivos ataques diezmaron a sus organizaciones rivales en barrio Las Flores como los Garompa, la banda del Colorado Arriola o más acá en el tiempo, los Cambichos, cuando estos decidieron independizarse y terminaron en su mayoría presos o muertos. Claro que en aquellos años difícilmente estas vendetas treparan a la tapa de los diarios. Todo cambió desde el crimen de Claudio “Pájaro” Cantero, en mayo de 2013, lo que trajo aparejada una docena de homicidios interpretados como un vuelto por ese asesinato con integrantes de los clanes Bassi, Damario y Muñoz entre las víctimas. Ahora, luego de que Isabel “Chabela” Cantero fuese ejecutada en un oscuro episodio el 16 de junio pasado, en el sur interpretan dos recientes hechos como consecuencia de la muerte de la hermana de Ariel Cantero, padre del Pájaro y fundador del clan.

El crimen de Chabela rompió la tranquilidad del barrio, donde en las últimas épocas los episodios de violencia no habían sido tan frecuentes. Un mediodía de viernes, tres mujeres del clan Cantero fueron emboscadas a la vuelta de su casa, en España al 7100, casi esquina Lirio. Alguien comenzó a disparar y los tiros, además de matar a Chabela, hirieron de gravedad a su nieta; su hija también terminó con graves lesiones por golpes en la cabeza y asimismo resultó herida en una pierna una vecina. Familiares y vecinos de los Cantero apuntaron a María Soledad Schneider, alias Pato y de 27 años, domiciliada justo enfrente de donde ocurrió el ataque, y a su pareja, David Díaz, apodado Nango, quienes estuvieron demorados tras el incidente pero no llegaron a la audiencia imputativa.

La fiscal Georgina Pairola optó por no acusarlos formalmente aunque siguen ligados a la pesquisa. En cambio, dos hombres que los testigos apuntan estaban frente a la casa y almacén de Pato, quienes al parecer fueron los tiradores, tienen pedido de captura. En la escena también estuvo presente una camioneta, conducida por un hombre que en el barrio no conocían, que atropelló a un hijo de Chabela después del ataque. La hipótesis de un problema por territorio para el narcomenudeo es la más fuerte para la investigación, aunque la hermana de Ariel Cantero nunca estuvo mencionada en las pesquisas sobre la banda.

Pato y Nango debieron dejar el barrio tras el homicidio, luego de que allegados a los Cantero prendieran fuego su vivienda y también un rancho ubicado en un descampado que da al terraplén, sobre el final de calle España. De la misma manera, otros integrantes del clan Schneider se mantuvieron lejos de la vista de los vecinos, dijeron habitantes de Las Flores.

Indicios de venganza

Nango estuvo algunos años preso por matar a escopetazos a un jinete en la zona de San Martín y Circunvalación, dijo un vocero de la pesquisa. Después del crimen de Chabela, buscó refugio en casa de su hermano Gustavo, en la villa del Tanque de barrio Tablada. En la noche del pasado 11 de julio, Nango ya no estaba en esa vivienda –a la que había concurrido a cenar– cercana a Uriburu al 300 bis, casi sobre el acceso sur, cuando alguien bajó de un vehículo, metió la mano por la ventana y gatilló. Gustavo Díaz terminó muerto y su hijo de 10 años recibió un tiro en la pierna. La madre de la víctima fatal apuntó al clan Cantero por el ataque.

José Luis Schneider es hermano de Pato y en el barrio lo conocen como Chino. Es un ex convicto por hechos de robo, en su mayoría sin armas, a quien le atribuyen problemas con el alcohol. Desde la noche del pasado sábado está internado con muerte cerebral tras recibir un certero disparo en la nuca en Guaria Morada y Petunia, cerca de la casa de uno de sus hermanos. Solía vivir en un rancho en el descampado de España y el terraplén, mientras que su ex pareja reside en Lirio al 1700, al lado de la casa donde vivía Chabela Cantero. El fiscal que investiga el caso, Adrián Spelta, no descartó que el ataque contra el Chino tuviese que ver con el crimen de la hermana de Ariel Cantero.

El jueves pasado, un chico identificado como Jesús Fernández fue asesinado en Flor de Nácar y Hortensia. Por el ataque buscan a otro joven, apodado Seba, con quien Fernández había tenido problemas antes, aunque para el fiscal Spelta el móvil de la agresión fue el robo del celular de la víctima. En principio desde la pesquisa vincularon este crimen con el caso Chabela, pero hasta el momento no existen puntos de conexión.

Tras la muerte de Elizabeth

Un año y medio atrás la muerte de Elizabeth Cantero, una de las hijas de Ariel Cantero, en la cárcel de mujeres local también originó una serie de ataques que los investigadores tabularon como venganza de la banda de los Monos. La mujer había sido detenida el 26 de diciembre de 2015 en un confuso incidente, acusada de maltratar a sus hijos en Las Flores Este. Y su muerte, aún no esclarecida, se dio el 17 de enero del año pasado: también fue un oscuro episodio en que la mujer fue acusada de intentar agredir al hijo de otra reclusa y terminó reducida en un forcejeo con internas y guardiacárceles. Fue internada y falleció horas más tarde.

El martes 19 de enero fue baleado el frente de una casa de pasaje Lejarza al 4400, en la zona sudoeste, propiedad de una hermana de Roxana Esquivel, una de las presas involucradas en la pelea con Elizabeth Cantero. Al día siguiente Brian Esquivel, sobrino de Roxana, apareció muerto entre unos pastizales de Cisneros y Teniente Agneta, con tres balazos en la cabeza.


David Zapata y Mariano Ledesma fueron asesinados una semana más tarde en colectora oeste de Circunvalación y Garibaldi. Los dos muchachos fueron acribillados mientras iban en moto. Zapata era hermano de Melisa, otra interna involucrada en la trifulca tras la cual la hermana de Ariel Cantero falleció. Todos miraron a la banda de los Monos por esta saga de ataques.

Alberto Carpintero | Cruz del Sur

Lo acribillaron de 14 balazos delante de su hijito

Un hombre de 24 años fue asesinado este miércoles por la noche en la puerta de su domicilio de la colectora de Circunvalación y Chubut, cuando estaba con su hijo de 4 años. El nene no resultó lesionado.

Un joven papá de 24 años fue asesinado este miércoles por la noche de, al menos, 14 balazos. Lo acribillaron delante de su hijo de 4 años. El nene no resultó lesionado. Hacía cuatro meses que la víctima había recuperado la libertad por un robo calificado.
Según fuentes oficiales, la policía encontró el cuerpo sin vida de Brian Berjoglio este miércoles alrededor de las 20.30 en la colectara de Circunvalación, entre Forest y Chubut. De acuerdo al relato de su pareja, Berjoglio había salido con el nene cerca de las 20. Poco después, desde el departamento, la mujer escuchó varias detonaciones.
Cuando salió a ver qué ocurría encontró a Brian tendido en la calle y vio a dos hombres subirse a un auto. El nene estaba intacto.
La policía levantó del lugar 14 vainas 9 mm. Intervienen el Fiscal de Homicidios Dolosos Luis Schiappa Pietra, Gabinete Criminalistico de PDI y personal de la comisaría 22ª.

Falleció Huguito, histórico lustrabotas de la peatonal Córdoba

Written By Carlos Francisco Gutierre on 09 agosto 2017 | 12:29

Llevaba más de 30 años en la esquina de Corrientes y Córdoba. Fanático del boxeo y de Rosario Central, no había calzado que no dejara como nuevo. Un video homenaje.
La noticia más triste. Este miércoles por la mañana el periodista Juan Pedro Aleart informó la muerte de Hugo, el lustrabotas de Corrientes y Córdoba, ícono de la peatonal.
Con Juan Pedro compartían esquina desde hace unos años –allí Aleart suele dar “las cartas del día” para el programa Antes de Salir (El Tres)–, pero Huguito llevaba allí más de tres décadas. 
Fanático del boxeo y de Rosario Central, era dueño de la técnica del “trapeado”, método infalible para dejar como nuevo cualquier calzado.

HISTORIA DE UNA BANDA

 
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