18 febrero 2012

Identificaron al chico asesinado anoche en barrio Belgrano

Se llamaba Nicolás Varela y tenía 16 años. Tal como lo anticipó La Capital en su edición de hoy, anoche le dispararon en la cabeza para robarle la moto. El asesinato desencadenó la ira de los vecinos de la zona que realizaron un cacerolazo en reclamo de mayor seguridad.

 El adolescente de 16 años que fue asesinado de un disparo en la cabeza anoche en barrio Belgrano fue identificado como Nicolás Varela. Tal como lo adelantó La Capital en su edición de hoy, el hecho ocurrió anoche, alrededor de las 21.30, en inmediaciones de Pérez Bulnes al 5700, en la zona oeste de Rosario.

Varela se encontraba junto con su novia sentado en el tapial de una escuela cuando fue abordado por uno o más delincuentes que, en virtud de lo que refirieron vecinos de la cuadra, lo atacaron a mano armada con la intención de robarle una motocicleta.
El asesinato del adolescente descencadenó la ira de los vecinos del barrio que realizaron un cacerolazo en el barrio en reclamo de seguridad.

Encontraron a un hombre de 33 años muerto en la casa de un conocido

¿Lo mataron a Poroto?", preguntó, muy compungida, una doña de España al 3600 ayer a media mañana. Pero el nieto de Poroto, tal como se apoda el hombre de 84 años que también vive en la casa, la tranquilizó: "No. Mi abuelo está bien. Alguien se mató en el baño de mi casa. Se llevaron detenido a mi hermano", balbuceó un muchacho de remera negra que caminaba como un león enjaulado sobre la vereda de una coqueta casa de dos plantas ubicada entre bulevar Seguí y la cortada Casablanca. 

Sin embargo, para los investigadores, lo que ocurrió en la planta alta de la vivienda fue un homicidio: Walter Javier Gómez, un muchacho de 33 años con domicilio en La Lata, murió desangrado después de que Darío Román C., de 31, lo hiriera con varios cortes de arma blanca. En el lugar se incautó una cuchilla de 25 centímetros de hoja. 

Varios cortes. "No hay mucho para aportar, porque se está investigando. Hay un muchacho de 33 años con varios cortes en su cuerpo. Hay un detenido, que reside en el lugar", explicó al bajar de la escena del crimen el juez de Instrucción Juan Carlos Vienna. En el lugar también se hizo presente la fiscal de la causa, Lucía Aráoz. 

Todo en la cuadra de España al 3600 era conmoción, pero hasta cierto punto. Cuando las doñas hablaban de Darío finalizaban la frase diciendo: "También tiene cada junta". Pasado el mediodía a Walter Javier Gómez se lo llevó la mortera municipal. El endemoniado tránsito rosarino y la ansiedad de una conductora estuvieron a punto de sumarle un accidente de tránsito a la crónica de este crimen. 

Llamado. España entre Seguí y la cortada Casablanca —barrio Matheu— es una cuadra con varias fábricas de diferentes rubros. La presencia de los patrulleros y de la unidad de la sección Criminalística rompieron la calma de la media mañana.

Todo comenzó con un llamado que alertaba sobre la existencia de un herido de arma blanca en una casa de dos plantas. Pero al llegar los policías se toparon con la escena de un crimen: manchas de sangre en una de las habitaciones y en el baño, donde hallaron Gómez con un improvisado torniquete en su brazo izquierdo. Estaba muerto. Además de un profundo tajo en el brazo tenía varios cortes en distintas partes del cuerpo.

Según se pudo reconstruir ayer por la mañana en la casa de dos plantas estaban Darío C. y su abuelo Poroto, un anciano que hace pocos meses sufrió un accidente cerebro vascular. Bien temprano llegó al lugar Walter Gómez, domiciliado en Gomensoro al 1400. Tocó timbre y esperó que Darío le abriera. 

A partir de ese momento el relato de los hechos se torna confuso y sólo es conocido por uno de los dos que estaban en el lugar. Poroto dormía en otra habitación. 

Pelea. "La escena que pudo apreciarse es la de una pelea que terminó mal. Habrán empezado con una discusión menor, alguien pudo haber dicho algo desubicado y todo se desmadró hacia un final trágico", indicó ayer un vocero del caso. Ningún familiar de Gómez se acercó a la escena del crimen. Además de la cuchilla se secuestró la ropa que había en la habitación, que estaba ensangrentada. 

Ducha. Según trascendió a través de fuentes de la investigación del homicidio, la víctima fatal atravesaba por una importante crisis familiar y en ese contexto pasó por el domicilio de Darío, ya que eran compañeros de trabajo. El dueño de casa le ofreció, como para que bajara las revoluciones, que se diera una ducha.
15 febrero 2012

"Soy la única que queda"

Nadie diría que dentro de esa señora con aspecto de apacible abuelita está encerrada la auténtica Rita la salvaje; más bien se parece a la Juana González que denuncia el documento. Pero enseguida confirma su identidad. Es 15 de junio, día de su cumpleaños; cuando se le pregunta cuántos cumple, responde que 80. No los aparenta. "Sí, ya sé que no parezco. Mirá". Y se levanta la blusa para mostrar, orgullosa, el carnoso abdomen. El reflejo stripper no deja dudas: es Rita la salvaje, nomás. Aunque ya no tan salvaje: "No le muestro más porque no queda correcto". 

Acaba de conocer a Emme. "Dice la chica que aprendió a mover el busto, y que le duele. Le dije que a los dos o tres meses te acostumbrás". Habla del ventilador humano, uno de los trucos que la hicieron famosa en los cabarets rosarinos: se cubría un pezón con tiritas con los colores de Rosario Central, y el otro con los de Newell's. Movía un pecho para cada lado; el que paraba primero, era el equipo perdedor. "También hacía la caramelera: me ponía una tirita abajo, y de ahí colgaba un caramelo. Y decía: a ver quién de los machos se acerca a sacármelo. Se arrodillaban y trataban de arrancarlo con la boca. Era muy cómico. Me imitaron, pero nadies me igualó". 

Rita nació en la Isla Maciel y creció en Avellaneda. Se intuye una infancia difícil, pero ella dice que se dedicó a su oficio por vocación. Empezó a los 22: "Fue en Tetuán, en Santa Fe al 1500. Buscaban una chica con buen cuerpo, para bailar. Y hacer copas: me decían ¿vas a salir conmigo? Y yo: Sí, cómo no, pero espéreme que primero tengo que ir con otro. Y si te he visto no me acuerdo". Bailaba el mambo en deshabillé, hasta que le sugirieron que mostrara más. "Lo mío era el stritís. Completamente desnuda: la gente se volvía loca, me aplaudía a rabiar. Porque ninguna se desnudaba. Fui la primera que se desnudó en la Argentina y en el extranjero". 

Una vez que viajó a Chile se presentó con el nombre de Rita Day porque, jura, se parecía a Rita Hayworth. En Brasil le sumó lo de salvaje: "Bailaba danza afro-cubana, el locutor me vio y dijo qué salvaje. Y quedó". También actuó en Panamá, Nicaragua, Venezuela, Perú, Bolivia. Y en Rosario, donde se quedó. Pero volvamos al Tetuán: "Me enseñaron a hablar con el público. Después, a hacer chistes y a decir porquerías. Que todavía las digo, porque a la gente le gustan". Se vanagloria por no haber tenido conflictos. "Nunca nadie me tocó. Tampoco estuve presa. Ni me censuraron, porque jamás me metí con los curas". 

Otro de sus orgullos es no haberse entregado por dinero. "Tuve una conducta intachable. Nunca cobré, porque me enseñaron que si usted cobra, Dios la castiga; si no, no. El sexo es una necesidad del hombre y la mujer; si usted cobra, es comercio". También se jacta de su discreción: "En Rosario nadie puede decir yo me acosté con esa mujer. No soy virgen ni santa, pero si me agradaba un hombre, sabía dónde mandarlo, que nadie lo viera. Después iba yo. No como ahora, que salen del cabaret del brazo. Es un escándalo". 

Sólo se enamoró dos veces, y le rompieron el corazón. "Me enamoré de un turco, pero él tenía otra. Cuando me enteré, fui a la iglesia y me arrodillé llorando. Jesús de Nazareth, no hagas que me enamore más de nadies. Cuando salí, el tipo había desaparecido de mi cabeza". El milagro no fue perpetuo. "Me enamoré de otro que estaba comprometido. Le dije a Dios: ¿Por qué me hacés enamorar de este pavote? A los dos días, ya estaba bailando tranquila. Y nunca más. Dios, la Virgen y el Espíritu Santo existen". 

En un gesto poco sacro, Rita se abre la blusa y muestra el corpiño: tiene prendida una medallita. "Siempre llevo acá a la Virgen Milagrosa de Rosario. Ha sanado a tantos... A mí me está sanando la pierna". Hace poco se cayó, y le van a operar la rótula. Pero su humor no decae: chispeante, dice que todavía tiene las piernas más lindas de Rosario, recuerda que entre los habitués a sus shows estuvieron el Polaco Goyeneche y el Mono Gatica, asegura que alguna vez conoció a su admirada Evita. 

Sólo se ensombrece cuando se menciona la internación en un neuropsiquiátrico: de eso prefiere no hablar. Apenas se queja de que en ese período —en los 80, cuando corrió el rumor de que había muerto— le robaron todo. Y nombra a Enrique Llopis —músico, ex secretario de Cultura de Rosario — como su salvador. Ahora se mantiene con una jubilación y ayuda oficial. Un reconocimiento, quizás, a ser una sobreviviente. "Siempre fui figura: tenía un cuerpo que mamma mia. Ahora ya estoy grande y retirada. Pero soy la única que queda: la única stritisera, la única bailarina, la única cómica, la única loca. La única que queda".

Atrapan a joven vinculado a tres asesinatos de 2011

Tenía pedidos de captura, pero fue detenido por un ataque a tiros ocurrido frente al casino City Center. Elías Gabriel C. tiene 21 años y está mencionado en tres homicidios cometidos durante 2011. Aunque hacía más de un año que el joven, conocido como Cambicho, acumulaba pedidos de captura, su detención se concretó el viernes pasado por un hecho de lesiones graves, perpetrado tres días antes de su arresto en jurisdicción de la seccional 21ª. 
Fuentes judiciales indicaron que ayer, Elías fue indagado y se abstuvo de declarar en tres juzgados de Instrucción por los homicidios de Jonathan Fernández, quien tenía 19 años y fue asesinado de un tiro el 30 de enero de 2011 en barrio Las Flores; Claudio Andrés Sanabria, de 29, acribillado a balazos el 28 de junio siguiente en La Granada y el de Juan Manuel Castro, de 20 años, quien recibió al menos siete disparos en Villa Gobernador Gálvez, en octubre pasado. Voceros del caso recordaron que Cambicho también había estado mencionado en el asesinato de Juan Carlos Obregón cometido en octubre de 2010 en barrio Las Flores como uno de los integrantes de la banda denominada Los Chumpitas o Chumbitas o Cambiches. 
Pero no fue por ninguno de esos asesinatos que se concretó su detención sino por un hecho de lesiones graves que tuvo lugar hace una semana frente al Casino City Center ubicado en la zona sur de la ciudad.
Voceros de la seccional 21ª dijeron que el martes de la semana pasada, un joven de 23 años identificado como Juan Manuel S. que viajaba como acompañante en una motocicleta recibió un disparo en la espalda y otro en la pierna y que el agresor habría sido Cambicho, quien viajaba en la parte trasera de otra moto conducida por un menor de edad. 
Tres días después de ese ataque, ocurrido en Moreno y Batlle y Ordóñez, la Policía identificó al imputado y con una orden de allanamiento del juzgado de Instrucción de la 3ª Nominación, a cargo de Luis María Caterina, procedió a su detención. 
El magistrado lo indagó por lesiones graves y días después, otro juez de Instrucción que había ordenado su captura meses atrás por un homicidio se percató de que el joven no estaba prófugo sino detenido en una seccional por un hecho de lesiones y lo llamó a indagatoria. 
Fue así que ayer, Elías recorrió varios juzgados penales acompañado de un defensor oficial para ser sometido a indagatoria, aunque según fuentes judiciales el joven se abstuvo de declarar. 
Elías fue mencionado en el homicidio de Jonathan Rodrigo Fernández, de 20 años, asesinado a balazos a metros de su casa, ubicada en Clavel y Estrella Federal, de barrio Las Flores, delante de su hija de tres años.
Familiares de la víctima indicaron en su momento que el agresor integra la banda Los Chumbitas, un grupo de muchachos del barrio al que le adjudican delitos que van desde raterías hasta balaceras y homicidios. La madre de Jonathan dijo a este diario hace poco más de un año que el problema entre los agresores y su hijo viene a raíz de un robo que él sufrió hace tiempo a manos de este grupo. En aquel momento, le sacaron sus pertenencias y lo golpearon, y a partir de allí comenzaron a molestarlo de forma constante. 
En tanto, en el barrio mencionaron a Los Chumbitas como ejecutores de un asesinato ocurrido en septiembre de 2010 en España y Estrella Federal, muy cerca del lugar donde Jonathan encontró la muerte; y otro de noviembre de ese año, cuya víctima fue Juan Carlos Obregón, un hombre de 47 años. 
Elías también está mencionado en la causa que investiga la muerte de Claudio Andrés Sanabria, de 29 años, alias Caioio, asesinado de al menos 7 disparos efectuados con un arma 9 milímetros el 28 de junio del año pasado en Pasaje 512 al 6300, de La Granada. Según la pesquisa que lleva adelante el Juzgado de Instrucción de la 4ª Nominación, a cargo de Juan Carlos Vienna, el autor de los disparos había llegado junto a un cómplice momentos antes a bordo de una moto Yamaha Crypton color azul. 
El joven detenido desde la semana pasada es también uno de los imputados del crimen de Juan Castro, quien tenía 20 años cuando fue acribillado de ocho balazos en Villa Gobernador Gálvez el 17 de octubre del año pasado. 
Las primeras versiones sobre el crimen de Castro aducían un “problema de polleras”, pero con el correr de los testimonios tomó fuerza una disputa entre dos familias por la venta de drogas, y más tarde la hipótesis de que Castro fue asesinado por error ya que las balas estaban destinadas a su cuñado, un pibe de 17 años detenido a mediados de noviembre, quien está alojado desde entonces en el Irar. Este caso está en manos del juez de Instrucción de la 13ª Nominación, Gustavo Pérez de Urrechu.
El contenido principal de esta página, aún ilustrando el pasado de la Chicago Argentina, la mafia siciliana en Rosario, Juan y Agata Galiffi, los secuestros, los prostíbulos. Aún de mostrar el modernismo de una bella ciudad, su arquitectura, su gastronomía, sus teatros, su río, que la convierte hoy en una de las máximas atracciones turísticas... Hay algo más que saber...