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Murió “Torombolo”

Written By Charles Francis on 27 marzo 2010 | 3:06

Murió “Torombolo”, un muchacho vinculado al hampa de Tablada. Mañana, Guillermo Adrián Pérez iba a cumplir 24 años. Pero no podrá ser. Murió el lunes, poco después de las 15 y en una cama del hospital Provincial, al que había sido trasladado la semana pasada desde la cárcel de Piñero. El muchacho, que trascendió a las crónicas policiales como Torombolo, falleció en la pulcritud de un centro asistencial y no —como muchos pensaban— entre las balas que se cruzan las bandas que asuelan los callejones y pasillos del barrio Tablada. El informe médico sostiene que fue víctima de una infección originada en "una patología de base". Para la policía, jamás pudo reponerse de las heridas provocadas por los perdigones que le dispararon el 29 de diciembre de 2005. Si bien tuvo innumerables acusaciones penales y fue procesado varias veces, nunca fue condenado.

   En las charlas de Tablada Torombolo siempre estuvo presente. El paso del tiempo hizo que vecinos y policías lo demonizaran y sindicaran como el líder de una de las gavillas que en el último lustro dirimió con tiros el control territorial del barrio y el manejo de la droga.

   Si bien Torombolo se hizo un lugar en las crónicas policiales a partir del homicidio de Sergio Romero, el 23 de junio de 2004, su prontuario arrancó el 25 de marzo de 2000, cuando tenía 15 años. Lo acusaron por homicidio y lesiones graves y quedó detenido por primera vez a disposición del juzgado de Menores 2ª, que lo declaró no punible. Después, antes de la mayoría de edad, tuvo otros tres antecedentes: resistencia a la autoridad en febrero de 2001, lesiones y amenazas en marzo de 2001, y abuso de armas en enero de 2002.

El chico de tapa.
Hijo de un policía en actividad, Héctor Guillermo Mortadela Pérez, el pibe fue haciéndose fuerte en la calle y su más importante carta de presentación en el mundo del hampa fue el 24 de mayo de 2004. Aquel día, Sergio Romero, de 39 años, recibió una feroz paliza a manos de una patota. "Esto fue un ajuste de cuentas por cuestiones de drogas y los que lo cagaron a palos son los de la banda de Torombolo" narró un vecino de Tablada a La Capital.

   Ahí, en esa investigación, surgió en boca de los vecinos el apodo de Guillermo Pérez. Romero se recuperó y salió del hospital. Pero a los pocos días volvió a ingresar herido con un disparo en la cadera y la cabeza hundida a golpes y murió el 22 de junio de 2004.

   Otra vez, los vecinos de Tablada acusaron por el hecho a la banda de Torombolo. Y agregaron que sus lugartenientes eran los hermanos Maximiliano y Andrés Rodríguez, conocidos como Dientes de Lata, hijos de la mujer de un oficial que trabajaba en la seccional 16ª, con jurisdicción en el barrio donde actuaba la patota. Lo que motivó una purga en esa comisaría.

Desde aquel momento paso sin escalas de ser "un pibe con antecedentes" a estar mencionado en cuanto hecho de violencia se registrara en Tablada. Ya siendo mayor, su primer antecedente data del 8 de enero de 2003. Fue una denuncia por lesiones dolosas. En marzo de 2004 le imputaron portación de arma de guerra.
Zafando.

  Pero la noche de Reyes de 2005 su nombre y el de sus secuaces volvió a ser noticia. Alberto Acuña, de 19 años, fue asesinado mientras que un pibe de 18 y su abuela recibieron heridas de bala disparadas por dos muchachos que iban en bicicletas por Santa Rosa de Lima al 100. La policía sostuvo que se trató de una venganza por el crimen de un amigo de Pérez, ocurrido en noviembre de 2004, en Corrientes y Rioja.

   Por ese homicidio fueron apresadas 9 personas, entre ellas Torombolo, quien hacía menos de una semana que estaba en libertad. La Justicia lo procesó junto a sus compinches, Matías Moneda Núñez y Héctor Sapo Sosa, por ser quienes proveyeron a dos pibes las armas utilizadas para perpetrar el ataque. Los tres fueron a parar a la cárcel de Coronda, de donde salieron a mediados de octubre pasado, cuando la Cámara de Apelaciones revocó el procesamiento que les habían dictado al entender que las testimoniales que los involucraban en el hecho no eran lo suficientemente fuertes para enviarlos a juicio.

   Hasta ese momento Torombolo había pasado en prisión 16 de sus últimos 24 meses. Así volvió al barrio, y la noche del 29 de diciembre de 2005 lo balearon en las piernas. En los pasillos de Tablada todos apuntaron hacia su histórica disputa con el Negro Domingo, un reconocido pasador de drogas de la zona con el que tuvo varias denuncias cruzadas por agresiones. Las heridas fueron gravísimas: tuvo una fractura expuesta de fémur que lo obligó a sumarle muletas a su vida.

   Pero eso no lo detuvo, aunque su estado de salud fue decayendo. Sumó denuncias por portación de armas —en abril de 2006—; lo acusaron de haber baleado a Marcelo Ayala el 11 de septiembre de 2006; le imputaron haber atacado a balazos a su propio padre en julio de 2007 y el 1 de diciembre del año pasado se registró la última denuncia contra él. No fue ningún vecino preso de la inseguridad el que la hizo, sino su propia pareja. Una chica de 17 años, embarazada, quien dijo en la seccional que Torombolo la sometía a malos tratos y entregó a la Justicia una pistola calibre 9 milímetros propiedad del muchacho. Por eso fue detenido y el 12 de diciembre trasladado a la cárcel de Piñero, desde donde la semana pasada lo llevaron al hospital Provincial.

El último día de junio de 2004, los hermanos Dientes de Lata, Torombolo y su padre fueron detenidos por el crimen de Romero. Sólo los dos primeros fueron procesados. Para la Justicia, fue "un encarnizado tiroteo entre bandas". Los Pérez recibieron falta de mérito y Guillermo recuperó la libertad seis meses después. l

Asesinan a sucesor de "Torombolo"

Dos crímenes a tiros en menos de 24 horas sacudieron a barrio Tablada. 

En menos de 24 horas, el amplio territorio de barrio Tablada se convirtió nuevamente  en un escenario de disputas a tiros que, en dos hechos diferentes, se cobraron la vida de dos personas. El sábado a la noche, un adolescente de 17 años fue asesinado de cinco tiros efectuados con dos armas diferentes en una emboscada tras la cual sus amigos lo depositaron en la puerta del Hospital provincial, donde murió. Veinte horas después, un hombre de 42 años fue ultimado de cuatro tiros a unas 10 cuadras de allí, en una gresca familiar en la que otras dos personas resultaron heridas(ver aparte).

La policía indicó que los dos episodios no tienen vinculación entre sí, aunque los dos ocurrieron en la jurisdicción que controla la comisaría 16ª.

El primer ataque ocurrió pasadas las 22 del sábado. Lisandro Andrés Cuenca, de 17 años fue baleado en pasaje Villar y Ayacucho, a cuatro cuadras de su casa. Según un familiar, un grupo de amigos lo cargó luego en un auto y lo dejó en la vereda del hospital Provincial para que lo asistieran. Recibió cuatro balazos de revólver por la espalda y uno de pistola en el mentón. Llevaba un arma de fuego que no le dieron tiempo a usar.

El joven asesinado tenía al menos cinco antecedentes y dos pedidos de captura, uno de ellos por haberse fugado del Instituto de Rehabilitación del Adolescente Rosario (Irar) el pasado 31 de enero y otro por una tentativa de homicidio. Esto, sumado a la cantidad de disparos que recibió el chico, planteaba para los investigadores el escenario de un típico ajuste de cuentas.

En la vereda.Silbidos de plomo, emboscada y muerte se sucedieron una vez más en las calles de Tablada. Poco antes de la medianoche, un auto y una moto llegaron hasta la puerta del Hospital Provincial. Sobre la vereda dejaron malherido y agonizante a un muchacho. Era Lisandro Andrés Cuenca, de 17 años. El chico vivía en Ayacucho al 4000, a metros del pasillo a la altura del 4099. Llegó con tres disparos en la espalda y uno en el hombro efectuados con un revólver calibre 22. Tenía otro disparo en el mentón que, según pudo determinar la policía, fue realizado con una pistola 9 milímetros.

El adolescente murió al llegar al centro asistencial. La cantidad de disparos sobre el cuerpo y los antecedentes de la víctima colocaron como principal hipótesis de la investigación el "ajuste de cuentas". Además, se estableció que el joven llevaba encima una pistola Taurus calibre 9 milímetros que al parecer no tuvo tiempo de usar.

Lisandro, como varios de los pibes que caminan a sangre y fuego por las calles de Tablada, despertaba amores y odios. "Mataron a un amigo que se llamaba Lisandro. Cómo odio este barrio", escribió una de las amigas del pibe asesinado a la redacción de LaCapital.

"Este pibe decía que era el sucesor de Torombolo (el pibe muerto en febrero de 2008 acusado de liderar una gavilla en Tablada) o de Joel Alcaráz (asesinado a balazos en noviembre pasado). Lo dejaron en el Provincial y tenía una 9 milímetros en al cintura", indicó una fuente allegada a la investigación del crimen. Li, como lo conocían sus allegados, tenía registrado en su prontuario cinco antecedentes desde mayo de 2007. Todos en jurisdicción de la comisaría 16ª y la mayoría con el uso de armas de fuego.

Antecedente.Uno de esos antecedentes policiales, el último, tiene que ver con un ataque a balazos cometido el mes pasado sobre la hija de un hombre sindicado como uno de los pesados del submundo del hampa: Jorge S., quien está detenido desde fines de mayo de 2008 cuando se desbarataron dos cocinas de cocaína en Rosario.

El hecho en cuestión sucedió el 17 de enero pasado en pasaje Villar y Necochea. Esa noche Jorgelina S., de 16 años, recibió el roce de un balazo en la cabeza. Por el hecho entonces fueron detenidos dos muchachos, uno de ellos Lisandro Cuenca.

El pibe fue trasladado entonces al Irar, de donde se fugó el último día de enero. Por eso tenía un pedido de captura del juzgado de Menores Nº 2 y acumulaba otro de Menores Nº 1 por la tentativa de homicidio de la chica de 16 años. El crimen de Cuenca es investigado por la sección Homicidios y la comisaría 16ª.

Tablada: tres baleados en 8 horas

Tablada: tres baleados en 8 horas y un radio de 7 cuadras: Dos adolescentes y un hombre fueron baleados en distintas circunstancias y en un radio no mayor a las siete cuadras del barrio Tablada  en un lapso de 8 horas: entre la tarde y la noche del martes. Aunque la vida de ninguno de ellos corre peligro, son pocos los datos con los que contaba anoche la policía para identificar a los autores de los hechos.

   El primero de los hechos tuvo lugar en el cruce de Alem y Centeno cerca de las 15 de anteayer. La víctima fue Ricardo Alexis V., de 17 años, quien aseguró que un joven de unos 20 años a quien no conoce le interceptó el paso y tras amenazarlo con un arma de fuego le efectuó un disparo para robarle la bicicleta. El muchacho recibió un disparo en la palma de la mano izquierda y, angustiado y dolorido, vio cómo el ladrón huyó pedaleando en su rodado a toda velocidad.

Muy cerca. Otro episodio ocurrió a las 22.40 en Alem al 4000, a pocos metros del anterior. Allí, Hugo Fabián L., de 34 años, recibió un disparo de arma de fuego en la pierna izquierda que obligó a su traslado al Hospital Roque Sáenz Peña. Allí, el hombre alcanzó a decir que fue atacado en un intento de robo aunque no apuntó a nadie como autor de la agresión y fue “muy confuso a la hora de decir qué y cómo le robaron”, sostuvo un vocero policial.

   Finalmente, alrededor de las 23 del martes, en la esquina de Necochea y bulevar Seguí, José David G., de 17 años, fue alcanzado en la región lumbar por un disparo de arma de fuego efectuado desde un Fiat Palio de color blanco que se dio a la fuga inmediatamente.

¿Venganza?
 El adolescente cayó malherido a la vereda y fue auxiliado por vecinos que lo llevaron al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, donde fue atendido y quedó fuera de peligro.

   Los padres del joven denunciaron el hecho poco después en la comisaría 16ª, con jurisdicción en el barrio, y dijeron que José David iba en bicicleta al momento de ser atacado y hasta anoche ningún testigo había aportado más datos sobre el vehículo en el que iban los agresores.

   Sobre este caso, fuentes policiales aseguraron que el joven herido tiene algunos antecedentes por pertenecer a la banda liderada por Guillermo Torombolo Pérez, aunque en la actualidad sería soldado de una gavilla opuesta a su anterior líder, por lo que se presume que el ataque sería una venganza.

De manual"Siempre que ocurren estos hechos tropezamos con el mismo escollo. Denuncian tentativas de robo y no lo que realmente fue: peleas entre bandas. Los testimonios son de manual: dos tipos a los que no pude ver me quisieron robar y me balearon. No sé quién fue ¿Y así, a quién buscamos?", dijo un pesquisa de Tablada.

Nombres con historia en el hampa

Entre los siete detenidos ayer en el operativo antidrogas rio, resaltan claramente tres nombres de pesados del hampa vinculados con el mundo de la droga.  Según las fuentes policiales consultadas ellos son Jorge Alberto Selerpe, conocido en barrio Tablada como el Negro Domingo; Marcelo Sesia y Juan Romero, también reconocido como El Viejo.

En total fueron diez allanamientos. Se reportó que al Negro Selerpe, de 48 años, lo detuvieron en un cuarto de pensión de Constitución entre Zeballos y Montevideo. La línea de investigación sobre el Negro fue la que condujo a la cocina de Fragata Sarmiento al 3300. La mujer detenida en esa casa fue mencionada como concubina del ahora detenido. En los pasillos de Tablada los vecinos relataron hasta el cansancio los cruces a los tiros que animaron Selerpe y el pibe al que todos reconocían como Torombolo, fallecido en febrero pasado.

En pasaje Chopin 1200, paralelo a Centeno a la misma altura, fue detenido Sesia, de 35 años, al que todos conocen por Marcelo. Según las fuentes consultadas, Sesia tiene antecedentes por infracción a la ley de estupefacientes. Cayó detenido en junio de 2003 en el marco del operativo "Ralli II". Confiaron también que este hombre estuvo detenido en Brasil también por cuestiones de tráfico. En el operativo "Ralli II" también fue detenido Juan Romero, de 51 años. Para los pesquisas El Viejo, como se lo reconoce a Romero, era el cocinero que trabajaba en San Lorenzo y Gallegos. A él lo detuvieron en una casa de Campbell al 2200. Le secuestraron dos escopetas.

Hay un cuarto nombre que fue destacado. Es el de Fabián R., un hombre de 24 años con antecedentes por delitos contra la propiedad al que sindican como el "brazo amado del grupo del Negro Selerpe", según indicó un oficial. En la casa de este hombre, en Grandoli al 4700, secuestraron cinco armas, entre escopetas, revólveres y pistolas. Entre los lugares allanados también se mencionó una pescadería ubicada en Gorriti al 900.

La Capital.com

Un nombre de peso en La Tablada

Written By Charles Francis on 23 febrero 2010 | 13:37

El nombre de Domingo Mingo Selerpe era señalado por la policía y los vecinos de La Tablada como uno de los vendedores de drogas del barrio. Hasta finales de 2007 en los pasillos de esa zona los vecinos relataban hasta el cansancio los cruces a tiros que animaron Selerpe y Guillermo Torombolo Pérez, quien estuvo apuntado como líder de una de las gavillas del barrio y que murió con 24 años en la cárcel de Piñero en febrero de 2008. De hecho, la noche del 29 de diciembre de 2005 Torombolo recibió un escopetazo en una pierna. Las heridas fueron gravísimas: tuvo una fractura expuesta de fémur que lo obligó a usar muletas. Por ese hecho el muchacho acusó a Mingo, quien contragolpeó para imputar a Torombolo y los suyos como quienes le baleaban sistemáticamente su casa.

A pesar de esto, Selerpe se fue de este mundo sin ser condenado por infracción a la ley 23.737 de estupefacientes. Sí registraba dos condenas en la Justicia ordinaria y un prontuario abultado. En 2001 fue acusado de un encubrimiento, un hurto calificado y un robo calificado. Tenía un proceso por robo en el juzgado de Sentencia Nº 9 y una causa por lesiones. En 2002, otra imputación por lesiones en comisaría 16ª. En 2008 fue acusado de resistencia calificada a la autoridad, cuando salió a entorpecer la detención de uno de sus familiares en San Martín y Uriburu. Acumulaba un expediente por daño y amenazas de 2009. Y una causa por lesiones, incendio doloso y amenazas por la cual tenía un pedido de captura del Juzgado Instrucción 14ª.

Víctima y victimario de la sociedad

Written By Charles Francis on 05 febrero 2008 | 13:33

La noticia corrió como reguero de pólvora en las calles mejoradas y los pasillos estrechos de Tablada. "Murió Torombolo", decían en voz baja los vecinos. Y las reacciones empezaron a multiplicarse en los rincones de la humilde barriada en la que el muchacho creció y fue dando forma a su corta y prolífica carrera delictiva. Una carrera en la que, sin embargo, la Justicia jamás encontró las pruebas necesarias para condenarlo por los hechos que le imputaban.

Así, desde que se conoció el deceso de Guillermo Pérez, en las esquinas del sudeste rosarino se cruzaron rostros con expresiones diferentes. Los familiares y amigos de Torombolo lloran su desaparición física y maldicen por lo bajo las acusaciones "sin fundamentos" que el vecindario y la policía le hicieron. Los vecinos, que lo consideraban su "enemigo público número 1", manifiestan cierta sensación de alivio y piensan que con su muerte la tranquilidad volverá al barrio, como si él hubiese sido el único culpable de todo lo que ocurre.

Prejuicios.
Murió Torombolo, dijo la noticia. Pero con él no mueren ni la delincuencia ni la inseguridad. Es que mientras el sistema siga expulsando a los jóvenes a los márgenes de la sociedad y no les brinde la oportunidad de realizarse, avizorando un futuro de educación y trabajo para todos, no sólo en Tablada sino en cada rincón de la ciudad y el país, seguirán habiendo muchos Torombolos.
Basta con leer los comentarios que ayer poblaron la página web de este diario para saber qué piensan algunos vecinos de Tablada y la ciudad. Sus textos, como dice uno de esos mensajes, "son tan violentos" como los hechos que se le atribuyen a Torombolo. Un muchacho que, sin duda alguna, no encontró en su círculo íntimo ni mucho menos en el Estado, la contención y protección que le permitiesen ser un "digno hijo de vecino", como le hubiese gustado a doña Rosa.
Por Sergio M. Naymark

HISTORIA DE UNA BANDA

 
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