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Enfrentamiento a los tiros en San Martín y Pasco dejó un fallecido

Written By Charles Francis on 09 julio 2011 | 19:41


Esta madrugada policías y presuntos ladrones vestidos con uniformes policiales se tirotearon. Uno de los supuestos delincuentes murió. Hay cinco detenidos

Un enfrentamiento entre policías y ladrones dejó como saldo un muerto y 5 detenidos. El hecho tuvo lugar esta madrugada en San Martín y Pasco.

El periodista Héctor López informó por Radio 2 que este viernes a primera hora se produjo un tiroteo en esa intersección entre efectivos policiales y un grupo de supuestos ladrones, algunos vestidos como agentes.

Uno de los supuestos delincuentes resultó muerto. Personal policial procedió a la detención de 5 personas. Ahora investiga el hecho personal de la división Judiciales.

Una familia destruida al encontrar entre ellos al asesino de su hijo

Son los padres de Sebastián Tedesco Gasseuy, cuyo cuerpo mutilado apareció en un basural. Por el atroz crimen está preso y confesó un ex policía que era novio de la hermana de la víctima.


Sebastián Tedesco Gasseuy tenía 31 años. Le prestó plata al novio de su hermana y éste jamás se la devolvió. Cuando fue a reclamarle terminó asesinado a puntazos, mutilado y calcinado en un basural.
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Por Claudio Berón / La Capital
Una mujer puede estar enamorada de un futuro asesino, abrirle las puertas de su familia y hasta dormir con él. Esa parece ser la historia de Yamila Gasseuy, la joven mujer que compartió sus días con Maximiliano Cristian Irusta, un ex policía de 25 años que está preso y confesó haber asesinado, quemado y tal vez descuartizado a Sebastián Tedesco Gasseuy, hermano de su pareja, y cuyo cuerpo maltrecho fue hallado en un basural de la zona oeste el 15 de junio.
Aquel día, un ciruja que revolvía basura en el relleno sanitario de Presidente Perón al 8000 tiró de un cable y se sobresaltó al ver cómo, de entre los residuos, asomaba una cabeza y parte de un torso calcinado. Era el cuerpo de Sebastián, que tenía 31 años y había sido visto con vida por última vez el martes 14 por la tarde, cuando se subió a su Kawasaki Ninja 650 y le dijo a los suyos que se iba a la casa de Maximiliano, quien no sólo era pareja de su hermana sino también su deudor.
Irusta le había pedido a Tedesco unos 5.000 pesos para completar un negocio y prometió pagarle parte de esa suma al cabo de un mes. Pero pasaron cuatro meses y la deuda, por los interéses pactados, trepó a unos 8.000 pesos. Tedesco era "familiero", y al estar su hermana de por medio dejó pasar el tiempo. El muchacho se dedicaba a negocios de gestoría y tenía la paciencia de un hermano, era curioso y salía con Jorgelina desde unos tres años atrás.
Durante ese tiempo de deudas y reclamos Yamila quedó en una situación incómoda. "Maxi, ¿cuándo vas a arreglar con mi hermano? Llamalo, no me banco más esto", le dijo varias veces la joven a su novio según recordó en la entrevista que mantuvo con La Capital. "Pero él se hacía el malo, el que no escuchaba" dijo Yamila a punto del llanto. "Era violento, más alto que yo; y yo soy una mujer", deslizó la chica buscando un atenuante a su incapacidad de defenderse.
La cita final. El martes 14 de junio Irusta citó a Tedesco en una estación de servicios de la zona oeste. Fue una semana de lluvias y extrañamente Sebastián fue con su moto al encuentro. Al llegar, quien sería su asesino había cambiado el lugar de reunión y entonces fueron a la casa de Irusta, en Santa Fe al 5100, a pasos de pasaje Decretada. Allí, para Terdesco, comenzó una pesadilla a ojos abiertos.
El acusado dijo ante la Justicia que se reunieron, discutieron por esa vieja deuda y pelearon cuerpo a cuerpo. Que para defenderse de la agresión tomó un cuchillo y tiró un puntazo mortal al cuello a Tedesco. Que cargó el cadáver en un Fiat 600 y llegó hasta un paredón de Rivarola y Las Palmeras, en el extremo oeste de la ciudad, donde bajó el cuerpo, lo roció con nafta, le prendió fuego y se marchó.
Sin embargo, las pericias hechas a Tedesco en el Instituto Médico Legal dicen otra cosa. Basilio Martínez, abogado de la familia Gasseuy, explicó que de acuerdo a los forenses Sebastián murió de un certero golpe en la cabeza y que luego le asestaron 15 puñaldas. "Las fotos del expediente son espeluznantes. Sólo un montruo sin sangre pudo haber hecho esto", dijo el letrado con 40 años de experiencia en el fuero penal.
El caso es que el cuerpo calcinado quedó enredado entre la basura y, presuntamente, una pala mecánica de la empresa Lime levantó los deshechos y los tiró en el basural en el que después fueron hallados por un ciruja. Una primera hipótesis sostiene que la máquina mutiló el cuerpo durante las tareas de remoción de basura.
"No me cierra el trozado accidental. Una máquina no corta por las extremidades ni aparecen pedazos prolijamente desmemebrados, es una cosa uninforme lo que queda. En este caso los pedazos aparecieron prolijos: la cabeza, el tronco, las extremidades, un brazo" sostuvo el abogado. Para el profesional hay otra cosa: "Una motosierra y una alevosía sin precedentes". En esa noche está el secreto y sintetiza la vida de Maximiliano Irusta, un ex policía separado de la fuerza y con carpeta médica.
Yamila, que pidió al cronista no salir en fotos, relató: "Yo confío en mi hermano, no en quien fue mi novio. Ese martes Sebastián estaba enojado, le dijo a Maxi que no podía ser tan incumplidor, le había cambiado dos veces el día de reunión así que se encontaron el martes. Esa semana llovió y desde ahí mi hermano no vino nunca más por culpa de este hijo de puta", remarca en presente.
Lo pensó y lo hizo. Emilio Gasseuy, "padre de corazón" de Sebastián, no duda en que el crimen fue premeditado. "Máxi lo armó, le cambio los lugares de reunión, le sacó el celular para desincriminarse. Lo tenía todo pensado. Y Yamila lo apretó a éste tipo para que devuelva la plata. La nena se salvó de casualidad", cuenta mientras trata de detener sus lágrimas.
"Lo empecé a llamar a Maxi la misma noche del martes y le pregunté dónde estaba mi hermano. Me dijo que se había ido y que ya le había dado 2.400 pesos. Eran las 21.30 y llovía. Y Seba no andaba con la moto en la lluvia", dijo Yamila. El miércoles la chica fue a casa de Irusta y le costó entrar. "¿Que hiciste con mi hermano guacho?", lo increpó.
"Me mostró el celular y aparecía como que mi hermano le había mandado mensajes de texto. Le dije que los mensajes no tenían sentido, que no coincidían. Y el no sabía donde meterse", recordó la chica. "Esa no es la forma de escribir de mi hermano, él no escribe así", le recriminó Yamila, quien supone que el mismo Irusta mandó mensajes a su celular desde el teléfono de Tedesco y de esa manera pretendió enturbiar pistas.
No conforme con eso, ante la poca importancia que su novio le daba al tema y la preocupación familiar por la ausencia de Sebastián, la joven persistió en su inquisitoria. "En la casa había dos litros de perfumina Procenex y otros cinco litros en el patio, sin abrir. Los dos litros estaban usados, me llamó la atención y se lo dije. Me preguntó si lo acusaba de algo y le dije que sí", recordó la joven mujer.
El último intento. La siesta del miércoles 15 de junio los familiares de Sebastián hicieron la denuncia en la comisaría 13ª por la averigüación de paradero. Fue casi al mismo tiempo en que el ciruja encontraba el cadáver del muchacho. Ya en la morgue, los peritos dactiloscópicos trabajaron para identificar el cuerpo calcinado encontrado en el basural y efectivos de la subcomisaría 21ª dieron cuenta del hallazgo de la Kawasaki Ninja negra en el barrio 7 de Septiembre. La sombra empezaba a cubrir a la familia Gasseuy.
"Un día hablé con Maxi y le dije que lo había vendido a Seba por la moto. Que él sabía lo que pasó. Y este mal nacido me contestó que no, que cómo iba a hacer eso". dijo Emilio Gasseuy, el padre de la víctima. "Poco después me llamaron de la morgue, me dijeron que había un cuerpo que no se sabía si era femenino o masculino. Fui, le ví la cabeza y me pareció reconocerlo. Pedí a Dios que no fuera él, pero le comenté al médico que mi pibe tenía un tatuaje en la nuca. Era él. Es macabro y se ve la saña con que lo mató", recordó.
Tras reconocer el cadáver de su hijo, Emilio fue a denunciar a Irusta. Al muchacho lo citaron varias veces desde la seccional pero nunca se presentó y la jueza de Instrucción Alejandra Rodenas pidió el allanamiento de su casa. Una vez allí, y tras pericias con reactivos químicos en el piso, una mesa y las alacenas, los lamparones de sangre brotaron de la nada. El hombre, acorralado, pidió hablar con el comisario Ernesto Chamorro, jefe de la Sección Homicidios. "Perdí", le dijo Irusta al uniformado.
"La policía trabajo bien, la jueza nos atendió de primera" dijo Rosita, la dolorida madre de Sebastián Tedesco."¿Cómo pudo haberlo matado asi? ¿Yo, cómo sigo?", se preguntó desde su corazón partido. ¿Se puede perder todo en un minuto? ¿Se puede convivir con un asesino?. Sí, se puede.

Lo prendieron fuego y se escaparon

Written By Charles Francis on 30 abril 2011 | 21:19

Un hombre de 30 años fue interceptado esta madrugada por cuatro individuos que lo rociaron con combustible y lo prendieron fuego. Se encuentra en el hospital Heca con el 65 por ciento del cuerpo quemado.

Un hombre de 30 años se encuentra internado en el Heca en grave estado luego de ser interceptado en la madrugada por cuatro individuos que lo rociaron con combustible y lo prendieron fuego, por causas que hasta el momento se desconocen.
El hecho ocurrió en la esquina de Juan José Paso y Fraga a la 1.30. El hombre fue abordado por cuatro individuos a bordo de dos bicicletas que lo rodearon y lo prendieron fuego.
Los agresores se encuentran prófugos. Las investigaciones están a cargo del personal de la comisaría 20ª.
La víctima se encuentra en estado delicado en el hospital Heca, con el 65 por ciento del cuerpo quemado.

Barra de Newell’s muy grave tras tiroteo con policías

Written By Charles Francis on 24 febrero 2011 | 0:21

Diego Malkovic, de 29 años, recibió un disparo en la cabeza y su estado es muy grave. Se enfrentó con efectivos del comando radioeléctrico luego de protagonizar una pelea dentro del boliche Soho. Hay otros dos detenidos.



Un integrante de la barra brava de Newell’s quedó herido de gravedad luego de enfrentarse esta madrugada con la policía tras ser expulsado del boliche Soho. Recibió un disparo en la cabeza que le produjo pérdida de masa encefálica.
El lamentable episodio comenzó a las 3 de la mañana cuando un grupo de jóvenes comenzó a pelearse dentro del boliche Soho, de Salta y Alvear. Personal de seguridad los echó hacia la calle y en ese momento, Diego Malkovic, de 29 años, comenzó un duro cruce con armas de fuego con efectivos del comando radioeléctrico.
Según indicó a medios radiales el comisario de la comisaría 3ª, Néstor Fernández, amigos de Malkovic fueron a buscar las armas de fuego a un Citroen C3, que estaba estacionado a pocos metros del lugar. Una vez que llegan los efectivos del comando radioeléctrico y les piden las identificaciones, estos se resistieron y comenzaron los disparos. Malkovic recibió el disparo en la cabeza y fue llevado de urgencia al Hospital Clemente Álvarez. En tanto, fueron detenidos otros dos jóvenes de 22 y 26 años, quienes estarían vinculados también con al barra brava leprosa. Se les secuestró una pistola calibre 9 milímetros.
Malkovic figura en un listado de hinchas de Newell’s a quienes se les aplica el derecho de admisión para ingresar al estadio. Además, figura en el expediente del asesinato del chico Walter Cáceres, el 4 de febrero de 2010.

Un homicidio cada tres días en Rosario; la mayoría por conflictos personales

Written By Charles Francis on 09 enero 2011 | 19:44


Un informe de la diputada provincial Mónica Peralta basado en estadísticas policiales detalló que el año pasado se cometieron en la provincia 270 crímenes violentos. El 85 por ciento fue por ajustes de cuentas y problemas entre vecinos o familiares. Sólo el 15 por ciento se dio en situaciones de robo. La legisladora mostró preocupación por la cantidad jóvenes muertos en Rosario.
En la provincia de Santa Fe, la mayoría de los homicidios violentos registrados en 2010 fue por conflictos interpersonales o familiares y no por situaciones de robo. El dato surge de un informe realizado por la diputada del GEN, Mónica Peralta, basado en datos de la policía de Santa Fe.  Según el mismo estudio, en Rosario se cometió un crimen cada tres días.

El estudio hecho por la legisladora y sus colaboradores determinó que el año pasado hubo en la provincia un total de 270 homicidio violentos. “En la categoría conflictos interpersonales o familiares se da el 85 por ciento de los homicidios ocurridos en Santa Fe y el restante 15 por ciento se da en homicidios en situación de robo”, especificó el informe.

Luego de reunirse con el Jefe de Policía de Santa Fe, Osvaldo Toledo, la diputada y presidenta de la Comisión de Derechos y Garantías de la Cámara baja, mostró su preocupación por “la cantidad de muertes de jóvenes entre los 15 y 35 años ocurridas en barrios de la ciudad de Rosario en el último semestre del 2010”.

Es que el análisis de situación determinó que “de los homicidios por causas interpersonales o familiares, dentro de los cuales se encuentra la categoría ajuste de cuentas, el mayor impacto se da entre la franja etárea que va desde los 16 a los 35 años y en su mayoría son varones jóvenes”.

En la reunión con Peralta, Toledo puntualizó: “En Rosario hay un promedio de un homicidio cada tres días, con un promedio anual de 120 a 125. Los motivos son en un 80 por ciento por causas personales, problemas entre vecinos y entre personas con antecedentes. El ajuste de cuentas se da por problemas pasionales, reparto de motín, cuestiones familiares, de pareja, drogas, etc. En la ciudad de Santa Fe hay un promedio de muertes de 1 cada 4 días, pero hay 50 por ciento menos de habitantes.”

Con los datos en la mano, la diputada reflexionó sobre el rol de la policía y dijo que “el rol de los comisarios es fundamental, deben dar la cara a los vecinos”. “Las comisarías deben tener comunicación directa y eficaz con otras áreas públicas del estado provincial o municipal, para intervenir en las vulnerabilidades que dejan estas muertes y evitar la irracionalidad que aparece cuando el Estado está ausente”, agregó la legisladora.

Procesaron a un joven por matar a otro en exceso de su legítima defensa

Written By Charles Francis on 28 agosto 2010 | 3:36

Aquella madrugada de enero, Miguel Angel Barón se enteró de que una persona extraña se había introducido en el taller mecánico de su padre, ubicado a pocos metros de su casa. El muchacho tomó una escopeta y se dirigió hacia el lugar. Saltó el tapial y en ese instante se encontró con Alberto Beto Flores, un vecino del barrio que al parecer había entrado al galpón para robar.

Madrugada de terror para una familia a manos de dos ladrones

Written By Charles Francis on 13 agosto 2010 | 19:08

Una mujer de 55 años y cuatro de sus hijos vieron interrumpido su sueño en medio de la madrugada cuando dos delincuentes armados lograron ingresar a su vivienda del barrio Roque Sáenz Peña, en la zona sur de la ciudad. Para lograr ese primer objetivo, los maleantes aprovecharon que otro hijo de la dueña de casa llegaba al lugar

Un misterioso ataque a tiros

Written By Charles Francis on 27 marzo 2010 | 3:27

En un episodio oscuro que es investigado por efectivos de la comisaría 15ª, el miércoles por la noche un comerciante de barrio Matheu resultó baleado en la puerta de su negocio de compraventa ubicado en bulevar Seguí al 1600. La víctima del ataque fue trasladada al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez donde quedó internado en terapia intensiva y anoche permanecía en estado delicado. Según testimonios recolectados por los investigadores, dos hombres pasaron en una moto por el frente del negocio y balearon con una pistola calibre 9 milímetros a un grupo de al menos tres personas que estaban frente al comercio. "Se escucharon cinco o seis disparos, pero no pude ver nada más", indicó uno de los vecinos de la cuadra.

Lo llamativo del ataque es que el hombre baleado, identificado como Ariel Alejandro Sprío y de 34 años, se había ganado un espacio en las crónicas policiales hace ya una década cuando el viernes 1º de junio de 2001 mató a un muchacho de 22 años y varios antecedentes penales que intentó asaltarlo en el mismo local donde ahora resultó herido. Y entonces, aferrados al viejo dicho que sostiene que "la venganza es un plato que se come frío", los pesquisas suponen que el nuevo episodio podría estar relacionado con ese pedazo de historia en el que murió Cristian Alberto Zapata y en el cual tanto Sprío como su medio hermano Cristian Pasquero, que entonces tenía 16 años, sufrieron heridas en un brazo y en el cuello (ver aparte).

Silencio stampa. "No, yo no vi nada. Sólo me crucé para asistir al muchacho, pero ni siquiera puedo decirte cuántos disparos tenía ni cuántos se escucharon". La frase respetuosa y esquiva de uno de los comerciantes de bulevar Seguí entre Presidente Roca y España sirvió como lugar común a la hora de buscar respuestas a la balacera que terminó con Ariel Sprío herido. Ninguno de la decena de vecinos con los que dialogó LaCapital ayer por la mañana vió o escuchó nada de lo que sucedió el miércoles, aproximadamente a las 20. Sólo uno mencionó, como al pasar y en voz baja, que Sprío no estaba sólo cuando fue tiroteado y que el comerciante, presuntamente, no era el blanco del ataque. Para este testigo, los plomos iban dirigidos a un peso pesado del hampa local que supo domiciliarse en el Fonavi de Sánchez de Thompson al 200 bis y que habría estado en el lugar.

Todo ocurrió el miércoles a la tardecita en un local de compraventa de muebles usados cuyo frente, de más de 15 metros, está pintado íntegramente de verde manzana y se levanta en la ochava sur del bulevar, en la numeración catastral 1651. Si bien los investigadores que trabajan en el caso no pudieron establecer la secuencia exacta de los hechos ya que hasta anoche Sprío no había podido declarar y los hombres que estaban con él no pudieron ser ubicados, en el lugar del ataque la policía secuestró "entre cinco y seis vainas servidas calibre 9 milímetros", según explicó un vocero. "Si bien no se descarta ninguna hipótesis, la cantidad de disparos realizados, tirando al bulto, hacen perder fuerza a la tentativa de robo", relató la fuente.

Para los pesquisas, los atacante fueron dos hombres que circulaban en una moto. "Se desconoce si detuvieron la marcha para disparar o si lo hicieron al paso. Estamos esperando que la víctima declare para poder avanzar en la pesquisa. Pero el hombre está internado grave aunque estable ya que recibió un balazo en el tórax", relató el investigador consultado. El hecho fue denunciado y es investigado en la seccional 15ª y el juzgado de Instrucción en turno.

Hieren a tiros al líder de Los Monos

No fue esta vez en calidad de sospechoso, sino como víctima, que el líder de la banda de Los Monos de barrio Las Flores volvió a la escena policial. Ariel Máximo Cantero, (...)

Murió “Torombolo”

Murió “Torombolo”, un muchacho vinculado al hampa de Tablada. Mañana, Guillermo Adrián Pérez iba a cumplir 24 años. Pero no podrá ser. Murió el lunes, poco después de las 15 y en una cama del hospital Provincial, al que había sido trasladado la semana pasada desde la cárcel de Piñero. El muchacho, que trascendió a las crónicas policiales como Torombolo, falleció en la pulcritud de un centro asistencial y no —como muchos pensaban— entre las balas que se cruzan las bandas que asuelan los callejones y pasillos del barrio Tablada. El informe médico sostiene que fue víctima de una infección originada en "una patología de base". Para la policía, jamás pudo reponerse de las heridas provocadas por los perdigones que le dispararon el 29 de diciembre de 2005. Si bien tuvo innumerables acusaciones penales y fue procesado varias veces, nunca fue condenado.

   En las charlas de Tablada Torombolo siempre estuvo presente. El paso del tiempo hizo que vecinos y policías lo demonizaran y sindicaran como el líder de una de las gavillas que en el último lustro dirimió con tiros el control territorial del barrio y el manejo de la droga.

   Si bien Torombolo se hizo un lugar en las crónicas policiales a partir del homicidio de Sergio Romero, el 23 de junio de 2004, su prontuario arrancó el 25 de marzo de 2000, cuando tenía 15 años. Lo acusaron por homicidio y lesiones graves y quedó detenido por primera vez a disposición del juzgado de Menores 2ª, que lo declaró no punible. Después, antes de la mayoría de edad, tuvo otros tres antecedentes: resistencia a la autoridad en febrero de 2001, lesiones y amenazas en marzo de 2001, y abuso de armas en enero de 2002.

El chico de tapa.
Hijo de un policía en actividad, Héctor Guillermo Mortadela Pérez, el pibe fue haciéndose fuerte en la calle y su más importante carta de presentación en el mundo del hampa fue el 24 de mayo de 2004. Aquel día, Sergio Romero, de 39 años, recibió una feroz paliza a manos de una patota. "Esto fue un ajuste de cuentas por cuestiones de drogas y los que lo cagaron a palos son los de la banda de Torombolo" narró un vecino de Tablada a La Capital.

   Ahí, en esa investigación, surgió en boca de los vecinos el apodo de Guillermo Pérez. Romero se recuperó y salió del hospital. Pero a los pocos días volvió a ingresar herido con un disparo en la cadera y la cabeza hundida a golpes y murió el 22 de junio de 2004.

   Otra vez, los vecinos de Tablada acusaron por el hecho a la banda de Torombolo. Y agregaron que sus lugartenientes eran los hermanos Maximiliano y Andrés Rodríguez, conocidos como Dientes de Lata, hijos de la mujer de un oficial que trabajaba en la seccional 16ª, con jurisdicción en el barrio donde actuaba la patota. Lo que motivó una purga en esa comisaría.

Desde aquel momento paso sin escalas de ser "un pibe con antecedentes" a estar mencionado en cuanto hecho de violencia se registrara en Tablada. Ya siendo mayor, su primer antecedente data del 8 de enero de 2003. Fue una denuncia por lesiones dolosas. En marzo de 2004 le imputaron portación de arma de guerra.
Zafando.

  Pero la noche de Reyes de 2005 su nombre y el de sus secuaces volvió a ser noticia. Alberto Acuña, de 19 años, fue asesinado mientras que un pibe de 18 y su abuela recibieron heridas de bala disparadas por dos muchachos que iban en bicicletas por Santa Rosa de Lima al 100. La policía sostuvo que se trató de una venganza por el crimen de un amigo de Pérez, ocurrido en noviembre de 2004, en Corrientes y Rioja.

   Por ese homicidio fueron apresadas 9 personas, entre ellas Torombolo, quien hacía menos de una semana que estaba en libertad. La Justicia lo procesó junto a sus compinches, Matías Moneda Núñez y Héctor Sapo Sosa, por ser quienes proveyeron a dos pibes las armas utilizadas para perpetrar el ataque. Los tres fueron a parar a la cárcel de Coronda, de donde salieron a mediados de octubre pasado, cuando la Cámara de Apelaciones revocó el procesamiento que les habían dictado al entender que las testimoniales que los involucraban en el hecho no eran lo suficientemente fuertes para enviarlos a juicio.

   Hasta ese momento Torombolo había pasado en prisión 16 de sus últimos 24 meses. Así volvió al barrio, y la noche del 29 de diciembre de 2005 lo balearon en las piernas. En los pasillos de Tablada todos apuntaron hacia su histórica disputa con el Negro Domingo, un reconocido pasador de drogas de la zona con el que tuvo varias denuncias cruzadas por agresiones. Las heridas fueron gravísimas: tuvo una fractura expuesta de fémur que lo obligó a sumarle muletas a su vida.

   Pero eso no lo detuvo, aunque su estado de salud fue decayendo. Sumó denuncias por portación de armas —en abril de 2006—; lo acusaron de haber baleado a Marcelo Ayala el 11 de septiembre de 2006; le imputaron haber atacado a balazos a su propio padre en julio de 2007 y el 1 de diciembre del año pasado se registró la última denuncia contra él. No fue ningún vecino preso de la inseguridad el que la hizo, sino su propia pareja. Una chica de 17 años, embarazada, quien dijo en la seccional que Torombolo la sometía a malos tratos y entregó a la Justicia una pistola calibre 9 milímetros propiedad del muchacho. Por eso fue detenido y el 12 de diciembre trasladado a la cárcel de Piñero, desde donde la semana pasada lo llevaron al hospital Provincial.

El último día de junio de 2004, los hermanos Dientes de Lata, Torombolo y su padre fueron detenidos por el crimen de Romero. Sólo los dos primeros fueron procesados. Para la Justicia, fue "un encarnizado tiroteo entre bandas". Los Pérez recibieron falta de mérito y Guillermo recuperó la libertad seis meses después. l

"Mostrito"

Un chico de 13 años herido en un tiroteo tras robar un celular.  Tiene 13 años y el último día de 2007 recibió un balazo policial en una pierna cuando huía tras robar un celular en la parte más pobre de barrio Ludueña, en jurisdicción de la comisaría 12ª. Se llama Cristian pero los vecinos lo reconocen por el apodo de Mostrito, y es hermano de otro conocido de las polvorientas calles de la zona: Tierrita, un pibe de 15 años en conflicto con la ley que acumula en su foja al menos 14 antecedentes.
   El día a día de estos hermanos, hijos de un peso pesado del delito apodado Checu, dejan al descubierto la problemática de los pibes sin calma que deambulan sin contención familiar y con frágil respuesta de las instituciones del Estado.
   “Este es bravísimo. Te enfrenta. Es mucho peor que Tierrita”. Con esa decena de palabras definió a Mostrito —una deformación de monstruito para el desprevenido— un experimentado pesquisa con años en barrios como Ludueña, Empalme Graneros y los asentamientos que los rodean. El hecho que llevó al pibe de 13 años a la crónica policial ocurrió el lunes, pasadas las 17. A esa hora, cerca de Vélez Sársfield y Cullen, caminaba Gladys, una mujer de 27 años, cuando en su destino se le cruzó Mostrito.
Bala por un celular. De acuerdo a lo confiado por fuentes policiales consultadas, el pibe la apuntó con un revólver calibre 22 y le robó un celular. Pero un vecino, cansado del accionar de pibes como el protagonista de esta historia, alertó a la policía.
   Mostrito se había alejado unos pocos metros del lugar del atraco, cuando los vigilantes le dieron la voz de alto. Fuentes policiales indicaron que hubo intercambio de disparos en el que el pibe de 13 años llevó las de perder: recibió un plomo policial en una pierna. Los vigilantes le secuestraron un revólver calibre 22 y, tras recibir las curaciones, y estar unas horas detenido en la seccional 12ª, fue entregado a sus padres. Ayer debía ir ante la juez de menores María del Carmen Musa.
   Mostrito comparte con su hermano Tierrita —llamado Sergio— varios rasgos. Ambos son hijos de un pesado del delito local: Sergio Checu S. Pesquisas consultados recordaron que este hampón estuvo mencionado, entre otras causas, por el golpe al Cóndor Group el 31 de mayo de 2003, el copamiento a la comisaría de Coronel Arnold y el posterior robo de 30 mil pesos y 4 mil dólares en la sucursal del banco Bisel de esa localidad el 8 de enero de 2003. También está bajo la lupa por los atracos al blindado frente al Banco Municipal de Villa Hortensia, en julio 2004 y el golpe al Galicia de Fisherton, en septiembre del mismo año.
Falta de contención. También comparten la adolescencia, la jurisdicción —seccionales 12ª, 14ª, 17ª y 20ª—, el arrebato y el robo a repartidores y los métodos. También los amalgama la falta de contención a ambos lados del mostrador. A las claras está que no la encuentran en su casa. Se mueven por un circuito delimitado por la calle, el tribunal de menores y, en el caso de Tierrita, los institutos de detención para pibes en conflicto con la ley y la restitución a sus padres.
   Mostrito entró en las crónicas policiales en la lista de los pibes cuyas biografías están ligadas al conflicto con la ley. Ahí también está Tierrita; el Cuyi de barrio Tablada; Pelo Duro en República de la Sexta o Pablo, el pibe de 13 años que vive en la zona sudoeste que el sábado pasado se metió en el edificio Escasany, de Sarmiento al 700, para robar equipos de comunicación.
   “¿El problema más grave? Que los vecinos ya están cansados de los arrebatos de carteras, que los proveedores no quieren llevarles mercadería y el afano de bicicletas. Están hartos de todo eso. Estos pibes andan caminando al filo de la muerte. Un día los van a matar o van a matar a alguien. Porque la imagen progre del pibe excluido, al que la sociedad expulsó, se olvida cuando lo tenés enfrente apuntandote con un fierro para chorearte la gorrita”, analizó un investigador policial.

Nombres con historia en el hampa

Entre los siete detenidos ayer en el operativo antidrogas rio, resaltan claramente tres nombres de pesados del hampa vinculados con el mundo de la droga.  Según las fuentes policiales consultadas ellos son Jorge Alberto Selerpe, conocido en barrio Tablada como el Negro Domingo; Marcelo Sesia y Juan Romero, también reconocido como El Viejo.

En total fueron diez allanamientos. Se reportó que al Negro Selerpe, de 48 años, lo detuvieron en un cuarto de pensión de Constitución entre Zeballos y Montevideo. La línea de investigación sobre el Negro fue la que condujo a la cocina de Fragata Sarmiento al 3300. La mujer detenida en esa casa fue mencionada como concubina del ahora detenido. En los pasillos de Tablada los vecinos relataron hasta el cansancio los cruces a los tiros que animaron Selerpe y el pibe al que todos reconocían como Torombolo, fallecido en febrero pasado.

En pasaje Chopin 1200, paralelo a Centeno a la misma altura, fue detenido Sesia, de 35 años, al que todos conocen por Marcelo. Según las fuentes consultadas, Sesia tiene antecedentes por infracción a la ley de estupefacientes. Cayó detenido en junio de 2003 en el marco del operativo "Ralli II". Confiaron también que este hombre estuvo detenido en Brasil también por cuestiones de tráfico. En el operativo "Ralli II" también fue detenido Juan Romero, de 51 años. Para los pesquisas El Viejo, como se lo reconoce a Romero, era el cocinero que trabajaba en San Lorenzo y Gallegos. A él lo detuvieron en una casa de Campbell al 2200. Le secuestraron dos escopetas.

Hay un cuarto nombre que fue destacado. Es el de Fabián R., un hombre de 24 años con antecedentes por delitos contra la propiedad al que sindican como el "brazo amado del grupo del Negro Selerpe", según indicó un oficial. En la casa de este hombre, en Grandoli al 4700, secuestraron cinco armas, entre escopetas, revólveres y pistolas. Entre los lugares allanados también se mencionó una pescadería ubicada en Gorriti al 900.

La Capital.com

HISTORIA DE UNA BANDA

 
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