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Crist recuerda a Fontanarrosa, quien mañana cumpliría 68 años

Written By Charles Francis on 26 noviembre 2012 | 12:42

Córdoba, 1972. Fontanarrosa, Alberto Bróccoli, creador del Mago Fafá, Alberto Cognigni, director de Hortensia, y María del Carmen Garay.
El Negro es evocado por Crist en este reportaje por su trabajo conjunto como humoristas en la revista Hortensia, donde surgieron Boggie e Inodoro Pereyra, y analiza las claves de su obra.
Las primeras noticias que tuve del Negro fueron a través del Boletín Publicitario, una publicación que salía cada tres meses. Dos por tres le hacían alguna nota o destacaban alguna cosa que él había hecho. Yo también trabajaba en publicidad, en Córdoba, hacía storyboards para dibujos animados, ilustraciones, comerciales para televisión. Un día él vino con un amigo y fue a Exacta, la agencia donde yo estaba, en la calle Colón 350. Me dijo que venía por Hortensia, que empezaba a ser un éxito. Ya nos había hablado de él López Puccio, que era publicista. "Ese tipo es un genio", decía.

Del primer número de Hortensia salieron 2 mil ejemplares a la mañana y a la tarde no quedaban más. Después llegaron a tirarse 100 mil ejemplares, en todo el país. Yo nunca participé en otra cosa que tuviera ese éxito meteórico. El único que tenía clara la idea era Alberto Cognigni, el director. Alberto dijo que quería hacer humor cordobés. Yo había padecido ese humor en las calles, en los bares. Porque en Córdoba te toman el pelo, son muy pícaros, te ponen sobrenombre inmediatamente. Pero es un humor más sano que el de los porteños. El de los porteños necesita una víctima para darle, y las cargadas son pesadas. El humor cordobés es más piadoso, el que te está cargando también participa y en algún momento se ríe de sí mismo; y fundamentalmente es ingenioso en las comparaciones. Yo venía de Santa Fe y me estaba adaptando bien, aunque me costó al principio. Lo mejor que me pasó fue vivir en las casas de estudiantes, eso era parte del folclore de la ciudad.

Córdoba tenía una población estudiantil fabulosa. La ciudad estaba llena de cantores, de pintores, de escultores. Era además la época del cine y era casi una religión ir al cine club y después comentar las películas en los bares. Al Negro le pasaba lo mismo en Rosario, pero acá el terreno era todavía más fértil. Nos hicimos amigos enseguida; fue más una relación personal que lo de entrar como colaboradores en la revista. Ya sabíamos que nos gustaba la historieta, que éramos fanáticos de Hugo Pratt.

Había pocos profesionales en la revista. Alberto, que trabajaba en La Voz del Interior, donde tenía la sección Así es, el humor editorial, un cuadro donde comentaba lo que había pasado en el mundo o en Córdoba, y Campo afuera, unos gauchos delirantes pero geniales. Yo había trabajado en Patoruzú y en Rico Tipo y había empezado en Santa Fe en una revista, La Opinión Deportiva. Yo no tenía idea del fútbol, el que hubiera andado bien ahí era el Negro, él se vino con ese folclore de los canallas y los leprosos. "¿Cómo va el partido?", preguntaba siempre.

Los dos hacíamos el mismo trabajo, buscábamos un estilo. Eramos jóvenes, teníamos 27 años. En Hortensia yo cambiaba los estilos para que pareciera que había más dibujantes. Me daba el gusto, porque me gustaba la plástica y Alberto me dejaba hacer lo que quisiera. La revista la terminábamos en la imprenta. Por ahí había que hacer chistes en forma de ele, porque quedaban huecos. Era un desastre, pero eso le daba personalidad a la revista.

No sólo charlábamos de dibujo. Ibamos a los boliches, donde te presentaban a medio mundo, los guitarreros y demás. Hablábamos de los escritores que nos gustaban. Oesterheld, Pratt, tiraban pistas: Jack London, Stevenson, la aventura. Pero después, con Ernie Pike, nos dimos cuenta que Oesterheld leía otras cosas. Las novelas de guerra: Los desnudos y los muertos. Hemingway: Por quién doblan las campanas, Adiós a las armas.

Después nos dio por el cine. No me acuerdo si fue en un viaje a Buenos Aires o si estábamos en Córdoba. El asunto fue que habíamos visto Harry el sucio. Primero nos cagamos de risa de lo malo que era, y lo bien hecha que estaba la película. La observación del Negro fue que el personaje principal era el revólver, no Harry Callahan. Yo de eso sabía: "es un Smith Wesson modelo 29 calibre 44 Magnum", le digo. Le expliqué por qué era el Magnum, cuál era el agregado de pólvora, la relación con el proyectil. La guitarreada total. El personaje parecía hecho para el Negro. Después nos dimos cuenta de la capacidad que él tenía para la exageración, para la sátira. Al tiempo me manda una historieta de una página que se llamaba Boogie el aceitoso. Era más que evidente que era Harry el sucio, para nuestros códigos. Y un día viene Cognigni a mi casa. El trato de la revista era de amistad: no había categorías, no había disciplina, no había nada. Cognigni ve el Boogie, que yo tenía en una plancha de corcho, frente a mi mesa de dibujo, y dice "¿esto qué es?". Le cuento que me lo había mandado el Negro de regalo. "Esto va en el próximo número", dice.

Con Inodoro Pereyra pasó algo parecido. El Negro se dio cuenta que Córdoba era el centro del folclore. Te podías encontrar a Horacio Guarany en la esquina, a Los Fronterizos, a Tejada Gómez, todos vestidos de gauchos y amigos de la gente. Empezaban varios festivales, había muchos programas de folclore y peñas. El Negro pescó enseguida ese ambiente. El primer Inodoro andaba en la pampa, caminando, se encontraba con Borges, con Antonio das Mortes y hablaba como Armando Tejada Gómez, era un absurdo total pero lindísimo: "desde la profundidad ancestral de la madera, el grito arisco de la baguala", él lo hacía hablar así. El nombre de Eulogia está sacado de "Eulogia Tapia", la zamba del Cuchi Leguizamón y de Manuel Castilla. Al poco tiempo el Negro hacía los mejores chistes cordobeses. Yo le decía al Gringo Cognigni: "No se agranden mucho ustedes, que los mejores dibujantes cordobeses son santafesinos".

Las historietas del Negro eran literarias. Había pocos chistes mudos. Podías taparle los dibujos y leer los chistes en la radio. Eran muy graciosos los diálogos. Aparte te tapaba de laburo. El Negro decía "van tantas viñetas, va un Boogie, y va un Inodoro". En un momento la revista era de él. Acá aplaudíamos todos. Guita no sé si había pero el Negro se sentía bárbaro. Teníamos un espacio que funcionaba y que después nos sirvió para otras cosas.

Lo lindo del fenómeno de Hortensia fue que no se quedó en la revista. Alberto, que ya estaba agrandado por el éxito, dijo "tenemos que hacer una bienal del dibujo de humor y la historieta, así nos juntamos todos los dibujantes". Había un especialista en historieta, el turco (Antonio) Salomón, era una delicia hablar con él. Se le fue dando forma y salió la primera Bienal del Humor y la Historieta, en el Museo Genaro Pérez. Ahí nos conocimos todos. Vinieron Quino, Caloi, Broccoli, todos los dibujantes estrellas de Buenos Aires. Los maestros: el viejo José Luis Salinas, Lino Palacio, Alberto Breccia. Los dibujantes que quedaban de Rico Tipo, Rafael Martínez, el Menchi Sábat. Y vino el Negro, de Rosario. Fue un éxito total. Y se repitió. Después se hizo la Bienal Internacional, cuando vinieron Moebius, que era una estrella fulgurante, una supernova, Hugo Pratt y otros.

En esa primera Bienal nos hicimos amigos con Caloi. Él nos contó que en Clarín querían sacar las historietas norteamericanas y armar una página de humor con dibujantes nacionales. "Se puede proponer una tira o una viñeta", nos dijo. Con el Negro nos tirábamos a la viñeta porque ya sabíamos que una tira diaria te agota. Quino ya lo había dicho, hacer Mafalda era genial, pero después de tener una idea inteligente todos los días necesitás que te internen. Con el trajín de Hortensia las viñetas nos salían, era un oficio. Nos dijeron que sí y nos contrataron. La página era Clemente y Bartolo, de Caloi, El mago Fafá, de Bróccoli, las viñetas nuestras. Después se plegaron Aldo Rivero, Ian. Había una tira de ciencia ficción y otra gauchesca que fue cambiando.

La facilidad que tenía para el chiste era única. No le costaba nada, mirá que era un tipo serio, después se fue ablandando por el éxito y el cariño de la gente. Nosotros íbamos juntos a los boliches. (Imita la voz de un locutor) "Bueno, tenemos la presencia de uno de Los Nombradores. Y otro de Los de Salta, Chichí Ibarra, cómo te va, querido. Y acaban de entrar Crist y Fontanarrosa". Nos aplaudían, como si fuéramos otras estrellas. Y nos hacían firmar dibujos, nos quedábamos charlando. Porque éramos dibujantes de Hortensia. En el 81 yo me fui a España, estuve dos años, y él se empezó a afianzar profesionalmente, se tomó en serio las publicaciones, los libros. Escribía un libro de cuentos por año. Para eso hay que tener un método como tenía el Negro.

Yo vi el proceso de la enfermedad. Un día él me llama y entre otras cosas me dice "vos sabés que en la mano izquierda se me han empezado a dormir los dedos. Tengo que ir al médico". Así empezó y fue in crescendo. En la última etapa me dice "un día de estos me vas a tener que hacer los dibujos". Se ve que ya no daba más. De todas maneras se la aguantó porque agarraba los lápices y les metía telgopor porque no tenía fuerza para apretar. En un momento me doy cuenta de cómo le estaban saliendo los dibujos. Pero no quería invadirlo, porque era un tipo muy orgulloso, como cualquier es orgulloso con lo que hace. "Negro, cuando vos quieras lo empezamos a hacer", le digo. Y así empezamos.

El Negro le dictaba los guiones desde la cama a Luisito, el pibe que lo cuidaba, y él los pasaba y los mandaba por mail. Luisito fue un héroe anónimo, no solamente le ayudó a hacer eso, hacía todo. María Teresa, mi mujer, pintaba los dibujos con el photoshop. Enfermo y todo, el Negro nos tapaba de laburo. Yo sabía que él quería que ni bien llegaran los guiones yo me pusiera a laburar. Y yo tenía que hacer lo mío también. De todas maneras nos pusimos en el ritmo y lo sacábamos. Después había que hacer la página de la revista del domingo. Por ahí yo no le enganchaba los enfoques, entonces un día el Negro me dice: "No te asustes pero Luisito te va a mandar el boceto". Luisito hacía unas rayas, las escaneaba y me las mandaba. Y así siguió, hasta que no pudo más. Ahora, cómo lo hizo es asombroso.

La página que más le gustó de las que hicimos fue la de los mexicanos. "Te hice un guión a tu medida para el domingo", me dice. Era cuando los yankis habían hecho el muro en la frontera con México. La idea del Negro era que había una torre con dos policías tejanos, los que usan sombreros blancos y escopeta calibre 12.70. Uno de los policías decía algo así como "yo me imaginaba que los de la otra parte iban a entretenerse con algo". El asunto era que los mexicanos estaban pintando murales. "Hacele un mural, inventátelo", me dice el Negro. Entonces los busqué por internet, elegí uno de los murales de Diego Rivera. Y me mandé un dibujazo. "Viste —me dice después— yo sabía".

Hace tres años, un día como hoy fallecía el dibujante rosarino Roberto Fontanarrosa

Written By Charles Francis on 10 julio 2010 | 17:30

"Qué lo parió". El perro Mendieta, un personaje célebre del Negro. Hace tres años, un día como hoy fallecía en Rosario Roberto el Negro Fontanarrosa, un genio del humor gráfico y los cuentos, que con tinta fresca le dio vida a personajes como "Inodoro Pereyra, el renegau" y "Boogie, el aceitoso", entre trece cuentos y tres novelas y otras publicaciones. Integrante de la "mesa de los galanes", en el mítico bar El Cairo, murió hace tres años, a los 62 años a raíz de un paro cardiorespiratorio luego de batallar contra una larga enfermedad motriz.

"Canaya" de pura cepa y amante del fútbol, deporte al cual le dedicó varios cuentos, Roberto nació en Rosario en 1944. Comenzó su carrera como dibujante humorístico actividad en la cual se destacó por ingenio a la hora de ejecutar sus dibujos.

Empezó a trabajar en 1963 en una agencia de publicidad, en la que trabajó sin la menor convicción, pero luego sería incluído en la revista "Boom" para ilustrar las tapas, pese a que eran a color, cosa totalmente nueva para el dibujante que había crecido con el blanco y negro. Después publicó trabajos en la revista rosarina "Tinta", "Satiricón", hasta recalar en la contratapa del diario Clarín, en un signo al fortalecimiento del género de la historieta y el humor gráfico. Allí aparecen en 1976, Inodoro se instala junto a la Eulogia y el perro Mendieta luego de pasar por diferentes secciones se incorpora a "Viva", rediseñada revista dominical del matutino.

Para entonces el bar "El Cairo", en Rosario, se había transformado ya en el sitio de encuentro de la "mesa de los galanes", después inmortalizada en uno de los libros del humorista: una veintena de hombres se reúnen todas las tardes y lo fantástico es que no se habla de nada importante, es la insoportable levedad de la conversación.

En 1979 Boogie toma por asalto las páginas del quincenario "Humor Registrado". No se producen víctimas ni daños materiales. En su larga y violenta vida, la historieta se publica también en el semanario "La Maga" y en publicaciones mexicanas y colombianas.

Publicó tres Novelas (Best Seller, las aventuras del mercenario sirio homónimo; El área 18; La gansada), y trece cuentos (El mundo ha vivido equivocado; No sé si he sido claro; Nada del otro mundo; El mayor de mis defectos; Uno nunca sabe; La mesa de los galanes; Los trenes matan a los autos; Una lección de vida;

Puro fútbol; Te digo más...; Usted no me lo va a creer; El rey de la milonga;

19 de diciembre de 1971).
En 2003 se le diagnosticó esclerosis lateral amiotrófica y el 18 de enero de 2007 anunció que dejaba de dibujar porque había perdido completamente el control de su mano derecha, pero aclaró que continuaría escribiendo guiones. Así, le pidió a Crist que seguiera con sus chistes sueltos mientras Oscar Salas hacía lo mismo con Inodoro Pereyra.

Tuvo una particular y ocurrente participación en el III Congreso de la Lengua, que se llevó a cabo en esta ciudad. Allí ofreció una charla titulada "Sobre las malas palabras".

"De mí se dirá posiblemente que soy un escritor cómico, a lo sumo. Y será cierto. No me interesa demasiado la definición que se haga de mí. No aspiro al Nóbel de Literatura. Yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se me acerca y me dice: «Me cagué de risa con tu libro»", remató alguna vez el Negro.

Roberto Fontanarrosa

Written By Charles Francis on 27 marzo 2010 | 5:15

"De mí se dirá posiblemente que soy un escritor cómico, a lo sumo. Y será cierto. No me interesa demasiado la definición que se haga de mí. No aspiro al Nobel de Literatura.  Yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se me acerca y me dice: me cagué de risa con tu libro".

Roberto Fontanarrosa
1944:
Era domingo y el parto había sido normal, salvo por un detalle el bebé resultó negro y canalla. El 26 de noviembre nace en Rosario (Argentina) Roberto Fontanarrosa -El Negro- humorista gráfico, escritor e hincha de Rosario Central. Ese mismo mes aparece la revista "Rico Tipo", cuna de las osadas "Chicas de Divito" y exponente de una década en que la historieta y el humor gráfico argentino crecen y se consolidan.
En mi niñez fue todo normal, todo común, sin catástrofe, sin privaciones terribles y sin acontecimientos sobresalientes. Mi niñez no da ciertamente para escribir una novela angustiante. Ni da tampoco para una historieta.

1954:
El pequeño Fontanarrosa se encuentra con su verdadero amor: la pelota, Va a la cancha por primera vez a ver un partido entre Rosario Central y Tigre. Si hubiera que ponerle la música de fondo a mi vida, sería la transmisión de los partidos de fútbol.

1957:
Fin de la escuela primaria: "Andá al industrial porque en la industria está el futuro del país. Lo que se estudia ahí tiene una aplicación", le recomienda el padre. "Que haga lo que le guste, pero por si acaso que estudie inglés" , acota la madre al verlo copiar insistentemente los dibujos de "Rayo Rojo" , "Puño Fuerte", "El Tony" y "Misterix". Por esa época inicia el curso de los "12 Famosos Artistas" que la Escuela Panamericana de Arte dictaba por correspondencia.

1961:
Negado para las matemáticas, la física y la quimíca, Fontanarrosa deja el secundario después de repetir tercer año. No siento ninguna frustración por haber abandonado: al fin de cuentas soy un precursor de la deserción escolar. De esos días, el único recuerdo agradable que se conserva es el de los días miércoles al mediodía que salía del colegio para comprar en el kiosco "Hora Cero". La revista, fundada por Héctor Germán Oesterheld, es considerada un hito de la historieta.

1962:
Se viste- por primera vez- de traje para viajar a Buenos Aires, En busca de trabajo llega a editorial Columba, donde le prometen un guión, pero la propuesta nunca se concreta y Fontanarrosa se vuelve a Rosario.

1963:
Empieza a trabajar en la agencia de publicidad de Roberto Reyna y le va bien , aún a su pesar. Trabajaba sin la menor convicción. Es que siempre me pareció imposible que una persona pueda comprar un vaso porque alguien se lo inculca en un aviso.

1968:
El año del Mayo francés, del asesinato de Martin Luther King y de la dictadura de Juan Carlos Onganía, Fontanarrosa publica su primer chiste : un policía muestra su bastón manchado de rojo-sangre dice " no hay ninguna duda, eran comunistas". EL trabajo-que recuerda al "palito de abollar ideologías" de Mafalda. Dibujado más o menos para la misma época- aparece en la revista rosarina "Boom". La publicación había convocado al dibujante para ilustrar las tapas serias en color ( cosa que para mí era totalmente nueva, porque ya había crecido con historietas blanco negro). A falta de alguien que hiciera la página de humor, la dejan también en sus manos.

1971:
Año memorable para Rosario Central, que por primera vez, sale campeón. Gol inolvidable el que hace Aldo Poy de palomita, gracias al cual los leprosos de Newells quedan eliminados en la semifinal. En homenaje a esa histórica jornada, Fontanarrosa escribió el cuento "19 de septiembre de 1971", incluído en Nada del otro mundo, la compilación que Ediciones de la Flor publicó en el 88.
En pleno auge de la era James Bond, Fontanarrosa crea una parodia del agente secreto- 75 páginas dibujadas en tinta china- , de la que sólo se publican capítulos en la revista rosarina "Tinta". Boogie, el aceitoso , es el descendiente directo de este personaje que reeditará la Universidad de Rosario. También en "Tinta" aparece otro trabajo, hecho con estilográfica : Tadea y sus hijos, una historieta "a la italiana" donde todo lo que ocurre es terrible.

1972:
Surge en Córdoba la revista humorística " Hortensia", que llega a tirar más de cien mil ejemplares por números . Dirigida por Alberto Cognigni, colaboran en sus páginas Caloi, Brócoli, Lolo Amengual, Crist, Ian, y el propio Fontanarrosa, entre otros.
Era una gran vidriera para muchos de nosotros. Aquí fue donde ya me dejé de complejos y me lance a la historieta , copiando sin asco a (Hugo) Pratt.
"Hortensia" fue la madre de sus dos hijos Boogie el aceitoso e Inodoro Pereyra, el renegau
A fines del 72 aparece también "Satiricón", donde el humorista publica unas historietas basadas en cuentos de Borges, en películas o en best-sellers famosos.
¿ Quié es Fontanarrosa? Preguntaba en su tapa el primer volumen de humor gráfico de este artista de 28 años publicado por Ediciones de la Flor. A partir de entonces, y con ese sello, aparecieron tomos humorísticos suyos sobre casi todos los temas : el fútbol, el sexo, el fútbol, la política, el sexo, la cultura, el fútbol....

1973:
La nueva contratapa del diario "Clarín" es un signo del fortalecimiento del género de la historieta y el humor 7gráfico argentinos, que ya no necesitan de modelos ni de nombres importados. Convocada por Caloi, se instala en el matutino toda una banda de humoristas autóctonos : Viuti, Tabaré, Altuna, Dobal, Ian, Rivero, Crist y - por supuesto- Fontanarrosa, que allí continúa. Desde entonces, muchos lectores empiezan a hojear el diario por la parte de atrás.

1974:
Nace la revista "Mengano", adonde emigran varios de los integrantes de "Satiricón": Limura, Bróccoli, y Amengual, así como Viuti y Fontanarrosa que trabajan simultáneamente en las dos publicaciones. Para la mismo época el humorista colabora también en otros proyectos tales como "Chaupinela" y " La Cebra a Lunares "- Medio a la fuerza, a "Mengano" se muda el renegau.
Es mismo año, Inodoro hace rancho aparte : Ediciones de la Flor publica la primera compilación de sus aventuras, puntapié de una serie que ya ha superado la veintena de volúmenes. A Boogie le bastó una bazuca y una granada de trotyl para conseguir -en buenos términos- que la editorial lanzará también el título inicial de su colección, que ahora ya tiene doce tomos.

1976:
Inodoro se instala junto a la Eulogia y el Mendieta en el diario "Clarín". Luego de pasar por diferentes secciones se incorpora a "Viva", rediseñada revista dominical del matutino.
Para entonces el bar "El Cairo", en Rosario, se había transformado ya en el sitio de encuentro de la "mesa de los galanes", después inmortalizada en uno de los libros del humorista : una veintena de hombres se reúnen todas las tardes y lo fantástico es que no se habla de nada importante, es la insoportable levedad de la conversación.

1979:
Boogie toma por asalto las páginas del quincenario "Humor Registrado". No se producen víctimas ni daños materiales. En su larga y violenta vida, la historieta se publica también en el semanario "La Maga" y en publicaciones mexicanas y colombianas. He recibido muchas cartas en contra Boogie, pero las más preocupantes eran las que me llegaron a favor. Eran una cosa terrible, tipos felices porque por fin llegaba alguien que les pegara a los negros y a las mujeres

1980:
Fontanarrosa. Comienza a colaborar en la elaboración de los espectáculos de Les Luthiers. Los conocí personalmente cuando presentaron "Mastropiero que nunca "en Rosario y se quedaron en la ciudad una semana. En esa época querían formar una grupo de apoyo que les tirara ideas, el grupo no se formó pero yo empecé a trabajar con ellos.

1981:
Editorial Pomaire publica Best Seller , novela inicial de Fontanarrosa. El mismo sello lanza, al año siguiente, El área 18, su secuela.

1982:
El mundo ha vivido equivocado sostiene Fontanarrosa en el título del primer libro de cuentos, publicado por Ediciones de la Flor. A él le siguen No sé si he sido claro, Nada del otro mundo, Uno nunca sabe, El mayor de mis defectos y La mesa de los galanes, entre otras compilaciones de relatos.

1984:
Aparece en el mercado "Fierro", una revista que promueve la experimentación temática, narrativa y técnica de la historieta, un género que - para entonces- ya ha perdido su ingenuidad inicial. A sus páginas se incorpora, algunos años después, la serie
Semblanzas deportivas creadas por Fontanarrosa así como las aventuras de Sperman, un donante de esperma.

1985:
Ediciones de la Flor reedita Best Seller, un verdadero éxito de ventas- tal como su nombre obliga - y también El área 18. Aparece, además, una novela nuevecita , La Gansada.

1994:
Año mundial. El humorista es contratado por "Clarín" para comentar los partidos jugados por la selección argentina en los Estados Unidos. Hay que decirlo : en realidad, son narrados por la Hermana Rosa, una mentalista que predice los resultados. En 1994, además, recibe el Premio Konex.

1995:
Para cuando aparecen los cuentos La mesa de los galanes , los galanes ya se habían mudado de mesa. Dejaron El Cairo para instalarse en un nuevo bar, la Sede.

1998:
Inodoro Pereyra el renegau, cumple 25 años y los festeja con usted en este volumen monumental.

HISTORIA DE UNA BANDA

 
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