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Dos delincuentes asaltaron a un arquitecto y uno lo mató de un tiro

Written By Carlos Francisco Gutierre on 25 agosto 2015 | 9:07

Cerrito al 3600. Iban en un auto con cuatro ocupantes. Dos bajaron, le sacaron la billetera y el celular. Y uno le disparó desde corta distancia. Sandro Procopio tenía 48 años.

Escena del crimen. Sandro Procopio fue asesinado ayer alrededor de las 16.40 cuando caminaba hacia una casa cuya refacción estaba realizando.
Por Hernán Lascano / La Capital 
Un arquitecto de 48 años fue abordado ayer a la tarde por dos delincuentes cuando llegaba a la casa en la que dirigía una obra de refacción en el barrio Bella Vista. Los dos individuos se le aproximaron casi en la esquina de Cerrito y Constitución, uno de ellos extrajo un arma de fuego e intentó despojarlo de sus pertenencias, en lo que ofrecía la apariencia de ser un robo ocasional. Se inició un forcejeo que no duró más de diez segundos hasta que uno de los asaltantes le efectuó un disparo al profesional, agresión que minutos después le costaría la vida.
La dimensión del ataque, que quedó registrado por varias cámaras de videovigilancia de la zona, luce por completo desproporcionada en razón de lo que los delincuentes se llevaron: nada más que la billetera y el teléfono celular de la víctima, que se llamaba Sandro José Procopio. Era padre de un joven de 17 años que juega al fútbol en un club de Italia. Era además hermano de Pablo Procopio, periodista de La Capital, LT3 y Cablehogar.
Auto oscuro. Las imágenes de video que captó un comercio de la zona revela que todo se inició a las 16.40, cuando un vehículo tipo sedán de color oscuro, que podría ser azul, semejante a un VW Gacel, avanzó a muy baja velocidad a la altura de Cerrito al 3700 hasta girar a la derecha por Constitución. Dos minutos después el arquitecto, que iba vestido con un jean y un sweater oscuro, surgió caminando en dirección este.
Cuando Procopio llegaba a una casa de ladrillos vistos situada casi en la ochava, a la altura del 3707, aparecieron dos hombres jóvenes que lo interceptaron y lo arrinconaron contra la pared. Uno de ellos, que usaba un jean y un buzo claro, sacó un arma de fuego con la mano derecha. El otro individuo, que calzaba un buzo blanco con rayas horizontales oscuras, empezó a golpearlo.
Procopio procuró defenderse del ataque hasta que en un momento el que tenía el arma le disparó a la cintura y ambos atacantes desaparecieron de escena.
El arquitecto cruzó corriendo la calle Constitución en dirección a la vivienda en la que trabajaba como encargado de las refacciones, ubicada en Cerrito 3681, pero se desplomó antes de llegar al vallado de la obra.
Los obreros lo asistieron y llamaron a una ambulancia. El disparo que recibió afectó un órgano vital y en pocos minutos se produjo el deceso.
La captura del video muestra que el forcejeo se prolongó durante unos diez segundos. Según puede verse la víctima no ejerció un auténtico acto de resistencia sino que simplemente trató de protegerse de los golpes que los dos delincuentes le asestaban.

Por la espalda. Una referencia aportada por testigos a la Policía de Investigaciones (PDI) que trabaja en la faz preventiva del caso señala que Procopio fue baleado cuando escapaba de sus agresores cruzando la calle.
La versión parece compatible con el lugar por el cual ingresó la bala, es decir, casi de espaldas. En el lugar no se halló ninguna cápsula, lo que sugiere que los delincuentes podrían haber utilizado un revólver.
La reconstrucción más atinada del hecho surgirá de los dichos de testigos. Lo que sí es inobjetable es que le dispararon a sangre fría, a corta distancia y sin que los agresores estuvieran en peligro.
La fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos encargada del caso, Marisol Fabbro, consignó que se presume que en el vehículo oscuro que dobló antes de que Procopio llegara a la esquina donde lo acorralaron iban cuatro ocupantes. El auto se habría estacionado por Constitución y esperado allí a los agresores que se marcharon tras efectuar el balazo.
Este diario recogió testimonios de personas que dijeron haber sido testigos presenciales del hecho. "Vi como le dispararon y cómo el hombre cruzó corriendo la calle con dificultad, como rengueando, hasta que se cayó en la vereda de enfrente", dijo una mujer que rehusó dar su nombre.
Sin dinero. En tanto, el propietario de la casa donde Procopio dirigía la construcción de una segunda planta se encontraba aturdido. Lo único que señaló a los periodistas que se acercaron es que el arquitecto nunca llevaba dinero, más que el necesario para moverse, y que no tenía que efectuar pagos ni tampoco cobrar honorarios. Por lo que de manera preliminar el incidente que terminó en homicidio no implicó el robo de una cantidad importante de plata.
En plena tarde. El incidente se produjo bajo la luz plena de la tarde, mientras había varias personas en la calle, en un barrio agradable en el que predominan viviendas de una planta y comercios. Frente al lugar donde el arquitecto fue atacado funciona en un importante predio la Mutual De Los Arroyos.
"Aparentemente el hecho fue en ocasión de robo. A la víctima le falta el celular y la billetera si bien tenía otros objetos de valor. Recibió un golpe fuerte en la cabeza y un disparo de arma de fuego en la cintura. Se ordenó el relevamiento de cámaras que hay en la zona. Solamente los obreros lo recibieron cuando llegó pidiendo auxilio, pero él no pudo dar referencias de lo ocurrido a otras personas allegadas", señaló la fiscal Fabbro.
El hecho de que le hubieran robado la billetera deviene de que la familia de la víctima señala que usaba una al igual que un teléfono móvil. Las imágenes captadas dejan ver que es despojado de pertenencias.
La absoluta desmesura del ataque en función de lo que se llevaron los ladrones hundía en el desconcierto a los investigadores. Un oficial que trabaja en el caso señalaba anoche: "Esto es una muerte sin sentido. Al hecho de que le hayan disparado no hay que buscarle lógica. No le ofrecía ninguna hostilidad a los delincuentes y estos ya le habían sacado lo que tenía", decía.
Italianos. Sandro Procopio pertenece a una familia muy conocida en Rosario. Su padre Saverio, quien falleció hace tres meses, fue el propietario de una conocida agencia de turismo con décadas de trayectoria en la ciudad. Era italiano de la Región de Calabria y estaba muy ligado a las actividades del Consulado de ese país en Rosario.
Según contaban ayer los amigos Sandro tenía planeado un viaje a Italia próximamente, que haría con su madre, para ir a visitar a su hijo futbolista.
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