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Dos policías y tres patovicas, presos por la muerte de Gerardo Escobar

Written By Carlos Francisco Gutierre on 30 agosto 2015 | 15:44

Una investigación con un desenlace esperado. Los cinco estaban a cargo de la seguridad del boliche La Tienda, donde se vio vivo por última vez al joven empleado municipal. 

Reclamo. Familiares, amigos y compañeros de trabajo de Gerardo Escobar empiezan a encontrar las respuestas.
Tres patovicas y dos policías que cumplían servicios adicionales en el boliche La Tienda la madrugada del viernes 14 de agosto, el último día que se vio con vida a Gerardo "Pichón" Escobar, fueron detenidos ayer a la mañana en cinco allanamientos ordenados por el juez Juan Carlos Curto a pedido de la fiscal Marisol Fabbro y llevados adelante por la Dirección de Asuntos Internos de la policía y la Tropa de Operaciones Especiales. De esta manera, la investigación que en los últimos días pareció enrarecerse por pistas falsas y comentarios politizados, parece entrar en la recta final hacia su esclarecimiento y presentando ribetes macabros. Pero todo eso saldrá a la luz mañana, cuando según se informó oficialmente, la fiscal hable tras la audiencia imputativa.
Gerardo Ezequiel Escobar tenía 23 años y era jefe de cuadrilla de la Dirección de Parques y Paseos de la Municipalidad de Rosario. Según pudo reconstruir la investigación, la tarde noche del jueves 13 de agosto estuvo en el Casino donde ganó unos 5 mil pesos, después se compró algunas pilchas en un local del complejo City Center y de allí se fue a su casa. La familia contó que se bañó, se cambió y salió con amigos. Su primer destino fue Bogart, un cantobar ubicado en Santa Fe y Presidente Roca. Después, avanzada la madrugada, fue a La Tienda, el after de Tucumán al 1100 donde estuvo hasta las 5.45 del viernes.
Algo violento pasó. Según imágenes de video registradas frente al boliche, el joven salió de allí acompañado por otros muchachos y se dirigió hacia la esquina de Tucumán y Sarmiento. Esa filmación también muestra que un patovica del local y la mujer que sería la encargada del lugar también salen a la calle. Mientras el hombre va hacia la esquina, la mujer mira y con un gesto de preocupación se toma la cabeza. Se supone que algo pasó allí. Y extraoficialmente ayer se dijo que ahí Escobar fue ferozmente golpeado.
Después nada más se supo del joven y todo entró en un cono de sombras con hipótesis diversas y pruebas dudosas. Entre esos elementos estuvo la información dada por amigos de Escobar que, mediante un sistema de rastreo hogareño, dijeron que el teléfono celular del muchacho se había activado en la zona suroeste de la ciudad, más precisamente cerca de la casa de uno de los patovicas que la noche de la desaparición estaba en La Tienda y que ayer fue detenido; y el testimonio de un chofer de la línea 103 que dijo haber llevado a Gerardo desde Paraguay y Catamarca hasta Paraguay y 27 de Febrero a las 6 de la mañana de ese viernes, aunque nadie vio al joven por allí.
Lo cierto es que la fiscal Fabbro tuvo que remar contra muchas trabas para poder avanzar. Por ejemplo, se topó con que la mayoría de las cámaras de videovigilancia pública que se encuentran en la zona de La Tienda no tenían registros o no andaban. Y tuvo que limitarse a las que aportó el boliche (tanto las cámaras externas como internas) y la de edificios cercanos al boliche.
En tanto, la búsqueda de Gerardo siguió su camino sin ningún éxito mientras su familia reclamaba con marchas y volanteadas en distintos puntos de la ciudad. A ese pedido se sumo el Defensor General de la provincia, Gabriel Ganón, quien puso en tela de juicio el accionar de la policía y dijo que "en esta ciudad nadie desaparece porque sí, sino porque la policía o alguna fuerza del Estado está detrás de esa desaparición". Y solicitó que la pesquisa sea remitida a la Justicia federal como una "desaparición forzada de persona".
Recién la tarde del viernes 21 de agosto el cuerpo de Gerardo apareció flotando en aguas del río Paraná, frente al parque Urquiza. La "autopsia blanca" realizada en el Instituto Médico Legal no permitió determinar los motivos del deceso del muchacho, quien no presentaba signos de heridas provocadas por armas blancas o de fuego. El examen forense planteó una diferencia entre la Fiscalía y la Defensoría públicas ya que la primera indicó que el cadáver sólo presentaba un leve hematoma en la zona intercostal derecha que no era mortal y desde la Defensoría se insistió con que ese hematoma podría ser fatal, como el que también presentaba en los genitales. Todo eso se sabrá a mediados de esta semana, cuando lleguen a la fiscal los exámenes anatomopatológicos e histopatológicos complementarios a la primera autopsia.
Bajo la lupa. A partir del hallazgo del cuerpo y de desechar algunas hipótesis, la fiscal Fabbro centró la investigación en el personal que trabajó la noche del viernes 14 en La Tienda. Los tres patovicas y dos policías que custodiaron el local aquella madrugada declararon dos veces ante la funcionaria y ayer quedaron presos después de que la TOE y la Dirección de Asuntos Internos requisaran sus viviendas. Incluso el secretario de Control de las Fuerzas de Seguridad, Ignacio Del Vecchio, participó de las medidas en las casas de los dos hombres de la fuerza que fueron pasados a disponibilidad por el jefe de la Unidad Regional II.
Esos dos policías fueron identificados como Luis Alberto N., afincado en la zona de Paraguay al 5500, quien prestaba servicios en el Comando Radioeléctrico y cumplió un servicio adicional legal en el boliche; y Maximiliano A., afincado en la zona de Blomberg al 2600 y de licencia en la fuerza desde hace un año por carpeta médica psiquiátrica. Desde entonces trabajó en el boliche donde se vio con vida por última vez a Gerardo Escobar.
En tanto, los patovicas detenidos fueron identificados como José Luis C., de 33 años; César Darío A, de 30; y Cristian Jesús R., de 36 años; afincados en las zonas de Dinamarca al 500 bis, Bufano al 2600 y Uruguay al 3100 respectivamente. Hasta ayer no se sabía cual era el grado de participación que cada uno de ellos tuvo en el trágico episodio, pero el dato de que el teléfono del muchacho se activó a poco de desaparecer en la zona de Uruguay y Vera Mujíca coincide con uno de los domicilios señalados.
Lo peor. Qué pasó con Gerardo desde que salió de La Tienda hasta que su cuerpo cayó al río sigue siendo un enigma. No obstante, ayer extraoficialmente se dejó entrever que el joven habría sido golpeado fuertemente por uno de los patovicas en la esquina del boliche, que otro de los custodios le habría hecho un submarino seco (le tapó la cabeza con una bolsa de nailon) y que una vez sin vida un policía puso su auto para trasladar el cuerpo hasta el río.
En ese marco, se prevé que en la audiencia del lunes en Tribunales la fiscal Fabbro acuse a uno de los patovicas por homicidio agravado y a los otros cuatro implicados por encubrimiento. Aunque la oficina de prensa de Fiscalía anticipó que la funcionaria "tiene datos que se podrán hacer públicos recién después de esa audiencia para que nadie interfiera con la misma".
Finalmente, allegados a la fiscalía comentaron que "la participación de los policías y los patovicas del boliche en la desaparición de Gerardo fue una de las primeras hipótesis, no se descartó nunca y había indicios concretos, pero recién se profundizó con el registro de cámaras privadas que muestran lo ocurrido, el cruce de los testimonios de los detenidos y de algunos habitúes de La Tienda y algunas llamadas anónimas que llegaron a la Fiscalía entre otros elementos".
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