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Iba a ver a Central y lo bajaron del micro acusado de homicidio

Written By Charles Francis on 28 octubre 2012 | 9:08

Fabián C. tiene 45 años y está imputado de matar a Ezequiel Alarcón en diciembre pasado. Fue detenido en el interior de un colectivo de hinchas de Rosario Central.
Héctor Alarcón no dudó en señalar a quienes mataron a su hijo.
Ayer al mediodía fue arrestado Fabián C., sospechoso de haber participado en el crimen de Ezequiel Alarcón, un joven asesinado en 2011 en barrio Ludueña. El imputado fue detenido en el interior de un colectivo de hinchas de Rosario Central que se dirigía a Misiones para apoyar al equipo en el partido que hoy sostendrá frente a Crucero del Norte.
El arresto lo realizaron agentes del Comando Radioeléctrico cuando, a partir de "datos de calle", los pesquisas supieron que en uno de los transportes se encontraría un hombre de aproximadamente 45 años, canoso y que vestía remera blanca y bermuda gris, quien era buscado por el homicidio de Alarcón. Al revisar el micro se detectó a un hombre con similares características iba ubicado en el último asiento y al preguntarle sus datos filiatorios admitió llamarse Fabían C. Tras ello los uniformados consultaron al juzgado de Instrucción 12, donde se investiga el crimen, y éste ordenó la detención.
El homicidio de Alarcón ocurrió el pasado 10 de diciembre del 2011 cuando el muchacho recibió varios balazos en la puerta de su casa de Matienzo y Urquiza. Tras agonizar seis días, falleció en la sala de terapia intensiva del Hospital de Emergencias.
Esa no había sido la primera vez que Ezequiel era agredido. "El 18 de agosto (de 2011) lo habían baleado en las piernas y ahora lo mataron los mismos hombres", aseguró Héctor Tito Alarcón a LaCapital en diciembre del año pasado. Y señaló que la denuncia por ese hecho no la habían hecho "por miedo".
Los acusados. Don Tito, en aquella oportunidad, no dudó en señalar a tres hermanos afincados en su mismo barrio y ligados a la barra brava de Rosario Central como los autores de la ejecución de su hijo. Y recordó que un par de días después de ser baleado su hijo, y mientras el joven estaba internado, dos integrantes "de la barra de Central pasaron por el hospital para preguntar si estaba vivo o muerto. Entonces se pelearon con los chicos que estaban aguantando a Ezequiel" en la puerta del Heca.
Respecto a quienes mataron a su hijo, Tito dio un giro a su denuncia y remarcó en su momento que "no fueron los mellizos C., sino su padre y otro hermano", haciendo alusión a Fabián C. y su hijo Guillermo. Una vecina me contó que el padre señalaba a mi hijo y le decía a Guillermo «matálo, matálo»". Y aseguró que sus vecinos lo alertaron acerca de la presencia intimidatoria de Damián Tacuara C. en el barrio.
Este último hombre también fue arrestado por el crimen a principios de 2012 en un jardín de infantes de Polonia al 1600 cuando llevaba a su hija a esa institución. El muchacho, de 23 años, quedó detenido y se le secuestró una moto Yamaha YBR 125 en la que se conducía y que habría sido utilizada el día del homicidio.

Un taxista fue procesado por matar a sus dos hijos

Written By Charles Francis on 14 octubre 2012 | 14:19

Faltaban solo tres días para que el año 2011 llegara a su fin y Norberto Alfredo Moretti, un taxista de 62 años, se sentía un hombre decepcionado por los avatares de la vida.
Triste final. Los cuerpos de los dos pequeños son retirados de la casa de Cabal 964 bis, en Empalme Graneros.
Faltaban solo tres días para que el año 2011 llegara a su fin y Norberto Alfredo Moretti, un taxista de 62 años, se sentía un hombre decepcionado por los avatares de la vida. Estaba frustrado y desesperanzado. Atravesaba las últimas instancias del divorcio vincular con su esposa, Claudia Marcela Rodríguez, de 40 años, con quien había tenido dos hijos: Norberto Benjamín y Josefina Sol, quienes tenían entonces 5 y 3 años. La noche del 28 de diciembre sus vecinos lo vieron en la puerta de su casa de Cabal 964 bis, en Empalme Graneros, mientras los chicos jugaban con una manguera para apaciguar el calor del verano. Fue la última vez que el barrio presenció una escena familiar. Horas más tarde el hombre descargó todos sus malestares sobre los cuerpos de los pequeños. Una vez que los niños se durmieron los asfixió hasta quitarles la vida. Después estuvo todo un día junto a los cadáveres, presuntamente pensando qué hacer. La noche del 29 de diciembre se arrojó al paso de un camión en la avenida de Circunvalación y terminó internado en el Hospital de Emergencias. Allí, en una cama del centro asistencial, admitió ante un oficial de policía lo que había hecho. “Hice algo terrible, maté a mis hijos. Si ellos no están conmigo no van a estar con nadie, y menos con esa hija de puta”, dijo en relación a su ex esposa. La historia, trágica y cruel, había cerrado. Y por eso, la jueza de Instrucción Roxana Bernardelli lo procesó como autor de doble homicidio agravado por el vínculo parental.

   Josefina y Benjamín vivían con su mamá, pero a diario visitaban al padre. Incluso, dijeron los vecinos del hombre, muchas noches se quedaban a dormir en la casa de Empalme Graneros y se notaba que le hombre tenía buena relación con ellos. El miércoles 28 de diciembre, cerca de las 20, esos mismos vecinos vieron a Norberto y sus hijos en la puerta de la vivienda. El calor obligaba al vecindario a permanecer hasta entrada la noche sentado en las veredas. Esa fue la última vez que a los chicos se los vio con vida. Cinco horas más tarde Claudia llegó hasta la casa de calle Cabal para buscar a los pequeños. Pero nadie atendió a sus llamados. “Norberto...Norberto...la puta que te parió....devolveme los chicos”, gritaba la mujer desesperada ante la vista de algunos curiosos y frente a una casa herméticamente cerrada. Tras unos minutos desistió y se fue sin saber que los pequeños ya estaban muertos.
Una orden judicial. El día jueves Claudia estuvo en los Tribunales provinciales. Ante el juez de Familia Ricardo Dutto expuso la situación que estaba atravesando y el magistrado libró una orden de restitución de los menores a su madre además de prohibir que Norberto se acerque a la vivienda que la mujer ocupaba con sus hijos, en la zona de Montevideo y Provincias Unidas.
   Como si supiera de lo que estaba ocurriendo, y apabullado por la realidad, la noche del 29 de diciembre Norberto salió de su casa. “Estuvo como 45 minutos caminando de una esquina a la otra, como muy nervioso. Se notaba que había pasado algo”, dijo el vecino Walter F. ante la jueza. Poco después de las 23 Moretti se fue hasta Juan José Paso y Circunvalación. Allí se tiró al paso de un camión y quedó maltrecho, pero vivo. Sufrió fracturas en los brazos y traumatismos en distintas partes del cuerpo y fue trasladado al Hospital de Emergencias. La verdad quedaría al desnudo al otro día.
   Es que Claudia Rodríguez, con el oficio judicial en su poder, llegó hasta la seccional 20ª para que la policía la acompañe hasta la casa de Norberto a recuperar a sus hijos. El sumariante de la comisaría, Sebastián C., constató que el dueño de la casa en cuestión era el mismo que había quedado registrado como víctima de un accidente la noche anterior y estaba internado en el Heca. Por eso, antes de ir a la vivienda, acompañó a la mujer al hospital y allí el oficial indagó a Norberto. “Me dijo que no fue un accidente, que se quiso suicidar”, contó el uniformado al declarar ante la jueza Bernardelli. Y cuándo le preguntó por qué, Norberto respondió con una brutal afirmación: “Hice algo terrible, maté a mis hijos. Si ellos no están conmigo no van a estar con nadie”.
Espantoso. Pocos minutos más tarde, la cuadra de Cabal al 900 bis se pobló de policías y peritos. Tuvieron que barrtear una puerta de rejas y patear otra de madera para acceder a la casa de Norebrto Moretti. Los cuerpitos de Benjamín y Sol fueron hallados en la cama de una plaza donde dormían cada vez que iban a visitar a sus padres. “Estaban como acomodados, uno en cada extremo de la cama, con signos de descomposición y gases de putrefacción. Fue una situación espantosa, casi nunca vista en los años de servicio que llevó en el Sies”, dijo el primer médico que ingresó a la vivienda.
   Con todos esos elementos en su poder, la jueza Bernardelli le dictó el procesamiento por doble homicidio agravado por el vínculo parental a Norberto Moretti. La magistrada, en su fallo, dice que más allá de la “carencia de testigos presenciales”, hay “una suma de indicios y presunciones que surgen de la conducta del imputado previas y posteriores al hecho que, sumadas a las pruebas objetivas derivadas de las periciales recuperan relevancia de cargo ya que no hacen sino remarcar la autoría del ilícito y la responsabilidad del acusado, quien actuó con la consciente voluntad de obtener el resultado de filicidio”. En el dictamen, la magistrada dispuso además la prisión preventiva del hombre y le trabó un embargo de 20 mil pesos sobre sus bienes.

Condenan a dos hermanos por matar a un policía

Written By Charles Francis on 08 octubre 2012 | 22:28


Dos años atrás, el policía Sergio Alfonso, de 37 años, estaba en su auto con su pareja cuando recibió cuatro balazos mortales. En el atentado la mujer, de 23 años, resultó herida.
Dos años atrás, el policía Sergio Alfonso, de 37 años, estaba en su auto con su pareja en Villa Gobernador Gálvez cuando recibió cuatro balazos mortales. En el atentado la mujer, de 23 años, resultó herida en la espalda. Ahora, un juez de Sentencia condenó a dos hermanos por el homicidio. A uno de ellos le atribuyó la autoría material del crimen y al otro haber participado del acto. El trágico asunto derivó de una pelea familiar: uno de los condenados, el mayor, es padrastro de la muchacha.

El juez de Sentencia Nº6 Julio César García condenó a Gabriel Alejandro Benítez a doce años y seis meses de prisión como autor de los delitos de homicidio y lesiones leves agravados por el uso de arma de fuego, aunque su pena quedó en trece por un hurto previo. A su vez, Alfredo Enzo Benítez, su hermano mayor, recibió cinco años y ocho meses como partícipe secundario de homicidio agravado.

A quemarropa. El violento suceso se desató el 12 de febrero del 2011. Cerca de las 23.30 de ese día, Alfonso —un policía que estaba en disponibilidad en ese momento— llegó a una casa ubicada en Temporelli al 1900 en un Peugeot 504 negro. Lo acompañaba Maribel M., de 23 años, que desde hacía unos meses era su novia. Alfonso era un agente policial que, tras trabajar varios años en las secciones Orden Público y Logística, había sido separado de la fuerza.

En ese momento, según el relato de la chica, apareció un auto negro en el que iban los Benítez, un hermano de la joven y un sobrino de uno de los imputados. Del vehículo se bajó, según la reconstrucción judicial, Gabriel Benítez y le disparó los balazos fatales. Para condenar a los hermanos, el juez García ponderó el testimonio de Maribel M., ya que presenció el hecho y fue una de las víctimas.

La chica relató que ese día Alfonso la llevó a la casa de una amiga, pero no la encontró. En ese momento apareció, según dijo, un auto negro. "Yo pensé que era Sergio porque él trabajaba en un auto igual que el de mi padrastro (por Alfredo Benítez). En ese momento, mi hermano se bajó del auto y me pegó en el labio. Para mí lo hizo porque un mes atrás (del crimen) me había peleado con mi mamá porque cuando tenía 9 ó 10 años mi padrastro quiso abusar de mí. Se lo conté a ella, pero no me creyó. Un rato después, Sergio me vino a buscar y le dijo a mi hermano «Mientras esté yo a ella nadie le va a pegar", contó Maribel M.

Desde la ventanilla. Poco después, se desataría el drama. El policía y su pareja fueron hasta la casa de la abuela de la chica a buscar al hijo de Maribel. En ese momento el auto negro de Alfredo Benítez frenó delante del vehículo de Alfonso. El policía no tuvo tiempo de reiniciar la marcha. Sólo alcanzó a prender las luces cuando los recién llegados ya habían bajado del auto. "Gabriel se acercó hasta la ventanilla del conductor. Sacó un arma de fuego que tenía en la cintura y me empujó. Yo le dije «con él no es el problema, matame a mí», pero él lo apuntó y le tiró mientras mi padrastro le gritaba «quemalo»", relató.

A su vez, el juez García tuvo en cuenta que la testigo ubicó al tirador al lado de la ventanilla delantera izquierda del vehículo y el policía fallecido estaba sentado al volante del Peugeot 504. "El testimonio guarda correspondencia con la trayectoria de los disparos. Según la autopsia, los balazos fueron efectuados de izquierda a derecha", sostuvo el magistrado. Además valoró el hallazgo de tres vainas servidas a unos 50 centímetros de distancia sobre el lado izquierdo del auto.

También se encontró dentro del rodado una vaina servida y un proyectil. "Esto significa que el tirador introdujo la mano o el arma dentro del vehículo. Además, se corresponde con la posición final de la víctima quien mortalmente herido trató de salir por la puerta derecha delantera del auto", explicó.

Conflicto de familia. Con relación a la motivación, el juez entendió que existía un conflicto familiar "de hondura y raigambre profunda que parcializa posturas, lo que se refleja en las declaraciones de los testigos, que poco aportaron sobre la mecánica del hecho". Cuando estuvieron ante el juez, los hermanos proclamaron su inocencia y dijeron que no estuvieron en la escena del hecho. Sin embargo, el juez consideró que sus testimonios no eran creíbles.

Lo procesan por un crimen tras una pelea vecinal por un caño de agua

Written By Charles Francis on 28 mayo 2012 | 9:39

Daniel Deheza murió de siete balazos en 2011 luego de una disputa entre su mujer y la de un vecino.
Varios testigos incriminan a un hombre de 30 años en un homicidio por el cual hay un prófugo. El juez pidió investigar a personas que aportaron una versión favorable al sospechoso.

Un hombre de 30 años fue procesado como presunto coautor del crimen de un vecino asesinado de siete balazos en el marco de una disputa por una conexión de agua potable entre dos familias. Además, la resolución del juez de Instrucción Nº 9 Javier Beltramone ordena investigar a tres testigos por la posibilidad de que hayan incurrido en los delitos de falso testimonio y encubrimiento. En este marco, aún se encuentra prófugo un hermano del imputado que también está sindicado como responsable del crimen.
Osvaldo Daniel Deheza tenía 32 años y murió días después de ser baleado el 24 de noviembre en la puerta de su casa de Esquivel al 1300, en un humilde sector de la zona norte. Desde ese día fueron buscados como principales sospechosos del crimen Roberto Enrique Carreño, de 30 años y conocido como Kiko, y su hermano Fernando, apodado Guchi.
Ambos fueron sindicados por testigos como quienes dispararon contra el ayudante de albañil y padre de cuatro hijos. ¿La causa? Al parecer fueron problemas vecinales que hicieron eclosión ese día, cuando Deheza desconectó un caño de agua potable que compartía con Carreño disconforme porque éste había estado lavando el auto.
La pelea por el caño entre las concubinas de ambos no habría pasado a mayores, según se desprende de los testimonios citados en el fallo. Pero todo se desmadró cuando Kiko llegó a su casa y su mujer Roxana le contó que la esposa de Daniel, Sandra, la había agredido. Entonces ésta lo escuchó a Carreño decir: "Ahora va a ver este gil de mierda".
Ese fue el preludio del breve encontronazo en el cual Deheza, vestido con un short y una camiseta de Central, recibió balazos en el rostro, cuello, tórax, brazos, muslos y espalda.
Dos versiones. El crimen de Deheza llegó a Tribunales desde distintos puntos de vista según quien la contara, ya que declararon familiares, vecinos y amigos que dijeron haberlo presenciado. Sin embargo, la historia que comienza en una discusión por la conexión de agua se bifurcó en un punto para tomar por caminos "inconciliables", según admitió en su fallo el juez.
Una versión se desprende del relato de allegados a la víctima y vecinos de la zona. Entre ellos, Walter O. contó que esa tarde iban en la moto de Daniel hacia la casa de éste cuando, al llegar a la esquina, una hija de Deheza los detuvo para advertirle que habían oído a Kiko decir que le iba a pegar un tiro.
Daniel no le dio crédito a los dichos de su hija de 8 años y siguió hacia su casa. Entonces, según declaró O., vieron salir del pasillo a los hermanos Carreño y Guchi comenzó a disparar a unos 8 ó 10 metros de distancia. "En ese momento aceleré la moto y Dani se cayó, frente a su casa. Ellos se acercaron a él y le hicieron varios disparos más", relató el testigo, para quien presenciar "cómo saltaba toda la piel con la sangre" de su amigo le trajo problemas posteriores para dormir.
"Después —continuó O.— Kiko salió corriendo para su casa y Guchi le apuntó a la nena de Daniel que estaba ahí viendo todo. Le dije que no tirara, que los chicos no tenían nada que ver y me disparó a mí, desde tres metros. La bala pegó en uno de los retrovisores de la moto".
A esta versión se le contrapone otra aportada por tres testigos que aseguraron haber visto a dos personas que iban en una moto YBR roja. Estas personas dijeron un chico que parecía menor bajó del rodado y disparó contra Deheza, que estaba en la calle. Los relatos coinciden en la falta de detalles y en la ausencia de los Carreño de la escena.
Escape. Luego del crimen, los testigos refirieron que Guchi se fue en un Fiat 600 blanco en el que había llegado minutos antes y Kiko escapó por los fondos de su casa.
Sin embargo, cuando lo detuvieron el 15 de diciembre en una casa de Blas Parera al 1400, Roberto Carreño negó el hecho hasta el punto de afirmar que no conocía a su vecino.
Kiko dijo que ese día había llegado del trabajo, entró a su casa y se bañó. Luego dijo que oyó unos disparos y que al rato comenzaron a tirarles piedras a su casa. Entonces, temeroso de que ingresaran a su vivienda a prenderle fuego, decidió escapar junto a su mujer y su bebé.
Pero esa declaración no convenció al juez. Entre otras cosas, porque omitía los motivos por los que Carreño sintió que peligraba la integridad de su familia. Además, los tiempos que expuso en su relato no coincidían con lo narrado por otros testigos, entre ellos un matrimonio a través de cuya casa se escapó Kiko tras forzar una reja.
Tampoco era congruente con los dichos de vecinos que dijeron conocer los constantes problemas de convivencia entre las familias Carreño y Deheza.
Verosímiles. Tras analizar los dichos de varios testigos, Beltramone concluyó que la versión aportada por los allegados a la víctima estaba más ajustada a la realidad. Así, se refiere a "relatos coherentes, verosímiles y esencialmente concordantes" que describen el hecho sin fisuras y desde distintos puntos de vista: la viuda de Daniel que vio por la ventana de su casa, el amigo que iba con él en la moto y a quien también le dispararon, los hijos de Deheza, una vecina que lavaba ropa en el patio y una mujer que atendía un comercio en las inmediaciones.
Además el juez destaca que esos "todos (esos testigos) justifican plenamente su presencia en el lugar y momento de los hechos".
Debilidades. Por el contrario, el magistrado encontró contradicciones incluso entre el relato de Carreño y el de su esposa. Pero además destacó las debilidades de los testimonios que avalaban la coartada de Kiko.
Por ejemplo, dice que no se comprende el relato de un testigo que no recuerda qué prenda vestía la víctima. "Si vio los hechos a la distancia, lo más natural es identificar que al que le dispararon llevaba puesta una camiseta de Central", dice el juez, y aclara que la moto YBR roja a la que aludieron esos testigos era, justamente, la de Deheza.
Pero el juez además destaca en su fallo que los testigos que aportaron la versión que excluye a Carreño "también se comportaron de modo diferente" a los otros: "Ninguno dijo haber intentado ponerse a resguardo de los tiros".
Estas contradicciones motivaron al juez a formularse unas preguntas. Entre ellas, ¿por qué Sandra iba a endilgar el homicidio de su marido a un vecino inocente y al hermano de éste? ¿Y por qué iba a colaborar en ello Walter O.? ¿Y por qué Fernando Carreño está prófugo si nunca estuvo allí? Y por último: ¿cómo hicieron las personas que no viven en la zona para ver a dos personas llegar en moto, disparar y huir, algo que no vieron los vecinos de la cuadra?
Desvío. En este marco, el juez consideró "falaz e incompatible" la versión aportada por los testigos Soledad I., Mauro M. y Andrea T. quienes, a su juicio, "ingresaron a la investigación con el objeto de desviar su curso". Por ello el magistrado pidió que se investigue a estos testigos "por la presunta comisión de los delitos de falso testimonio y encubrimiento agravado".
En cuanto a Kiko Carreño, el juez resolvió procesarlo por homicidio calificado por alevosía y agravado por el uso de arma de fuego.

Tablada: un procesado por crimen en señal de venganza

Written By Charles Francis on 17 mayo 2012 | 22:10

Por Ana Laura Piccolo.- Un hombre de 36 años sindicado como miembro de la banda del tanque, fue imputado por el homicidio de Ariel Ruiz, alias Pechocho, de 26, de la Banda del Puente, ocurrido en diciembre en Gálvez y pasaje Santafesino.


En diciembre pasado, un ataque a tiros en plena vía pública sumaba otra muerte violenta en Tablada, barrio en el que balaceras, heridos y muertos están a la orden del día y para muchos, ya forman parte “del paisaje”. Pechocho, como se conocía a Ariel Alejandro Ruiz de 26 años, fue acribillado a balazos en la esquina de Gálvez y pasaje Santafesino frente a su mujer. Antes de abrir fuego, la persona que bajó de un Volkswagen Gol color gris aclaró: “Vos estabas metido en la muerte de mi hermano” y disparó. Por ese hecho, 50 días más tarde fue detenido Guillermo Raúl Benavente, de 36 años, quien fue procesado por homicidio agravado y portación de arma de fuego en un fallo que ya fue apelado por la defensa y se encuentra en la sala IV de la Cámara Penal. La principal prueba en su contra fue la mención de su nombre en boca del moribundo y a oídas del primer policía que llegó al lugar.
Los asesinatos en Tablada no tienen relación con ocasiones de robo, refieren en su mayoría a ajustes de cuentas. Y en los últimos tiempos, la mayoría de las manchas de sangre dejadas en las calles del barrio tienen un denominador común: la continuación de un histórico enfrentamiento –en el que no es ajena la disputa por territorio para la venta de drogas– entre dos clanes: los del Tanque (por el tanque de agua ubicado en Grandoli y Güiraldes) y los del Puente (por el puente de hierro de Seguí al fondo, en el Bajo Ayolas).
Benavente es un apellido clave a la hora de entender la guerra territorial que se desató en Tablada con el homicidio de Joel Alcaraz en noviembre de 2009, cometido en pasaje Bécquer al 500 bis, en un hecho que también se cobró una víctima del bando rival al dejar a Jesús, uno de los hermanos Benavente, postrado en una silla de ruedas.
Los Benavente, según refieren voceros policiales, son parte de la llamada banda del Tanque, mientras que los Alcaraz están en la vereda opuesta: con Los del Puente (donde también estaba enrolado Ruiz).
Pero la presunta venganza que terminó con la vida de Pechocho se enmarca en el asesinato de Gustavo Benavente, acribillado en octubre pasado en Grandoli al 3900, en un hecho por el que estuvieron detenidas cuatro personas, que recuperaron la libertad por falta de pruebas. Dos de ellos fueron atacados a tiros con posterioridad y dejaron otra vez al descubierto los códigos que imperan en Tablada: hermetismo a la hora de declarar ante los jueces y justicia por mano propia.
Uno de los mencionados en ese crimen, Daniel “Caballo” Alcaraz, fue asesinado el jueves pasado en Tablada; y otro, Miguelito G., recibió un tiro en la cabeza en el mes de marzo que lo dejó internado con pérdida de masa encefálica. Otro de los crímenes tuvo lugar el 5 de febrero pasado, cuando David Eduardo Caramún, de 27 años, fue ejecutado de siete balazos en la puerta de su casa, en Güiraldes al 400 bis. Si bien por el hecho no hay detenidos, sus familiares apuntan contra Checho A., familiar de Joel y Caballo Alcaraz. A Checho también le achacan otro homicidio, ocurrido el 1º de mayo pasado. La víctima fue Domingo Alejandro Ribles, de 32 años y primo de los hermanos Benavente, quien fue abatido a balazos en la puerta de su casa de Grandoli al 3800, a una cuadra de donde fue asesinado a tiros Gustavo Benavente.
“Me arruinó Negra, llevame al hospital”
Ariel Pechocho Ruiz fue atacado a tiros la tarde del 6 de diciembre pasado, en la esquina de Gálvez y pasaje Santafesino. Según el testimonio de su mujer, ambos habían ido a visitar a una amiga y cuando regresaban a pie rumbo a su casa, el conductor de un automóvil marca Volkswagen color gris descendió e increpó a Pechocho: “Vení que con vos quiero hablar. Vos estás implicado en la muerte de mi hermano”.
Según la mujer, la segunda frase no fue una pregunta sino una afirmación, y tras pronunciar esas palabras el desconocido se levantó la remera, desenfundó un arma y abrió fuego contra su pareja. Luego se subió al auto gris y se dio a la fuga. La mujer dijo que su compañero quedó tendido en el césped y le suplicó que lo lleve a un hospital al tiempo que le repetía: “Me arruinó Negra”.
Pechocho fue llevado hasta el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez  con dos impactos de bala, uno en el abdomen y otro en el tórax, que le provocaron la muerte.
La investigación del crimen recayó en el juzgado de Instrucción de la 12ª Nominación, a cargo de Mónica Lamperti, quien procesó a Guillermo Benavente como autor material del asesinato.
Entre los argumentos, la jueza valoró el testimonio de un policía que llegó al lugar y socorrió a Pechocho, quien le habría mencionado antes de morir “fue el Guillermo”. Según la declaración del uniformado, el apellido del presunto asesino lo escuchó en boca de la mujer de Ruiz, quien gritaba a viva voz su nombre. No obstante, la mujer reconoce haberle dicho un nombre a la policía que en sede judicial dijo no recordar.
Además de esos dos testimonios, la jueza Lamperti valoró en su procesamiento la descripción aportada por testigos del auto que se dio a la fuga tras las detonaciones que retumbaron en el barrio. El imputado era poseedor –al momento de su arresto, registrado a fines de enero de este año– de un VW Gol color gris, que su padre vendió tras su detención.
Por último, la magistrada descartó los testimonios de dos personas que dijeron haber estado con el imputado, tomando mates en la vereda de su casa, al momento del crimen. Según el fallo, los testimonios se contradicen entre sí, ya que uno de los testigos no reconoce haber visto al otro, y ambos se enmarcan en la misma franja horaria.
“Una amistad bárbara”
En su defensa, Guillermo Benavente negó los hechos y aseguró tener una relación de amistad con Pechocho y su familia. En ese sentido dijo que eran prácticamente hermanos ya que crecieron en el mismo barrio y que cuando falleció la madre de Ruiz su padre lo crió a él y a los hermanos. “Era una persona muy buena, me duele que le haya pasado esto y que se me quiera acusar a mí, yo lo quería como a un hermano, tanto a él como a la familia. Estoy con todo el dolor del alma por lo que está pasando”, dijo en su declaración indagatoria.
En relación al auto, Guillermo reconoció que tras su detención su padre lo vendió “para pagar los honorarios a mi abogado” y resumió: “Soy un chico trabajador, tengo dos hermanos discapacitados”.
En cuanto a la venganza por el asesinato de su hermano Gustavo, Guillermo dijo que Pechocho no tuvo nada que ver, que era ajeno a ese problema y que ambos tenían buena relación, también como hermanos. Entre los argumentos esgrimidos por su defensa, ejercida por el abogado Hernán Tasada, se mencionó un reconocimiento negativo en rueda de personas, ya que la mujer de Pechocho no logró identificar al imputado, a quien dijo no conocer. También se resaltó que según los testimonios judiciales, ni el policía que llegó al lugar ni la concubina de la víctima dijeron con certeza haber escuchado “Benavente” en boca del moribundo.
No obstante esto, la jueza Lamperti decidió procesarlo por los delitos de homicidio agravado y portación ilegal de arma de fuego y transformó en prisión preventiva su estado de detención.

Dramática salidera

Written By Charles Francis on 17 marzo 2012 | 19:35

Dramática salidera en el centro: 1 muerto y 2 heridos
Asaltantes balearon a empresario que había salido de una financiera con $500 mil, y fueron repelidos por un custodio privado. Una empleada de la Bolsa de Comercio recibió un disparo en el pecho. Dos personas a bordo de una moto sorprendieron en la tarde de ayer a un empresario cordobés que había retirado $500 mil de una financiera ubicada sobre peatonal Córdoba al 1400, cuando estaba cruzando calle Corrientes. Delante de gran cantidad de personas intentaron sacarle el bolso con la plata, pero como el hombre se resistió le pegaron dos tiros en las piernas. Tras esto, uno de los asaltantes se puso el bolso en la espalda y, cuando estaban por darse a la fuga, un policía retirado que trabaja como custodio disparó contra los ladrones, hiriendo fatalmente a quien manejaba. Como pudo, su acompañante tomó el control del rodado y escaparon por calle Santa Fe, hasta que a la altura de Alvear el sobreviviente abandonó a su compañero y la moto y huyó a pie. Una empleada de la Bolsa también resultó herida en el abdomen durante el intercambio de disparos. 

Minutos después de las 16, Miguel Ángel A., de 50 años, salió de una financiera con un bolso que contenía 500 mil pesos y caminó hacia calle Corrientes. Cuando estaba caminando hacia el sur por esa calle, fue interceptado por un joven que se bajó de una moto Honda Tornado color negra, quien se dispuso a sacarle el bolso. Delante de varias personas y sin que nadie se metiera, el asaltante sacó un arma de fuego y le efectuó disparos en cada una de las piernas al empresario, quien cayó al piso y largó el botín. 

El ladrón lo agarró, se lo puso en la espalda y de un salto subió a la moto y efectuó al menos dos disparos al aire, indicaron fuentes policiales; pero cuando estaban a punto de huir apareció un policía retirado que cumple tareas de custodio en una de las financieras ubicadas sobre peatonal Córdoba al 1400, quien comenzó a disparar contra el par de asaltantes. 

Lo que siguió fue un cruce de proyectiles en una peatonal atestada de personas, algunas que salían de trabajar, otras que estaban de paseo o compras y también quienes intentaban vender algo, aprovechando el tercer día de paro de empleados municipales. 

Como consecuencia de la balacera, el custodio hirió mortalmente de al menos dos disparos al asaltante que manejaba la moto. Pero cuando pensaban que la moto iba a quedarse en el lugar, quien iba como acompañante tomó el mando del rodado y aceleró por Corrientes, con su compañero moribundo entre sus brazos, refirieron fuentes policiales. 

Los motociclistas doblaron por calle Santa Fe y a la altura del 2300 quien iba manejando frenó, se subió a la vereda y dejó la moto y también a su compañero, quien falleció instantes después, y se dio a la fuga a pie y con el bolso con el dinero. El fallecido fue identificado como Matías Doldán, de 24 años, indicaron voceros de la Unidad Regional II. 

En tanto, el empresario –dueño de Tarjeta Marcos Juárez, y oriundo de Leones, provincia de Córdoba– fue trasladado primero al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez y luego a un sanatorio, donde al cierre de esta edición iba a ser operado. 

También resultó herida una empleada de la Bolsa de Comercio, de nombre Alicia, quien según voceros del caso bajaba las escaleras de su lugar de trabajo cuando se produjo el tiroteo y recibió un disparo en el tórax, por lo que fue internada en un sanatorio privado. Para la Policía, el impacto que recibió la mujer habría salido del arma que tenía uno de los asaltantes, una Browning 9 milímetros con la numeración limada, que fue secuestrada y será sometida a peritajes.

La Justicia pide informes a la policía sobre los homicidios no resueltos en 2011

Written By Charles Francis on 10 marzo 2012 | 17:10

La Justicia pide informes a la policía sobre los homicidios no resueltos en 2011
El fiscal Marcelo Vienna reveló que las seccionales 11ª, 15ª, 16ª y 19ª, en la zona sur de Rosario, lideran el ránking de asesinatos con investigaciones que no pudieron avanzar. "Queremos saber qué tareas se realizaron para avanzar en la dilucidación de esos hechos", explicó el funcionario. 

La mayoría de los homicidios ocurridos el año pasado, que no pudieron ser esclarecidos, se produjeron en la zona sur de Rosario. Las seccionales 11ª, 15ª, 16 y 19ª lideran el ránking de jurisdicciones que presentan los casos más complejos o que no pudieron desentrañados aún por los investigadores policiales. 

Esos datos fueron aportados al programa "La que se viene" de La Ocho por el titular de la Oficina Judicial de Causas con Imputados no Identificados, Marcelo Vienna, quien elevó un pedido de informes a la policía de Rosario para que brinde un detalle “pormenorizado” de los crímenes no esclarecidos que se produjeron durante el año pasado en toda la ciudad para hacer un entrecruzamiento de información. 

“El Poder Judicial, profundamente preocupado por el incremento de esos casos en todo 2011, elevó un pedido de estudio vinculado con hechos que puedan tener similiar modalidad comisiva entre los que se están investigando. Un porcentaje con mucha diferencia con respecto a otras zonas de Rosario es el que tienen las comisarías 15ª, 16ª 11ª y 19ª. Allí se concentra una importante cantidad de homicidios ocurridos durante 2011, que no pudieron ser esclarecidos”, expresó Vienna.

“Ese número de asesinatos no necesarimente habla de zonas conflictivas. Respectos de otros delitos, el índice en la zona oeste lo equipara o es superior a la zona sur. Es por eso que este primer informe se enfoca en los homicidios no esclarecidos”, aclaró Vienna. 

El funcionario judicial indicó que en un primer término se sugirió que, a través del jefe de la Unidad Regional II, se realice un informe detallado de cada uno de los hechos 

”Queremos saber qué tareas realizó la policía para avanzar en la investigación, como también si hubo entrecruzamiento de la información cuando se advierte una similar modalidad comisiva, y cómo evaluó la policía la posibilidad de conectar un hecho con otro. En la mayoría de los casos fueron víctimas que tenían antecedentes penales. En otros no, y pueden ser una circunstancia de un robo, lo que aparecería desconectado de lo que le interesa al Poder Judicial, que existan bandas organizadas vinculadas al narcotráfico. Esto es una presunción. Como funcionariio no tengo elementos de pruebas como para aseverarlo”, dijo.

Atrapan a joven vinculado a tres asesinatos de 2011

Written By Charles Francis on 15 febrero 2012 | 12:50

Tenía pedidos de captura, pero fue detenido por un ataque a tiros ocurrido frente al casino City Center. Elías Gabriel C. tiene 21 años y está mencionado en tres homicidios cometidos durante 2011. Aunque hacía más de un año que el joven, conocido como Cambicho, acumulaba pedidos de captura, su detención se concretó el viernes pasado por un hecho de lesiones graves, perpetrado tres días antes de su arresto en jurisdicción de la seccional 21ª. 
Fuentes judiciales indicaron que ayer, Elías fue indagado y se abstuvo de declarar en tres juzgados de Instrucción por los homicidios de Jonathan Fernández, quien tenía 19 años y fue asesinado de un tiro el 30 de enero de 2011 en barrio Las Flores; Claudio Andrés Sanabria, de 29, acribillado a balazos el 28 de junio siguiente en La Granada y el de Juan Manuel Castro, de 20 años, quien recibió al menos siete disparos en Villa Gobernador Gálvez, en octubre pasado. Voceros del caso recordaron que Cambicho también había estado mencionado en el asesinato de Juan Carlos Obregón cometido en octubre de 2010 en barrio Las Flores como uno de los integrantes de la banda denominada Los Chumpitas o Chumbitas o Cambiches. 
Pero no fue por ninguno de esos asesinatos que se concretó su detención sino por un hecho de lesiones graves que tuvo lugar hace una semana frente al Casino City Center ubicado en la zona sur de la ciudad.
Voceros de la seccional 21ª dijeron que el martes de la semana pasada, un joven de 23 años identificado como Juan Manuel S. que viajaba como acompañante en una motocicleta recibió un disparo en la espalda y otro en la pierna y que el agresor habría sido Cambicho, quien viajaba en la parte trasera de otra moto conducida por un menor de edad. 
Tres días después de ese ataque, ocurrido en Moreno y Batlle y Ordóñez, la Policía identificó al imputado y con una orden de allanamiento del juzgado de Instrucción de la 3ª Nominación, a cargo de Luis María Caterina, procedió a su detención. 
El magistrado lo indagó por lesiones graves y días después, otro juez de Instrucción que había ordenado su captura meses atrás por un homicidio se percató de que el joven no estaba prófugo sino detenido en una seccional por un hecho de lesiones y lo llamó a indagatoria. 
Fue así que ayer, Elías recorrió varios juzgados penales acompañado de un defensor oficial para ser sometido a indagatoria, aunque según fuentes judiciales el joven se abstuvo de declarar. 
Elías fue mencionado en el homicidio de Jonathan Rodrigo Fernández, de 20 años, asesinado a balazos a metros de su casa, ubicada en Clavel y Estrella Federal, de barrio Las Flores, delante de su hija de tres años.
Familiares de la víctima indicaron en su momento que el agresor integra la banda Los Chumbitas, un grupo de muchachos del barrio al que le adjudican delitos que van desde raterías hasta balaceras y homicidios. La madre de Jonathan dijo a este diario hace poco más de un año que el problema entre los agresores y su hijo viene a raíz de un robo que él sufrió hace tiempo a manos de este grupo. En aquel momento, le sacaron sus pertenencias y lo golpearon, y a partir de allí comenzaron a molestarlo de forma constante. 
En tanto, en el barrio mencionaron a Los Chumbitas como ejecutores de un asesinato ocurrido en septiembre de 2010 en España y Estrella Federal, muy cerca del lugar donde Jonathan encontró la muerte; y otro de noviembre de ese año, cuya víctima fue Juan Carlos Obregón, un hombre de 47 años. 
Elías también está mencionado en la causa que investiga la muerte de Claudio Andrés Sanabria, de 29 años, alias Caioio, asesinado de al menos 7 disparos efectuados con un arma 9 milímetros el 28 de junio del año pasado en Pasaje 512 al 6300, de La Granada. Según la pesquisa que lleva adelante el Juzgado de Instrucción de la 4ª Nominación, a cargo de Juan Carlos Vienna, el autor de los disparos había llegado junto a un cómplice momentos antes a bordo de una moto Yamaha Crypton color azul. 
El joven detenido desde la semana pasada es también uno de los imputados del crimen de Juan Castro, quien tenía 20 años cuando fue acribillado de ocho balazos en Villa Gobernador Gálvez el 17 de octubre del año pasado. 
Las primeras versiones sobre el crimen de Castro aducían un “problema de polleras”, pero con el correr de los testimonios tomó fuerza una disputa entre dos familias por la venta de drogas, y más tarde la hipótesis de que Castro fue asesinado por error ya que las balas estaban destinadas a su cuñado, un pibe de 17 años detenido a mediados de noviembre, quien está alojado desde entonces en el Irar. Este caso está en manos del juez de Instrucción de la 13ª Nominación, Gustavo Pérez de Urrechu.

Durante 2011 hubo siete asesinatos dobles en Rosario

Written By Charles Francis on 08 enero 2012 | 20:20

08/01/2012 08:38:04 | La cifra, nunca antes alcanzada, abarca todo el departamento. En total los homicidios llegaron a 165. En la ciudad de Santa Fe, en cambio, la cantidad de homicidios fue inferior a la del año 2010. Una estadística que debe preocuparnos. 

El triple crimen de los jóvenes militantes del Movimiento 26 de Junio ocurrido el primer día del año en Villa Moreno hizo mella en la comunidad ya sea por la pérdida de la vida de tres personas en un mismo hecho, por la violencia ejercida o por las connotaciones que rodean el múltiple asesinato. Con todo, estos homicidios son una muestra más de la escalada de violencia que se vive en sectores de la ciudad. 

Según refirió días atrás el ministro de Seguridad, Leandro Corti, los homicidios del año 2011 ascienden aproximadamente a 170 casos (en total hubo 165). El funcionario hizo además un paralelo con la capital provincial donde unos años atrás el flagelo era intenso y en la actualidad la estadística marcó que en la ciudad de Santa Fe los crímenes cometidos el año anterior suman 70 casos, casi un 30% menos que el año pasado. 

Pero el dato llamativo, además de la elevada cifra de muertes violentas en el departamento Rosario, son los homicidios dobles: durante 2011 se produjeron siete hechos de este tipo, un dato poco habitual en los últimos años. Y si bien todos los crímenes tienen particularidades diferentes, no dejan de ser un llamado de atención que marca a las claras la escalada de violencia. 

El primer homicidio doble del 2011 ocurrió el 18 de abril en la autopista Rosario–Córdoba cuando Lucas Manuel Renna pinchó un neumático del vehículo en el que se desplazaba junto a su esposa y pidió auxilio a su padre, quien al llegar al lugar observó cómo su hijo era víctima de un robo. En estas circunstancias, el hombre sacó una pistola calibre 11.25 y se enfrentó con los dos ladrones. La secuencia terminó con la muerte de su hijo y la de Ricardo Javier Castaño, de 25 años. Durante la instrucción se determinó que las balas disparad as por Renna padre produjeron el fallecimiento de su vástago y del otro joven por lo que a fines de noviembre el hombre fue imputado de la portación de arma, del homicidio culposo de Lucas Renna y del homicidio en legítima defensa de Castaño. 

Por un par de zapatillas
Otro de los casos tuvo lugar ocho días después en Villa Gobernador Gálvez. En esta oportunidad un frustrado robo de zapatillas desencadenó la tragedia: fallecieron Gabriel Ricardo Gómez, de 17 años, Cristian González, de 22, en tanto que otras tres personas resultaron heridas. Todo se inició cuando Lucas G. sufrió el intento de robo de su calzado y corrió hasta su casa en Nogués al 100 para protegerse. Su familia salió en persecución del presunto ladrón, que fue identificado por la Policía como Gabriel Ricardo Gómez, quien luego apareció muerto en el interior de su vivienda, ubicada en San Juan 1014 de Villa Gobernador Gálvez, con cuatro disparos de arma de fuego. 
Un rato más tarde, se escucharon en la barriada una serie de detonaciones; esos balazos hirieron a la madre de Lucas, una vecina y al hijo de ésta, mientras que en una barranca cercana al lugar se encontró el cuerpo sin vida de Cristian Emanuel González, uno de los diez hermanos de Lucas, que recibió siete tiros, la mayoría de ellos en las piernas. 

El ajuste al Huevo Ibáñez 
El tercer hecho del año también tuvo lugar en Villa Gobernador Gálvez. Esta vez un pesado del hampa cayó junto con un compinche cuando aparentemente iban a cobrar una deuda. Las víctimas llegaron a la vecina localidad en una camioneta Ford Eco Sport y fueron sorprendidas por una persona que los baleó con un arma calibre 11.25. Cuando la Policía llegó al lugar, en el interior de una zanja en Polonia al 100 encontraron muerto a Leonardo Emanuel Balbuena, de 23 años. Un proyectil le traspasó el brazo derecho y le ingresó por la axila. A 200 metros de esta victima estaba tendido en el suelo Oscar Huevo Ibáñez, de 41 años, que recibió un plomo en la espalda que le tocó la columna y le salió por la axila izquierda. El hombre murió poco después de ingresar al hospital. Ibáñez era un sindicado narco en la zona sur y en varias oportunidades fue protagonista de las crónicas policiales. Como parte de su abultado prontuario, en marzo de 2005 intentó escapar de un patrullero que lo llevaba rumbo a Tribunales. En abril de 2009, la Brigada de Investigaciones allanó su casa y secuestró un arma calibre 11.25, municiones y un chaleco antibalas. En esta oportunidad tenía varios pedidos de captura por robo calificado, privación ilegítima de la libertad y abuso sexual agravado. Unos meses antes de morir, más precisamente en enero, Ibáñez protagonizó un incidente que terminó con su auto volcado. Un hombre denunció que desde un Mini Cooper alguien efectuaba disparos al aire y amenazaba a un joven. En un rápido operativo, la Policía cruzó el vehículo que era comandado por Ibáñez e inició una persecución que terminó en acceso sur y avenida Uriburu, cuando el auto dio varios vuelcos. Por este hecho se inició una causa por resistencia a la autoridad que quedó trunca con su fallecimiento. 

Muertas a la salida de un boliche 
El cuarto doble homicidio se produjo en pleno invierno, a la salida del bailable Mogambo, ubicado en la zona oeste. Cerca de las 6 del 27 de agosto, Eliana Salazar, de 19 años, y Carolina Aranda, de 20, salieron del boliche y pararon a comer unos panchos a unos 70 metros de la estación de servicio de 27 de Febrero y bulevar Avellaneda. En esta circunstancia las jóvenes fueron baleadas por otra mujer que llevaba el rostro cubierto con un pañuelo y que descendió de una moto comandada por un hombre. Una de las chicas recibió un tiro en el pecho y la otra fue herida y luego rematada en el piso de un tiro en la cabeza con un arma calibre 9 milímetros. Por el hecho, casi un mes después, una joven de 19 años fue detenida y en sede policial reconoció la autoría y dio como móvil del crimen una pelea previa por cuestiones sentimentales con una de las víctimas fatales. 

Fatal discusión en Saladillo 
El homicidio de Miguel Muñoz, de 35 años, y su yerno Matías Jatón, de 20, tuvo lugar el 22 de septiembre en avenida Argentina al 4900. Cerca de las 19 llegaron hasta el domicilio de Muñoz tres personas que preguntaron por él, por lo que Miguel salió y en pocos instantes se generó una discusión. Jatón salió para intentar convencer a su suegro que ingresara a la vivienda, indicaron fuentes policiales. 
En esa circunstancia, uno de los visitantes sacó un arma calibre 9 milímetros de entre sus ropas y disparó contra Muñoz que cayó al suelo con un balazo en el tórax. Cuando su yerno intentó socorrerlo recibió un disparo en la zona lumbar. La mayor de las víctimas murió en el lugar mientras que el joven falleció luego de ser operado en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez. 
Familiares de las víctimas señalaron como autores del hecho a cuatro hermanos, Lucas, Leo, Mati y Jony. A comienzos de octubre el primero se presentó en Tribunales porque “hacía 48 horas no dormía por culpa de toda esta situación”, se negó a prestar declaración y quedó detenido. 

Un cumpleaños de 15 mortal 
La noche del 15 de octubre se festejaba un cumpleaños de 15 en Felipe Moré y Gálvez. Durante el agasajo se inició una discusión entre los invitados que terminó a los tiros. Como saldo del enfrentamiento Ramón Izaguirre, de 17 años, fue baleado y llegó sin vida al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez mientras que Antonio Alejandro Domínguez, de 26, recibió un disparo en el abdomen y pocas falleció horas después.

Santos inocentes 
El doble crimen que cerró las crónicas del 2011 se produjo el 28 de diciembre y fue protagonizado por un padre que decidió terminar con la vida de sus dos pequeños hijos de 3 y 5 años. Norberto M., de 69 años, estaba separado de su mujer desde hacía dos años y contaba con un régimen de visitas para ver a Josefina y Benjamín. 
Ese miércoles retiró a los chicos de la casa materna y nada más se supo de ellos. Dos días después el hombre fue hallado internado en el hospital de Emergencias Clemente Álvarez. Aparentemente se intentó suicidar arrojándose debajo de un camión en Circunvalación y Juan José Paso. Cuando fue consultado por el paradero de los niños confesó que los había asfixiado. Los cuerpos de los pequeños fueron encontrados en el domicilio del hombre en el barrio de Empalme Graneros (foto). 
 Por: Carina Ortiz 
 Fuente: El Ciudadano

Asfixió a sus dos pequeños hijos y se tiró bajo un camión

Written By Charles Francis on 31 diciembre 2011 | 15:48

El hombre, de 69 años, está en estado delicado. Los nenes tenían 3 y 5 años. Estupor en Empalme. 
"Si, yo asesiné a los chicos". Con esas seis palabras Norberto Alfredo Moretti develó el infierno que se escondía en la vivienda de Cabal 984 bis, en la zona noroeste de la ciudad. Allí, los pequeños Benjamín, de 5 años, y Josefina, de 3, habían sido asfixiados por su padre. 

El hombre vivía sólo en esa casa de clase media y tenía un régimen judicial de visitas pactado con la madre de los niños, de la que se había separado hace dos años. Desde el miércoles los menores estaban con él y ese mismo día, según los forenses, los mató. Pero después no soportó el peso de lo ocurrido y la noche del jueves intentó quitarse la vida. Se arrojó al paso de un camión y terminó internado en el Hospital de Emergencias en estado delicado. Esa situación no le impidió confesar la tragedia desatada. 

No hay nada vivo en la pequeña casa del popular barrio de Empalme Graneros. Adentro, en una habitación, esperan dos cuerpos pequeños vestidos con mallas y tirados en la cama. Parecen dormidos. Un diminuto hilo de sangre es la señal, y el olor agrio, insoportable. Claudia Marcela Rodríguez, de 40 años y madre de los niños, los había dejado al cuidado de su padre el miércoles al mediodía. Últimos juegos. La tarde del miércoles, los chicos jugaron con sus amigos del barrio en la Play Station, anduvieron chapoteando con la manguera en la vereda y finalmente fueron a la pileta de un vecinito. 

"Eran dos angelitos, blancos de cutis y de pelo negro. La nena estaba tan bien educadita, era un amor", contó una vecina entre llantos, gritos y lágrimas de desconsuelo. El jueves Claudia acudió a la casa de su ex pareja para buscar a los chicos y llevarlos nuevamente con ella. Tocó una y otra vez la puerta sin obtener respuestas. Insistió durante la tarde, rastreó a Norberto en su kiosco de revistas y no lo halló. A la 1 de la mañana de ayer volvió a golpear la puerta, pateó la reja y gritó llamando a su ex marido. Pero nadie la atendió. Entonces fue a los Tribunales y se dirigió al juzgado de familia a cargo de Ricardo Dutto. Allí, en compañía de su abogado, pidió una orden de allanamiento para retirar a sus hijos y devolverlos a su casa materna. 

El oficio llegó a la comisaría 20ª y de allí partió una brigada a la casa de Cabla 984 bis. Otra vez no encontraron a nadie. Pero en ese momento el destino movió sus fichas: un hombre internado en el Hospital de Emergencias era el mismo que vivía en ese domicilio. Así, los investigadores supieron que el jueves por la noche Moretti se había arrojado al paso de un camión en Juan José Paso y avenida de Circunvalación, y que el hecho se registró en la comisaría como un accidente de tránsito. 

Confesión. Los efectivos fueron entonces al Heca y pudieron intercambiar una breves palabras con Moretti. Le preguntaron dónde estaban los niños. Y el hombre no titubeó: "Los asesiné". La madre de los pequeños entró en pánico al escuchar a su ex marido, cayó en un estado de shock y quedó internada también en el Heca. 

Según fuentes extraoficiales, lo de Moretti no fue un accidente sino un intento de suicidio.Pero por su estado no se pudo constatar si estaba aturdido o con una firme convicción suicida al momento de ser atropellado. Si los tiempos del forense coinciden, el hombre estuvo en su casa con los niños muertos durante al menos 24 horas, o bien dio vueltas por la ciudad hasta terminar internado. 

Estupor. Al trascender la noticia el barrio tembló, se convulsionó y sigue sin comprender. "Tenían una buena relación, la chica había enviudado hace unos ocho años atrás y aunque no se la veía por el barrio se notaba que no discutían ni nada", dijo la vecina de enfrente de la vivienda donde se perpetró el drama. Sin embrago, el abogado de Claudia, Omar Chiabrando, dijo a La Capital que Moretti en algún momento había amenazado con matar a los pequeños. "No pareció creíble. Se lo tomó como una frase más del momento" del divorcio, dijo. 

El hombre había trabajado como peón en un taxi y tenía un puesto de venta de diarios y revistas. Aparentemente afrontaba problemas económicos y no podía cubrir la cuota alimentaria exigida por su ex mujer. El divorcio tenía sentencia firme. "Era un buen hombre, jugaba con sus hijos", dicen los vecinos. Y recuerdan que la familia Moretti vive en Empalme desde hace al menos treinta años. "No es posible, ¿qué le habrá pasado por la cabeza que lo hizo volverse loco a éste?", vociferaba entre llantos el abuelo de unos chicos que la tarde del miércoles habían estado jugando con las pequeñas víctimas. 

"Es mi culpa, yo quedé en venir a buscarlos ayer para ir a la pile y no pasé", se decía inconsolable la tía de otros amiguitos de los niños. No hay respuestas para el destino de muerte. El infierno entró a esa casa, la locura de un hombre solitario o tal vez la desesperación o la angustia. Sólo lo sabrá el homicida confeso, el filicida.

Detuvieron a un hombre por un asesinato en la zona sur de Rosario

Written By Charles Francis on 28 diciembre 2011 | 22:25

Está acusado de matar a balazos a Hugo Daniel Miranda, a principios de este mes. El hombre fallecido había sido juzgado por el asesinato del repartidor Darío Tirabassi, pero lo absolvieron por falta de pruebas. Un hombre de 36 años fue detenido ayer como supuesto autor material del crimen de Hugo Daniel Miranda, ocurrido el 7 de diciembre pasado en Mangrullo y la cortada Belgrano.
El caso cobró más notoriedad cuando se supo que la víctima este año había sido juzgada por el asesinato del repartidor de alimentos Darío Tirabassi, hecho por el que fue absuelto por falta de pruebas. Miranda fue asesinado de dos disparos calibre 9 milímetros.
La investigación encarada por la sección Homicidios y la seccional 11ª llevó a poner todas las sospechas sobre un vecino del barrio Mangrullo, Diego Antonio A, de 36 años, quien fue detenido ayer en Virasoro y Beruti. Según fuentes policiales al momento de ser descubierto se desplazaba en una moto Honda Guerrero similar a la que describieron testigos del homicido.
La policía consignó que varios testigos ubicaron a Diego Antonio A. cuyo apodo es "pendorcho", en el lugar del hecho.

Tomaba mate en la vereda con su madre y lo asesinaron de tres tiros

Sucedió en Hipócrates al 4700, en la zona sur de Rosario. Oscar Heredia recibió tres balazos que efectuaron dos hombres que pasaron en moto por la puerta de su casa. Un proyectil hirió en un pie a la madre. Se desconcen las motivaciones y no hay detenidos por el momento.
Un hombre de 54 años murió anoche al recibir tres impactos -en el pecho, en el brazo izquierdo y en la pierna izquierda, efectuados, según las primeras informaciones, por dos hombres que pasaron en moto por la puerta de su casa en la zona sur de Rosario. En la balacera también alcanzó a su madre, quien sufrió una herida en un pie.
El homicidio se produjo alrededor de las 21.30, en Hipócrates 4705. Allí vivía Raúl Oscar Heredia, de 54 años, con su madre de 80. Según los primeros reportes de fuentes policiales, Heredia se encontraba junto a la mujer en la vereda, tomando mate en la puerta de su casa. Voceros de la Unidad Regional II indicaron a LaCapital.com.ar que todo ocurrió cuando pasaron por el lugar dos hombres en moto y comenzaron a efectuar disparos de arma de fuego.
Heredia recibió tres impactos, uno en el tórax, otro en el brazo izquierdo y otro en la pierna izquierda y minutos después pudo ser trasladado al Hospital Sáenz Peña, pero llegó sin vida a ese centro médico.
El caso es investigado por la seccional 11ª y la Sección Homicidios de la Unidad Regional II.

Mataron a golpes a un hombre de 71 años en la zona sur de Rosario

Written By Charles Francis on 21 diciembre 2011 | 19:31

El cadáver fue hallado anoche. La víctima fue ultimada, presuntamente con un martillo, en su casa de Lamadrid al 3100. La policía dice que del lugar desapareció una moto y un televisor. 
El cadáver de un hombre de 71 años fue hallado anoche, en su casa de Lamadrid al 3100, con signos de haber sufrido una feroz golpiza. Los investigadores del homcidio señalaron que las aberturas de la vivienda no habían sido forzadas y que del lugar faltaba una moto de mediana cilindrada y un televisor del 32 pulgadas. La víctima fue identificada comdo Juan Iturriza, de 71, quien vivía solo en Lamadrid 3191, en la zona sur de la ciudad. 
Fuentes policiales indicaron a LaCapital.com.ar que la víctima fue ultimada a golpes en la cabeza con un objeto contundente, tal vez un martillo. Por el momento, los investigadores no tenían pistas explicar lo ocurrido. 
El crimen se decubrió cuando Walter Sergio Palombi, un sobrino de Iturriza, se acercó hasta la vivienda para visitar a su familiar. Según contó el testigo a la policía, se presentó en el lugar alrededor de las 20 y como su tío no respondía al timbre se acercó y comprobó que la puerta de calle estaba cerrada, pero sin llave. 
A poco de ingresar encontró a su tío tirado en el piso del dormitorio, sin vida y con un terrible golpe en la cabeza. Palombi ratificó que Iturriza vivía solo y "que no tenía problemas con nadie". 
El homicidio es investigado por la seccional 18ª y la Sección Homicidios de la Unidad Regional II.

Asesinaron a balazos a un hombre en la zona sur de Rosario

Written By Charles Francis on 16 diciembre 2011 | 8:36

Sucedió esta madrugada en Biedma y Mitre. La víctima tenía 26 años y fue atacada al parecer por dos hombres en plena calle. Recibió dos balazos calibre 9 milímetros y murió en el acto. No hay detenidos
 Un hombre de 26 años fue asesinado de dos disparos en la zona sur de Rosario.
El hecho sucedió a la 1.30 en Biedma y Mitre y se constituyó en el homicidio número 152 en lo que va del año. Por el momento no hay detenidos. Según un adelanto del programa Dos tipos audaces de La Ocho, la víctima fue identificada como César Luis Cuantrín, quien recibió dos balazos al parecer de una pistola calibre 9 milímetros.
Cuantrín, según las primeras informaciones, fue atacado en plena vía pública por dos hombres y murió en el acto.
El caso es investigado por la seccional 15ª y la Sección Homicidios. No hay detenidos ni pistas para explicar lo ocurrido.

Dos detenidos por el crimen de un joven

Written By Charles Francis on 11 diciembre 2011 | 9:14

El misterioso asesinato de Sergio Rafael Yedro, ocurrido la madrugada del viernes en la zona sudoeste de la ciudad, tendería a esclarecerse a partir de la detención de dos hombres a los que se sindicó como responsables de esa muerte. Fuentes de la Sección Homicidios precisaron que los sospechosos fueron arrestados por las investigaciones producidas tras el crimen y "datos de calle", como habitualmente se conoce la información que llega a la policía a partir de buchones. Se trata de Jonatan Z., de 19 años, y José Luis F., de 25, quienes fueron "marcados por haber estado involucrados en el asesinato" de Yedro, que tenía 26 años    
La zona de Rouillón al 4000, donde se perpetró el crimen, es un lugar de quintas en el que los vecinos están acostumbrados a escuchar balaceras. La madrugada del viernes no fue muy distinta a otras. "A esta zona le hace falta un destacamento policial", dijo una vecina de Espinoza al 5900 a La Capital para contextualizar el escenario. 

 Tiro al pecho.  Los primeros indicios daban cuenta de una gresca de barrio en la que participaron varias personas. En el momento en que Yedro ingresó agonizante al hospital Carrasco, un hombre fue asistido víctima de una golpiza y en el Heca fue internado un hombre con una mano al borde de la amputación, con un profundo desgarro de machetazo. Los tres casos tenían un factor común: todos llegaron de la misma zona.    Todo transcurrió a las 3 de la mañana en las quintas ubicadas en calle Espinoza, prolongación de Dr. Riva o Centeno, al 6000. Una calle de tierra que conduce a la villa La Lagunita y los confines del barrio Toba.    

La tierra del lugar presentaba un reguero de sangre de 250 metros de largo. Esto daba una idea de que en el lugar hubo una pelea con varios participantes. Yedro recibió un balazo en el pecho y otro en una pierna. Fue trasladado al hospital Carrasco, donde murió a los pocos minutos. Quizás esa fue la única certeza que tuvo la investigación del crimen.    

De acuerdo a lo investigado, la noche de jueves a viernes fue movida al sudoeste del cruce de bulevar Seguí y Rouillón. A partir del robo de un teléfono celular, varios de los chicos del Fonavi se movilizaron en lo que, al menos por lo confiado por fuentes de la pesquisa, fue "una cacería de los ladrones". En la zona de La Lagunita se toparon la banda de los Paraguayos con varios hombres que comenzaron la gresca fatal. Después, los efectivos de la comisaría 19ª se abocaron a la investigación junto a la la jueza de Instrucción Mónica Lamperti. Yedro vivía en la villa La Lagunita y encontró la muerte de un tiro en el pecho en Pasaje 1870, una cortada paralela a Rouillón. Fuentes allegadas a la pesquisa calificaron el episodio de "confuso", aunque todo habría transcurrido en medio de una pelea.

Lo mataron de dos balazos seis meses después de ser absuelto por un crimen

Written By Charles Francis on 10 diciembre 2011 | 12:58

Tenía 26 años y una hija de 5. Le dispararon tras una discusión a cien metros de su casa. En junio pasado, en un juicio oral, había sido absuelto por el homicidio de un repartidor. 
La cortada Mangrullo, en el sudeste rosarino. Allí asesinaron ayer a la mañana a Hugo Aranda. (Foto: N. Juncos)
Hugo Daniel Aranda tenía 26 años y era conocido como La mona. En junio pasado la Justicia lo absolvió en un juicio oral y público al que llegó acusado por el crimen del repartidor Darío Tirabassi. Pero en las calles del barrio El Mangrullo, en la zona sudeste de la ciudad, parece imperar otro tipo de Justicia. Esa que ayer a la mañana le quitó la vida con dos balazos calibre 9 milímetros. Fue poco después de las 7.30, cuando La Mona estaba junto a otras personas en calle Magrullo y cortada Belgrano, frente a un centro de salud. Dicen que discutió con un hombre que viajaba en moto y que los dos tiros lo mataron en el acto. Los vecinos del lugar lo auxiliaron en un taxi, pero llegó sin vida al hospital Roque Sáenz Peña. "La Mona se peleó con uno que iba en una moto y le pegó dos botellazos. Después el tipo se volvió, se bajó de la moto y le aflojó plomo", relató un pequeño vecino de la parte más añeja de un barrio que supo del histórico castigo de las inundaciones. 

En el banquillo. El rostro de La Mona fue públicamente conocido en el último inverno cuando en la sala de audiencias de los tribunales provinciales, en Balcarce y Pellegrini, fue sentado en el banquillo de los acusados por balear al repartidor Darío Tirabassi, un hecho ocurrido el mediodía del 14 de octubre de 2009. Aquel día, Tirabassi estacionó frente a una granja de Hilarión de la Quintana 12 bis su furgón Ford 4000 y entonces fue abordado por dos jóvenes en moto para robarle la recaudación. Le dispararon con un revólver calibre 22 y escaparon. La bala quedó alojada en la cabeza de la víctima y tres días después le causó la muerte. La Mona Aranda fue capturado el 12 de diciembre de 2009 y tras un largo proceso, que incluyó una propuesta de juicio abreviado con una condena de 16 años que no fue homologada, terminó siendo absuelto el 7 de junio de este año por el tribunal compuesto por los magistrados Gustavo Salvador, Carlos Carbone e Ismael Manfrín. 

En ese juicio oral, el segundo que se hizo tras la reforma del sistema procesal penal en la provincia, La Mona quedó desvinculado de la acusación por un robo calificado de enero de 2006 y fue absuelto por falta de pruebas en la causa por el crimen de Tirabassi. Sin embargo, fue condenado a 3 años y 9 meses de prisión por la tenencia ilegal de un arma de guerra que le hallaron el 8 de abril de 2009 en un allanamiento a su vivienda, donde se secuestró en la habitación donde dormía una escopeta recortada calibre 16 cuya aptitud para el disparo fue probada por los peritos. 

Hasta el momento del crimen de Tirabassi, Aranda poseía antecedentes por robo calificado, lesiones, amenazas coactivas y abuso de armas. En 2007 había purgado una pena por robo en la cárcel de Coronda. "Mi hermano estaba con la condicional desde hacía un mes. Había salido de Coronda y le faltaban seis meses para pagar esa deuda", comentaron ayer dos de sus hermanos en el humilde pasillo en el que habitan en Mangrullo al 4700, a cien metros del lugar del crimen. La Mona tenía una nena de cinco años. 

Larga noche. De acuerdo a lo que se pudo reconstruir, el jueves por la noche La Mona Aranda salió de juerga y la madrugada lo sorprendió en la esquina de la cortada Mangrullo y el pasaje Belgrano, frente al centro de salud que lleva el nombre del barrio que se levanta frente al frigorífico Swift, a orilla del río Paraná, y atravesado por un brazo del arroyo Saladillo. La Mona vivía en la parte más vieja del barrio, la que se abre desde el puente sobre uno de los brazos del arroyo —a la altura de la guardería náutica Puerto Sur y el astillero Fluvimar— y la cortada Belgrano, donde está el centro de salud. Un trozo de El Mangrullo que no figura en el mapa online de la Municipalidad. La cortada Belgrano equivaldría en El Mangrullo a la prolongación de calle Lamadrid. 

"Mi hermano no se metía con nadie. Anoche salió y después se quedó tomando (sic) con unos muchachos en la esquina del centro de salud. Vayan y saquen fotos ahí, yo no quiero ni ver el lugar", dijo uno de los hermanos de Aranda que habló con La Capital. 

La docena de cuadras, entre ida y vuelta, que el equipo de este diario caminó bajo el sol en El Mangrullo lo hizo escoltado por una doña del barrio y su hija que son parientes de La Mona y que venden cañas de pescar mojarreras antes de cruzar el puentecito sobre el Saladillo. A esa peregrinación se le fue sumando gente. Entre ellos un pequeño que sintió curiosidad por un tatuaje del cronista y así comenzó a contar lo que sabía sobre un intercambio de palabras que se transformó en una pelea fatal. Datos que fueron siendo corroborados por distintos testigos en un escenario de pobreza estructural y obsena. 

No mienten. "Yo soy borracho, pero no me meto con nadie. Yo llegué en un remís a las 7.30 y paré justo ahí. Le dije a La Mona que se fuera, pero no me hizo caso. Después apareció el de la moto y así nomás le tiró. Yo le dije: «¿Qué le hacés a mi primo? Y me apuntó a mi. Después se fue»", recordó Tonio, un hombre al que todos conocen en el barrio por su adicción al alcohol. "Tonio es borracho, pero no miente", agregó la doña. 

En la escena del crimen, el ingreso de un pasillo áspero de apariencia, quedaron marcados los lugares donde cayeron las dos vainas servidas calibre 9 milímetros. Manchas de sangre y dos o tres pequeños trozos de bolsas de residuos con los que se suele dar forma a las bochas de cocaína. "La Mona tuvo la culpa. Yo le dije que se fuera", repitió Tonio antes de perderse en uno de los pasillos. Ninguno de los que estaban en la escena se animaron a levantar el dedo acusador contra nadie, aunque quedaba flotando en el ambiente que todos sabían quién podía haber sido el que disparó. "Los amigos de mi hermano están desaparecidos, pero alguno tiene que haber visto quien fue. Y lo van a tener que decir. Esto no fue un ajuste de cuentas", explicó, entre indignada y dolida, otra de las familiares del difunto que hace seis meses esquivó una condena por homicidio y ayer fue víctima del crimen.

HISTORIA DE UNA BANDA

 
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