Home » » La historia detrás del crimen de un pibe a manos de una gavilla que mete miedo

La historia detrás del crimen de un pibe a manos de una gavilla que mete miedo

Written By Carlos Francisco Gutierre on 24 enero 2016 | 12:24

Tras el asesinato de Nicolás Mamani, cometido el martes en Manantiales al 3100, en la barriada de Avellaneda Oeste, “La banda de Pandu” volvió a escena. Quiénes son sus sicarios. 

Manantiales al 3100. Allí, la madrugada del martes, apareció asesinado Nicolás Mamani, un pibe de 17 años.
Por Leo Graciarena / La Capital 
En las calles y pasillos de villa Banana y los humildes asentamientos conocidos como La Boca y Avellaneda Oeste, en el sudoeste rosarino, los vecinos le temen a una gavilla polirubro integrada por pibes sin códigos que roban y se venden al mejor postor para matar. Y en barrios pobres como los mencionados, el mejor postor suele ser el transero que vende drogas entre los pasillos. En ese marco, “La banda de Pandu” sigue dando que hablar a pesar de que su líder esté preso y esperando condena por el crimen de Javier Barquilla, ocurrido el 2 de febrero del año pasado. Hoy la gavilla está en manos de “Wititi”, cuñado de Pandu y condenado por el homicidio de Barquilla a tres años de prisión en un proceso abreviado. Pero también por sicarios como “Ñoño” y “Sebi”, dos hermanastros que irán a juicio por balear a un militante social; y también por “Muqueño”, cuya última víctima conocida fue Nicolás Mamani, asesinado el martes a la noche en Manantiales al 3100, en la barriada de Avellaneda Oeste. El pibe tenía 17 y una beba de poco más de un mes de vida.
   “En el barrio hay miedo. Estos pibes están súper cebados y no tienen escrúpulos. Andan dando vueltas en moto, bien enfierrados. Pasan, te amenazan y después te matan. Se reparten el tiempo entre ser soldaditos de los transas y choros. O andan por la vida apretando gente a los tiros para usurparles las casas. A estos pibes nos les importa nada porque tienen varias muertes encima y ya saben que en el sistema hay un precio para todo. Además dicen que tienen a la cana arreglada”, explicó un vecino de Avellaneda Oeste a este cronista bajo estricta reserva de identidad.
Con precio puesto. Hoy, el apodo más temido entre los vecinos de La Boca y Avellaneda Oeste es el de “Muqueño” o “Mukenio” (un pibe del barrio apodado como el personaje de un comercial de una proveedora de Internet difundido en 2003). “Con Muqueño la cosa no da para más. El pibe ya mató a tres y dice que va por más. Que los va a matar a todos”, explicó un vecino el miércoles pasado ante la escena del homicidio de Mamani.
   “Para matar a «Niquito» (como se conocía a Mamani) pagaron 2 mil pesos. Hace unos meses a la transera del barrio le quemaron un auto y ella le bajó el pulgar a cuatro pibes de la cortada entre los que estaba él”, dijo el vecino con conocimiento de causa y en referencia a un grupo que se reúne en Pasaje 1114 (o calle Gandolfo).
   “Lo que se escucha en el barrio es que la transera los cotizó en 2 mil pesos a cada uno, sólo para que le dieran un susto. Y a Muqueño y el Pillo se les fue la mano y lo mataron. Alguien tiene que parar con esta locura porque esos pibes andan dando vuelta con sus motos y sus fierros”, indicó otro residente en el área de conflicto.
Un pedazo de tierra. La historia está al alcance de los oídos de quien la quiera escuchar. Sólo hay que ir y prestar atención a lo que dicen los vecinos y familiares de las víctimas. Todo se limita al espacio delimitado por Felipe Moré, bulevar Avellaneda, 27 de Febrero y bulevar Seguí (ver infografía). Una zona condenada al deja vu.
   En 2005 ese mismo territorio estuvo en manos de dos primos que por entonces tenían 17 años: Víctor y Ricardo. Ambos fueron acusados en julio de 2005 por dos crímenes ocurridos en seis días. Los de Gustavo “Popó” Muñoz, de 17 años; y el de Antonio Rodríguez, un paraguayo de 22 años llegado a Rosario 20 días antes de morir al resistirse al robo de su bicicleta.
   Los testimonios de vecinos de ayer y hoy se entremezclan y hacen que cueste diferenciarlos. “El problema no son Víctor y Ricardo (los primos en cuestión), sino que también están «Tito», «Peka» y «Fena» que son sus soldados. Y esos pibes son el espejo que ven los más chicos que quieren parecerse a ellos”, comentaba un vecino de la barriada una década atrás.
   En tiempo presente, el jueves después de las 23 dos muchachos ingresaron baleados en el pecho al Hospital de Emergencias. Uno de ellos, Brian Nicolás Rafar, de 22 años, murió poco después en la sala de cirugía. El otro, Carlos M., de 21 años, quedó internado en estado reservado. Antes de ingresar a quirófano, el sobreviviente indicó que habían sido baleados en Río de Janeiro y Gaboto. Buscando información sobre esa balacera, que el fiscal Pablo Pwinto investiga para determinar si tiene vinculación con el crimen de Mamani por la cercanía territorial entre ambos hechos, este cronista pudo comprobar el grado de conmoción en el que se vive en el mencionado espacio de tierra que contiene a los barrios antes referidos.
En el lugar equivocado. Así, caminando bajo el sol, se pudo acceder a la historia que hubo detrás del crimen de “Niquito” Mamani. Hijo de un inmigrante boliviano, tenía 11 medio hermanos. El pibe de 17 años no pudo gambetear la realidad de su barrio y tuvo algún que otro conflicto con la ley penal. Pero comenzó a reorientar su existencia viviendo junto a su hermana y su cuñado. Y en ese proceso, el nacimiento de su hija fue determinante. Vendía medias por la calle y recibía la ayuda económica de su papá. Solía juntarse con los pibes del Pasaje 1114. “Nosotros no sabemos muy bien quiénes son los pibes. Niquito nos decía: «Me voy con los pibes de la cortada». Y eso era todo”, comentó Belén, la hermana con la que vivió hasta poco tiempo antes de su muerte.
   El martes a la noche Niquito fue a visitar a la madre de su hija, que reside en inmediaciones del centro de operaciones de la transera que le había cotizado la cabeza. Cuentan que estaba junto a su pareja cuando Muqueño, Pillo y al menos otros dos pibes llegaron armados y comenzaron a amenazarlo a los gritos. “Salí o entramos y los matamos a todos”, fue la orden. Mamani salió y los desafió a pelear a puño limpio. Pero arma en mano nadie quiso aceptar el convite. Aseguran que le pegaron un balazo en una pierna y a trompadas y patadas lo hicieron peregrinar por los pasillos de la villa hasta llegar a la canchita de Manantiales al 3100. En ese lugar, bajo una pintada que dice “Sol te amo”, se cansaron de golpearlo y lo ejecutaron de dos balazos en el pecho. Los vecinos aseguran que hay testigos de lo ocurrido y que el que jaló el gatillo fue Muqueño. A Niquito lo sepultaron en el cementerio La Piedad.
   El martes, mientras velaban a Niquito en una cochería de Ovidio Lagos y Amenábar, Muqueño pasó por la puerta en un carro tirado a caballo. Su sola presencia motivó una persecución de los amigos de Mamani en moto. Pero Muqueño logró esfumarse en la oscuridad amagando con que en una de sus manos llevaba una pistola.
Escondido. “Después del crimen de Niquito, otros de los pibes que están en la lista de «personas a asustar», no quiere salir de la casa porque tiene miedo que lo maten. Entre los pibes del Pasaje 1114 hay dos o tres que se pueden bancar el bardo, pero la mayoría no son tipos con muertes encima. Hubo un tiempo en el que Muqueño y Wititi eran amigos de los de la cortada. Pero apareció Pandu y ahora se odian. Esos son malditos, peligrosos, andan en cinco motos y te la pueden dar en cualquier momento. Suelen estar todo el día en el paredón del colegio Marcelino Champagnat, en Rueda al 4500, del lado del barrio La Boca”, explicó una doña de la zona dominada por Wititi y sus compinches.
Share this article :

0 comentarios:

Publicar un comentario

Todo lo que puedas aportar para mejorar este Blog será bienvenido. Opiniones, Historias, Fotos, etc. Puedes hacerlo también a mi e-mail: charlesfrancis1953@hotmail.com
Por todo; Gracias.-
Carlos

 
Support : Creating Website | Johny Template | Mas Template
Copyright © 2011. LA CHICAGO ARGENTINA - All Rights Reserved
Template Created by Creating Website Published by Mas Template
Proudly powered by Blogger